Emergencia Coronavirus

Dr. Álvaro Ramírez: “Ortega y Murillo decidieron mentir a la población y cambiar los datos”

En ascenso de la curva de contagios, el Minsa admitió 25 casos, pero en realidad ya había 2278, es decir que solo reportó el 1.20% y ocultó el 98.90%

Desde el principio de la pandemia, semana a semana, el Ministerio de Salud (Minsa) ha ocultado entre el 64% y el 98% de los casos positivos de covid-19 en Nicaragua, según los resultados de las pruebas para detectar el contagio de coronavirus, reveladas en un conjunto de bases de datos filtradas por el grupo “Anonymous” tras un “hackeo” a la página oficial del Minsa, y analizadas por el exdirector de epidemiología, Álvaro Ramírez, en comparación con los reportes oficiales de cada semana, recopilados por CONFIDENCIAL.

Así, mientras el Minsa admitía 16 casos a principios de mayo, en realidad habría 1332 pruebas que confirmaban casos de covid-19, es decir, un 98.80% más. Y, a la semana siguiente, cuando el número oficial del Minsa incrementó a 25 casos confirmados, la cifra real de contagios correspondería a 2278, es decir que solo reportó el 1.20% de los casos y ocultó el 98.90%.

Comparativa sobre datos de covid-19

Al doctor Álvaro Ramírez no le sorprende el ocultamiento de los datos en el Minsa, pero cuestiona “el hecho de que esta información estaba ahí, que llegaba todos los días a la presidencia, y que por cualquier razón, que no la vamos a entender fácilmente, ellos (Daniel Ortega y Rosario Murillo) decidieron mentir a la población, y cambiar los datos, y poner datos diferentes”, es decir que “premeditadamente” se ordenó al Minsa reportar una cifra inferior, dijo al comentar los hallazgos de su análisis en una entrevista en el programa Esta Noche, con el periodista Carlos F. Chamorro.

La base de datos filtrada contiene los resultados de 17 249 pruebas de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) que procesó el Centro Nacional de Diagnóstico y Referencia (CNDR) entre el 28 de febrero y el 24 de julio de 2020, de las cuales 7582 dieron negativo y 9683 resultaron positivas.

El doctor Jorge Iván Miranda, neumólogo en dos hospitales privados de Nicaragua, estima que los datos filtrados son “nada más la punta del iceberg, pero da mucha información importante que nos hubiese gustado tenerla en los días aciagos, donde estábamos topados de pacientes”, en relación a las últimas semanas de mayo y las primeras de junio, cuando los hospitales estuvieron saturados y se acabaron las camas para recibir a pacientes con covid-19.

Estos datos “revelan un alto índice de positividad, o sea, obsceno”, que asciende hasta el 56% de casos confirmados según las pruebas realizadas, sostiene el neumólogo.

Minsa ocultó datos desde el inicio de la pandemia

Dos semanas después de que se reportó oficialmente el primer caso, las autoridades sanitarias únicamente informaron la existencia de dos casos positivos, cuando en realidad ya habría 19 personas infectadas y se les había realizado la prueba PCR a 84 nicaragüenses.

Asimismo, cuando el 19 de mayo el Minsa elevó la cantidad de contagios de 25 a 279, iniciando así el inocultable ascenso de la curva de contagios, en realidad el país ya tenía 3050 casos positivos y las autoridades sanitarias habían realizado 6100 pruebas. Hasta la fecha, el Gobierno continúa sin rendir cuenta de manera oficial sobre las pruebas, aunque ha recibido 31 000 pruebas PCR donadas por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y Rusia y 10 000 pruebas rápidas de parte del Gobierno de Taiwán.

Contagios de covid-19 confirmados por pruebas

Las autoridades de la Organización Panamericana de la Salud —que ya fueron informadas sobre los hallazgos de esta filtración de bases de datos— se han mostrado preocupadas porque Nicaragua es el único país del continente que no revela los datos de las pruebas y que además tiene fuertes cuestionamientos sobre la veracidad de la información que comparte.

Y aún si el Gobierno ha realizado más de 17 000 pruebas, Nicaragua continúa muy atrás del número de test que se han realizado en Centroamérica, pues El Salvador, Panamá y Guatemala han hecho más de 200 000 test y Honduras y Costa Rica ya superan las 120 000 pruebas.

Pruebas de covid-19 en Centroamérica

Esto ha provocado que nuestro país tenga el porcentaje más alto de resultados positivos respecto a las pruebas realizadas, pues de las 17 264 pruebas realizadas, el 56% han resultado positivas. El doctor Ramírez explica que esta particularidad ocurre porque las pruebas son hechas solo a personas que fueron hospitalizadas o que presentan síntomas de la enfermedad.

Miranda agrega que la OMS recomienda a los países que el índice de positividad debe ser del 10%, pero según los datos de la filtración Nicaragua ronda el 56%. “Eso te habla de una mala definición de casos, de un pobre seguimiento, de que no se rastrean los casos, y de que hacés muy poquitas pruebas para poder prevenir o cortar el contagio, o aplanar la curva”, alerta.

