Opinion

Diccionario político actualizado (VI)

A

Adjudicar: dar o conceder algo a alguien; adjudicarse, apropiarse algo, generalmente de modo indebido o inmerecido.  En nuestro país, todo ejemplo es necio, porque tenemos el peor de los malos ejemplos en eso de adjudicarse cosas, y, además, indebidamente. Por eso es que los dictadores ya no deberían estar en el poder, menos dejar que se hagan los gatos bravos con él por más tiempo… ¡usurpándolo a su gusto!

Adlátere: secuaz o acompañante de quienes –entre otros malos hábitos— se han adjudicado de todo… y aún “no se sienten llenos”, como si fuera poco lo que se han comido.  Tal como se dice popularmente… ¡”son como un barril sin fondo”!

Ad líbitam: (latinazo) que significa a voluntad; o sea, que los personajes con poder, más arriba sugeridos, a voluntad se han adjudicado de todo, lo siguen haciendo y no quieren dejar de hacerlo, ­­siempre impunemente…

Ad díteram: (otro latinazo) quiere decir al pie de la letra; algo leído o escuchado y tomado como cosa cierta, sin objetar nada. Facultad o preferencia de los adláteres de los dictadores quienes, cuando escuchan sus discursos, “se lo tragan” todo; pero, a quienes no les creen ni una palabra, les contradicen y se rebelan, les persiguen más allá de darles muertes… ¡y hasta sus tumbas profanan!

Administración: acción y efecto de administrar; si se trata de quienes administran la “cosa pública”, o el complejo orgánico del poder ejecutivo del Estado de Nicaragua, nunca recibirán… ¡la medalla de honor al mérito!

Admiración: acción de admirar o de admirarse; cosa digna de ser admirada; signo de puntuación adelante (¡) y atrás (!) de una exclamación cuando se escribe; por ejemplo: “…los dictadores han cometido delitos… ¡hasta de lesa humanidad!”

Admitir: permitir la entrada a un lugar (como la presidencia, lo que nunca debió permitírsele a Ortega); entrar en una asociación (lo que nunca debió hacer el Cosep con el gobierno); aceptar o tolerar un maltrato o una mala situación (lo que la mayoría ya no le tolera a la dictadura); reconocer algo como verdadero (solo sus fanáticos reconocen “sandinismo” donde no lo hay). En fin, admitamos que por todas las admisiones que se hicieron… ¡es que estamos jodidos!

Adobar: preparar; poner en adobo las carnes para sazonarlas; una práctica absolutamente desconocida para la mayoría de las madres de los barrios, quienes solo saben cocer frijoles… entre otras pocas cosas.

Adocenarse: caer o permanecer en la mediocridad; por ejemplo: se adocenan los que formar la coreografía que adorna la tribuna de los dictadores, uniformados con camisetas rotuladas con consignas adocenadas, como…“el comandante se queda”.

Adoctrinar: instruir especialmente en lo que se debe decir o hacer; producir títeres, monigotes, fanáticos o autómatas; actividad actual del Ministerio de Educación y de las universidades estatales sin autonomía… ¡y en contra de la autonomía después de las masacres!

Adolecer: tener algún defecto o vicio; carecer de algo (de originalidad, por ejemplo: los dictadores persiguen, apresan o matan por lo de siempre: para aferrarse al poder); padecer de una enfermedad crónica (ambición por el poder y el dinero).

Adoquín: bloque de piedra para pavimentar; persona poco inteligente y torpe; en Nicaragua, existe una doble y trágica historia adoquinesca: a) la de Somoza Debayle, quien adoquinó calles por todo el país, porque la fábrica de adoquines era suya; b) la de Ortega-Murillo; c) ambas dictaduras llamaron “terroristas” a los jóvenes que erigieron barricadas con adoquines para defenderse de la guardia (la de Somoza y la de Ortega-Murillo); pero en vez de quitar los adoquines de las barricadas… ¡las dos guardias les quitaron la vida a los jóvenes que las levantaron!

