Nación

Funcionarios deben recordar que sus cargos no son para siempre

Diálogo ofrece “escalera de oro” para el régimen

estrategia del caos Ortega

Cumplir con atención  a recomendaciones de la CIDH se suma sobre la mesa de diálogo a la demanda de la salida de Ortega



Aunque el Estado nicaragüense está en la obligación de dar seguimiento y aplicar las recomendaciones contenidas en el Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), estas pasan ahora a la órbita de interés de los integrantes de la mesa del Diálogo Nacional, que deben velar por su cumplimiento, según participantes de la mesa de diálogo instalada con el Gobierno, que hoy continúa en su tercera sesión.

Acatar esas recomendaciones “será una prueba más de la voluntad del Gobierno de buscar una solución integral a esta crisis”, en opinión del rector de la Universidad Americana, Ernesto Medina Sandino, entrevistado en el programa Esta Noche, que se transmite por Canal 12.

Junto a él, María Luisa Acosta, presidente de la Academia de Ciencias de Nicaragua, insiste en que tanto los dialogantes como los obispos, deben darse a la tarea de monitorear “y estar vigilantes también de que todo eso se cumpla”.

El cumplimiento de esas recomendaciones se convertirá en uno de los dos grandes temas de la tercera jornada del Diálogo, que se sumará al otro gran tema que quedó pendiente después de concluir la segunda jornada: la democratización.

Para Medina y Acosta, resulta evidente que los representantes del Gobierno no están interesados en discutir lo que los estudiantes definieron desde el primer día como “la rendición de Daniel Ortega”.

“Oyendo lo que dijo la vicepresidenta [Rosario Murillo] en su intervención radial de todos los días, que ellos van a discutir cualquier cosa, menos el marco constitucional del país… es obvio que van a tratar de darle largas, pero nosotros estamos convencidos que esto es lo que quiere el pueblo nicaragüense”, aseguró el académico.

Medina Sandino opina que la democratización “no solo es la única manera de salir de esta crisis, sino de que el país se encauce definitivamente por un rumbo de estabilidad permanente, de desarrollo con justicia, de respeto a los derechos humanos, de manera que tendremos que encontrar los mecanismos para que el diálogo no se entrampe en esto. No será fácil, pero estamos decididos a la tarea”.

“¡Que se vayan todos!”

Además de exigir la renuncia de Daniel Ortega y Rosario Murillo a sus cargos en la presidencia y vicepresidencia de la República respectivamente, Acosta asegura que “este régimen colapsó. Son once años de desmontar todo el sistema jurídico institucional en este país, y eso las personas lo resienten”.

Por ello, también habrá que renovar a los integrantes de una Asamblea Nacional, una Corte Suprema de Justicia y un Consejo Supremo Electoral que perdieron completamente la confianza de los ciudadanos, como lo evidenció la avalancha de denuncias y declaraciones que recibió la CIDH.

La doctora Acosta explica que “nosotros estamos ahí para darle una oportunidad a la paz. Les estamos dando una escalera de oro para que se bajen del caballo. La gente pide que se vayan del país, pide que dejen el poder. Ellos son funcionarios públicos. Son nuestros servidores públicos, y la gente ya lo dijo. Medio millón de personas en las calles lo ha dicho: quieren que se vayan, y sobre todo después de la masacre”.

“La gente en Nicaragua es generosa, pero cuando estamos ante una masacre perpetrada por instituciones que son pagadas con nuestros impuestos, que son creadas para que nos cuiden, para que nos protejan, y se vuelven contra nosotros y nos asesinan, ¿quién en Nicaragua puede vivir en paz? ¿Quién en Nicaragua puede sentirse seguro? ¿Quién en Nicaragua quiere vivir y heredar un Estado así para sus hijos?”, cuestionó.

Elegir entre diálogo o violencia

Si bien la dinámica natural de los diálogos hace que no sea realista esperar soluciones en 24 o 48 horas, hay presiones de todos los sectores por lograr soluciones rápidas. Mientras tanto, puede ocurrir una escalada de las manifestaciones; mayor represión del Gobierno, o el desánimo de la población, que tampoco favorece a nadie.

El rector Medina observa que todos esos escenarios son posibles. “Si estamos empeñados en el diálogo, es porque uno de los escenarios sería el aumento de la represión”, que conllevaría a una “respuesta violenta del pueblo que de alguna manera tendrá que defenderse frente a las amenazas del Gobierno”, enfatizó.

“Nadie quiere ese escenario sangriento, violento, y por eso seguimos empeñados en el diálogo”, aseguró.

“Creo que puede haber otros escenarios, en la medida en que sectores hasta ahora afines al Gobierno, se den cuenta que no pueden seguir manteniendo esta mentira de una revolución traicionada, engañada, guiada por un gran líder de la izquierda, de la revolución mundial. Lo positivo del diálogo es que a todos nos está haciendo hablar, reflexionar, y buscar soluciones. Al final, creo que entre todos vamos a encontrar la mejor solución posible para Nicaragua”, avizoró.

Pensando en las opciones del diálogo, Medina denota que “la Nicaragua de hoy no volverá a ser la de antes del 18 de abril”, por lo que las opciones para la cúpula del régimen pasan por “ser partícipes de la reconstrucción del nuevo país… por el que la gente se está movilizando, o asumir la enorme responsabilidad histórica de ser los destructores de Nicaragua”, sentenció.