El neumólogo contrasta que la razón de la diferencia entre el número de pruebas de los demás países de la región centroamérica y Nicaragua es “la intención y la voluntad política del tipo de intervención”, pues mientras países como El Salvador, Panamá o Costa Rica están tratando de detectar casos asintomáticos y casos con síntomas leves, considera que en Nicaragua se limitan a la confirmación de casos altamente sospechosos, “ya que tienen dificultad respiratoria, fiebre, tos seca” y eso de “muy poco espacio a la duda”.

Ramírez, por su parte, considera que “la voluntad de hacer estas pruebas (en Nicaragua) no está con la intención de detectar la circulación comunitaria, o con la intención de hacer pruebas de tamizaje en las comunidades para detectar asintomáticos y cortar la circulación comunitaria del virus, (sino que) esto está simplemente como un ejercicio que están haciendo de cara a la definición de casos y de cara a un seguimiento clínico, que es muy restringido, y que realmente no responde a una política de prevención de una emergencia de salud pública de importancia internacional”.

Contagios susperarían los 100 000

De acuerdo con los datos verificados en la filtración de pruebas, el doctor Álvaro Ramírez aseguró que se podría proyectar que en el país hay más de 100 000 personas infectadas con el nuevo coronavirus, incluyendo aquellos que son asintomáticos o que desarrollaron la enfermedad de forma leve.

“Es posible hacer cálculos de infectados, tomando en cuenta que el criterio que usó el personal de Salud para realizar las pruebas eran a casos grave o severos, que pueden representar un 3% o 4% de los casos de covid, y eso significa que podrían haber unos 98 000 casos o más circulando en la calle”, explica.

Ramírez también sostuvo que la información filtrada por Anonymous corresponde al laboratorio del Ministerio de Salud. “Nosotros hicimos mucho proceso de validación y confirmación, y además había muchos problemas de digitación, errores típicos de este tipo de bases de datos. Es completamente confiable que son datos exactos de laboratorio del Ministerio de Salud”, dijo, tras detallar que continúan trabajando en el análisis de los datos, para presentar más detalles sobre estos.

“Estamos trabajando en esto y vamos a sacar esta información pronto, porque la base de datos es riquísima, pero requiere realmente de los elementos necesarios para poder tener un dato presentable, y un dato que nos permita entender qué ha sido el covid en Nicaragua”, adelantó.


Jóvenes son los más afectados   

Contrario al comportamiento de la pandemia en países europeos, donde la mayoría de infectados son los adultos mayores; los datos filtrados del Minsa revelan que la brecha de contagios en el país es más amplia entre jóvenes y adultos, pues la mayoría de casos han ocurrido en nicaragüenses de 18 a 60 años.

Incluso, en el análisis de datos se menciona que hay 130 casos en menores 18 años y de esos, 23 son bebés que ni siquiera han cumplido el año de edad. Estos últimos contagios se han registrado principalmente en los departamentos de Managua y Chinandega.  

El primer caso en bebés positivos al SARS-CoV-2 se reportó el primero de mayo pasado, en Chinandega. En esa fecha, según demostraron investigaciones periodísticas, ese departamento había sido denominado como “el epicentro de la pandemia” porque el hospital estaba a punto de colapsar, había reporte de muchos médicos infectados y cada día las autoridades sanitarias lideraban los entierros exprés.

Los médicos también han sido afectados, el registro de pruebas realizadas revela que 1172 de las 17 264 se le han realizado al personal de Salud, sin embargo, en el informe no se reveló cuántos de estos dieron positivos. Y aunque el Minsa ha seguido el protocolo de solo realizar las pruebas a personas hospitalizadas o con síntomas, en el caso del personal médico, CONFIDENCIAL verificó en un análisis de una muestra de los datos filtrados por “Anonymous”, que a muchos se les realizó las pruebas porque tuvieron contacto con casos positivos.

Este dato, incluso, es superior al que ha reportado el Observatorio Ciudadano COVID-19 que hasta el 12 de agosto pasado tenía registro que 778 nicaragüenses del personal de salud eran sospechosos de tener la covid-19 y que hasta entonces 104 habían fallecido.

El doctor Jorge Iván Miranda comentó a respecto que esta muestra del “sacrificio médico” es “lo que nosotros ya habíamos estado viendo en la práctica: mucho colega enfermo, mucho colega hospitalizado; sabíamos entre nosotros que nos estábamos contagiando, que se estaban contagiando, pero no teníamos los números”.

Ahora, comenta, “al ver los números, aunque sea esta muestra pequeña que tenemos, es impresionante ver que el 47% de los infectados, de los trabajadores de Salud, son médicos, que el 23%, el segundo sector más contagiado eran los trabajadores administrativos, trabajadores sanitarios administrativos, incluso, encima de las enfermeras que están en tercer lugar, los laboratoristas son los otros”.

Antes estaos datos, el neumólogo comenta que sobre el avance real de la covid-19 en Nicaragua “se engaña el que quiere” porque “estos datos vienen nada más a confirmar lo que hemos estado diciendo”, dijo para destacar que “la epidemia la está manejando políticamente y no la están manejando científicos, y que los que están pagando el precio es la población vulnerable, y una de ellas es el trabajador de Salud, una población en alto riesgo de contagio y en alto riesgo de morir”.

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