Adorar: reverenciar a un ser como cosa divina; amar intensamente; acción promovida por los dictadores entre sus fanáticos hacia sus personas, para que los adoren intensamente como si fueran dioses…

Adormecer: a) dar o causar sueño; b) perder la sensibilidad; ambas cualidades compartidas por los dictadores, cuyos discursos causan sueños y confusiones; y, sobre todo, no se sensibilizan… ¡ante los estragos físicos, morales y económicos que causan!

Adquirir: conseguir, alcanzar algún bien; comprar algo. Eso y más pueden hacer, han hecho y pretenden seguir haciendo a puro “güevo” quienes detentar el poder político; aunque, cuando se deciden por comprar algo… ¡prefieren la “conciencia” de quienes  venden la suya!

Adquisitivo: que sirve para adquirir alguna cosa, especialmente, la comida; ejemplo: el dinero cuyo poder adquisitivo es innegable, cuando se tiene; y, ¿los que no lo tienen?, pues esos son los que se joden… ¡según la ley capitalista de Jonás!

Adrede: intencionalmente, dicho o hecho con previa intención: a) así pensó Ortega, para imponerse dentro de la DN, pese a no haber sido el más destacado; b) pensó lo haría para él con la Junta de Gobierno; c) cuando se auto promovió como candidato presidencial en 1984; d) utilizó la presidencia para aumentar poder y privilegios, con la indolencia de unos, la tolerancia de otros y la complicidad de solo dos de “los nueve”; e) lo que haría con el Frente en el lapso comprendido entre los 80 y 90; f) pensó “gobernar desde abajo”, eufemismo para sabotear a los gobiernos neoliberales; g) como caudillo, pensó aliarse –y se alió—con el político más corrupto de la derecha; h) porque con su pacto, pensó en su propósito de volver a la presidencia y aplicar su naturaleza autoritaria; i) adaptó el orden constitucional a su pretensión continuista; j) establecer su dictadura con un especial negociazo con su mujer; k) poner en manos de sus “príncipes” el control de importantes fuentes económicas. (¿Pensará que con once letras del abecedario aún no es suficiente?)

Adrenalina: glándula (junto al riñón); hormona secretada por la porción medular de las glándulas suprarrenales que acelera el ritmo cardíaco, aumenta la presión arterial, dilata los bronquios, estimula el sistema nervioso central. En fin, toda la adrenalina que sienten en sus cuerpos quienes ejercen su derecho a manifestarse, cuando detrás viene un montón de guardias repartiendo garrote y, lo peor, viendo caer muerto o herido a un compañero, mientras escuchan disparos sin saber desde dónde les llegan… ¡solo saben que son francotiradores oreguistas!

Adstrato: lengua que influencia en otra por estar en contacto geográfico, o por estar relacionadas políticamente, por medio de signos orales o escritos que utilizamos para comunicar algo, o sea, por medio del lenguaje.  Dos ejemplos en uno: el lenguaje de cierta derecha, comunica que las sublevaciones populares (como la de Chile), es obra de los comunistas del Foro de Sao Pablo; el lenguaje de cierta izquierda, comunica que la insurrección cívica en Nicaragua, es obra del imperialismo.  Así, con su respectivo lenguaje, dos corrientes políticas opuestas comunican a través de una misma ortodoxia: la ortodoxia de las anteojeras… ¡que solo dejan ver de frente la ideología del contrario, y no pueden mirar la diversidad de todo el paisaje político-social! (Consúltelo con don Humberto Belli, a falta de don Fernando Mires).

Aduana: registro; oficina encargada de controlar la entrada de mercancías para cobrar impuestos de ley; oficina controlada desde El Carmen contra la ley, para impedir el ingreso del papel para la impresión de periódicos de oposición… ¡aunque hayan pagados sus impuestos!

Aduanero: empleado civil de Aduana, quien actúa con disciplina de guardia bajo las órdenes de los dictadores…

Aducir: presentar argumentos o pruebas para demostrar o justificar algo, lo cual es diferente cuando hay quienes disparan mortales “argumentos”, las pruebas son los muertos… ¡y lo justifican diciendo que son golpistas!

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