Política

Almagro ante una “situación compleja” por "falta de voluntad política" de Ortega

Diálogo OEA-Ortega estancado: “Managua está gastando tiempo”

OEA

Moncada dice que "acompañantes de la OEA" vienen en agosto, pero continúa el a impasse sobre el contenido de los acuerdos y las tareas de la misión



Cancún, México-. La “mesa de diálogo e intercambio” que sostienen la Organización de Estados Americanos (OEA) y el gobierno del comandante Daniel Ortega está estancada desde el mes de mayo, cuando la misión encabezada por Gonzalo Koncke — jefe del gabinete del Secretario General, Luis Almagro— abandonó Nicaragua de forma abrupta.

El impase se ha convertido “ahora” en una relación “compleja” y “no se sabe qué hacer”, coincidieron fuentes diplomáticas latinoamericanas, que participaron en Cancún, México, en la Asamblea General del organismo.

La OEA guarda total silencio y hermetismo sobre el estado actual de las relaciones con el gobierno sandinista. Aunque al menos tres ministros de relaciones exteriores de los países miembros del organismo relataron a Confidencial en Cancún que Almagro “se convenció” de que el comandante Ortega “no tiene voluntad política” para cumplir los acuerdos planteados en el intercambio.

La intempestiva salida de la misión el 25 de mayo, fue causada por la imposición de restricciones a la OEA para reunirse con diferentes partidos políticos (legales e inhabilitados) y organismos de la Sociedad Civil para conocer su opinión sobre el sistema electoral y político de Nicaragua, confirmaron los cancilleres. El gobierno restringió las reuniones a los partidos inscritos ante el Poder Electoral, y que participarán en las elecciones municipales de noviembre próximo. La mayoría de esas agrupaciones son consideradas como “colaboracionistas”.

Las fuentes diplomáticas explicaron que el gobierno de Ortega “vacía todos los conceptos” de los problemas que la OEA plantea como necesarios para restablecer el sistema electoral y político del país. Eso ha generado fricción. De hecho, desde antes que fuese firmado el Memorándum de Entendimiento entre las partes, el Ejecutivo sandinista terció por excluir los “temas de fondo”. Lo redujo a “temas técnicos”, parte de la demanda nacional pero que por sí solos no resuelven el colapsado sistema electoral. Hasta la fecha, no se conoce el contenido del informe que Almagro preparó y que debió presentar en octubre de 2016.

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El Memorándum de Entendimiento y dos acuerdos más establecen las bases para el acompañamiento electoral de la OEA en noviembre, pero hace “borrón y cuenta nueva” de las denuncias de la oposición sobre las violaciones del comandante Ortega a la Constitución Política y a los principios de la Carta Democrática del organismo. Sin embargo, erige como contraparte de los acuerdos al controvertido magistrado Roberto Rivas, señalado de perpetrar cinco fraudes electorales.

“Almagro tiene claridad sobre la situación en Nicaragua y el control que el presidente (Ortega) ejerce sobre el Poder Electoral”, relató uno de los cancilleres, que al igual que el resto, pidió mantener en reserva su nombre.

“Están en una situación compleja: No coinciden con el gobierno en la interpretación del contenido de los acuerdos. Los tiempos se han precipitado sin que los avances sigan el mismo ritmo”, detalló otro canciller a Confidencial.

Ortega quiebra confianza de Almagro

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El secretario General de la OEA, Luis Almagro, junto a Daniel Ortega, a principios de diciembre de 2016, en Managua. Foto / Presidencia

Los ministros de relaciones exteriores relataron que Almagro “depositó confianza” en el comandante Ortega para sacar adelante la “mesa de diálogo e intercambio”. Eso quedó sellado en diciembre pasado, cuando secretario general visitó Nicaragua y se reunió con el caudillo sandinista.

“Almagro se siente, de cierta forma, traicionado. En la OEA hay una percepción de que el presidente (Ortega) solo está gastando tiempo”, dijo un canciller centroamericano.

Desde que la misión de la OEA salió del país, ninguna de las partes ha brindado una explicación oficial al respecto. El hermetismo fue patente en la Asamblea General de la OEA, realizada en el hotel Moon Palace de Cancún.

El jefe de la misión, Gonzalo Koncke, participó en el evento y en reiteradas ocasiones se excusó de hablar con Confidencial. “Va a ser difícil (hablar sobre Nicaragua) porque la agenda es continua. Vamos viendo”, justificó el jefe de gabinete de Almagro, quien acompañó al secretario general de la OEA en todo momento en Cancún.

