Opinion

Dennis lanza un slider al corazón

Dennis dice que hay que confiar en los jóvenes, protagonistas de este impulso pro patria, y en los sacerdotes que han ofrecido un poderoso apoyo

En el momento de más intenso dramatismo que atraviesa esta Nicaragüita tan violentamente golpeada por un sistema dictatorial que al ser desnudado, decidió sembrar el miedo impulsado por la desesperación como medio de sostenimiento, desplegando una brutal y escalofriante represión, el ex big leaguer pinolero Dennis Martínez, salta nuevamente al tapete y lanza algunos sliders al corazón de esa tiranía, acelerando el latir de los corazones del sector mayoritario de una ciudadanía en rebeldía, que busca con ansiedad patriótica, un escape hacia el futuro persiguiendo la libertad, lejos de este pretendido sometimiento, que se observa cada vez más debilitado.

No entiende Dennis Martínez, igual que nosotros, como se predica la paz y el amor, utilizando la represión como arma fundamental, para no cederle un centímetro de respiro a una oposición que uniformada de azul y blanco, crece reclamando un cambio. Apunta el mejor pelotero que este país ha producido, que no se puede manejar un discurso que contradice lo que  se hace en contra de un pueblo. Escuchar balazos y agresiones junto con llamados a la reconciliación, la solidaridad y la paz, no riman, no tienen nada poético, provocando tantos daños. Dennis rasca su cabeza frente a esto que todo el mundo ve y rechaza. Le recuerda a los policías un olvido imperdonable por parte de ellos: que su misión es proteger al pueblo no atacarlo y que es el pueblo el que con sus impuestos, les paga. Al mismo tiempo les pide reflexionar para poder recapacitar y actuar de acuerdo a sus responsabilidades, distantes de las peligrosas y terriblemente dañinas distorsiones.

Dennis Martínez dice que hay que confiar en los jóvenes, protagonistas de este impulso pro patria, y en los sacerdotes que han ofrecido un poderoso apoyo, mientras advierte sobre las maniobras de los políticos, una vez más a la caza de oportunidades,  solo para utilizar posiciones en busca del enriquecimiento. Fue directo con una de aquellas curvas que abanicaban los grandes cañones, diciendo como le asombraba ver el enriquecimiento de tantos prójimos sin la menor explicación. Considera que no se puede seguir tolerando esos abusos que aquí se cometen con tanta impunidad como las agresiones. Lamentó desde el fondo de su alma, que la educación no sea tan importante para un gobierno que le aplica recortes a su insuficiente presupuesto. Se preguntó ¿Cuál es el futuro de un país en que la educación tan necesaria para la juventud, con tan bajo nivel,  no es prioritaria? Así es Dennis, aquí hay más interés en un paramilitar que en un maestro.

Una de las figuras cumbres de éste desventurado país, podría haber tomado distancia y mantenerse —no neutral— sino sin opinar, pero no vacila en identificarse con una causa justa como es la que mueve esta lucha en crecimiento incontenible. Esa decisión tiene significado y se le agradece. Ha ofrecido sus puntos de vista en dos largas entrevistas, una antes de Semana Santa que titulé “Duele ver al país así”, y ésta reciente, en la que también va a fondo lanzando “sliders” críticos al corazón de un sistema que debe ser cambiado, y “esperanzas” al  corazón del sector mayoritario de un pueblo, que espoleado por el impulso de la juventud y la iglesia, sueña con una Nicaragua Libre. Seguir así es imposible. No se puede. Unas elecciones realmente libres, garantizadas, con respeto a cada voto, podría llevarnos a la solución tan buscada de este conflicto, piensa Dennis Martínez, mientras levanta su pierna izquierda a la altura de su conciencia, y lanza la pelota al corazón de una tiranía, que navega en la desesperación cometiendo graves errores rumbo a su final.

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