En otra ocasión, Koncke zanjó las comunicaciones alegando que tenía “cosas” que hacer en la Asamblea General, “y están muy atrasadas”. Tampoco Almagro respondió a nuestras solicitudes. Por medio de su secretaria solicitamos una entrevista, pero no hubo respuesta ni en Cancún ni hasta el cierre de esta edición.

En la acera de Nicaragua también prevaleció el silencio. Valdrack Jaentschke, viceministro para Relaciones Exteriores para el Caribe, fue parte de la delegación del gobierno de Ortega en la Asamblea General de la OEA, y con un gesto burlón desestimó nuestras preguntas cuando lo abordamos.

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Mientras que el embajador de Managua ante la OEA, Luis Alvarado, dijo a Confidencial que “ese tema”, el de las conversaciones Ortega-Almagro, “las ve el Canciller (Denis Moncada) allá (en Nicaragua)”.

Los cancilleres afirmaron que ni la OEA ni el gobierno han informado nada sobre el estado de las relaciones porque no tienen consenso. Según los ministros de relaciones exteriores, alargan el silencio para simular que las conversaciones “siguen su curso en normalidad”.

Sin embargo, los cancilleres agregaron también que parte del silencio de la OEA sobre Nicaragua se explica por la crisis venezolana. “La prioridad actual” del organismo es el régimen de Nicolás Maduro.

“La OEA no está en una posición de fortaleza para tener dos frentes abiertos”, explicaron. Los planes de Almagro son centrarse con el régimen de Ortega después, pero el tiempo pasa a medida que el organismo no logra sentar una postura sobre Caracas. En la Asamblea General fue celebrada una reunión especial de cancilleres para intentar aprobar una declaración conjunta de condena al chavismo. Sin embargo, no fue posible a la oposición de los países de la Comunidad del Caribe (CARICOM).

Moncada: vienen en Agosto

Este viernes, durante la celebración del 81 aniversario de natalicio de Carlos Fonseca, el canciller Denis Moncada dijo que los “acompañantes electorales” de la OEA llegarán en agosto, sin precisar los alcances y el contenido de la misión.

Moncada afirmó que tras la finalización de la Asamblea General de la OEA en Cancún, las pláticas con Almagro referidas al “acompañamiento electoral” serían retomadas, pero no brindó ninguna información, ni aclaró sobre el estado en que se encuentra el tema del financiamiento de esta tarea.

“La OEA estaba reuniéndose con países donantes. Desde la reunión que tuvimos en Managua con el cuerpo diplomático, han continuado haciendo la gestión para cumplir con el perfil y con el financiamiento previsto”, aseveró Moncada.

La financiación del acuerdo Ortega-Almagro ha sido otro de los principales obstáculos. Hasta ahora, el proyecto de “acompañamiento” no cuenta con donantes. Los cancilleres reunidos en Cancún sostuvieron que los potenciales benefactores (Estados Unidos, Canadá y Unión Europea) no están “interesados” en financiar el “acompañamiento electoral”, cuando no ha “existido avances reales en las conversaciones: no le ven sentido”.

Los representantes de los donantes presentes en Cancún no quisieron declarar al respecto. El “acompañamiento electoral” es parte de un proyecto más grande entre la OEA y el gobierno de Ortega que duraría tres años. Tendría un costo de 18 millones de dólares, pero el hecho de que el Memorándum de Entendimiento no aborde los “problemas medulares” del sistema electoral ha espantado a los donantes.

La propuesta principal del organismo era un presupuesto de 8 millones de dólares, pero el caudillo sandinista le sumó 10 millones para invertirlos en la “actualización de la infraestructura del Consejo Supremo Electoral”. Esto terminó por mellar la posibilidad de financiación, ya que el Ejecutivo Sandinista no desiste de su propuesta.

“Otra de las preocupaciones es por la legitimidad que una misión de observación electoral le daría a un proceso que no cumple con las normas ni los estándares democráticos”, explicó otra fuente cercana al cabildeo en la OEA.

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En un foro realizado en Cancún sobre democracia y observación electoral, el embajador Alvarado criticó una propuesta de la expresidenta costarricense Laura Chinchilla, que participaba como panelista: Ella abogaba por la observación electoral libre y sin restricciones en los 34 estados de la OEA. La mayoría de los miembros acogieron con beneplácito la idea. Sin embargo, el representante de Ortega la refutó.

“La OEA no es un organismo supranacional para decidir y realizar en automático observación electoral. Es facultad de los Estados soberanos decidir si invitan o no. Solo debe darse cuando los Estados estén interesados”, argumentó Alvarado.

Ante el desacuerdo de los países donantes para enviar una misión de “acompañamiento electoral” a las municipales de noviembre, y la “falta de voluntad política” del comandante Ortega, los cancilleres expresaron que Almagro “no sabe qué hacer por ahora. Es una situación complicada”.