Economía

Avendaño: si no hay acuerdo, el PIB puede caer a -20% con sanciones financieras de EE. UU.

Economía en 2019 “puede ser peor”

desaceleración

Belli: caída de inversión extranjera directa tiene un efecto severo; Arana: la contracción ya está afectando los ingresos públicos



En 2017, la economía nacional creció 4.9%, según el Banco Central de Nicaragua (BCN), que ahora pronostica un mínimo crecimiento de 1.0%. La Cepal dice que será 0.5%. The Economist Intelligence Unit, -3.4%. Copades, -3.5%. El Banco Mundial, -3.8%. Funides y el Fondo Monetario Internacional, -4.0%.

Aun admitiendo que es difícil pronosticar el caos, el economista Néstor Avendaño, presidente de Consultores Para el Desarrollo Empresarial (Copades), no descarta que el producto interno bruto caiga 20% en 2019, y se parezca a 1979, cuando se desplomó hasta -26.5%.

Las buena noticia es que tendrían que cumplirse varias condiciones para que la economía nacional llegara hasta ese nivel de descalabro, y que Daniel Ortega tiene en su poder la posibilidad de evitarlo, con solo comenzar a trabajar en función de los intereses de los gobernados.

La mala noticia es que están dadas las condiciones para que la economía continúe su descenso catastrófico, y, segundo, que Ortega no parece dar señal alguna de querer evitar la catástrofe, si eso incluye tener que ceder poder, todo o una parte.

“Ese 20% de caída del PIB para el 2019, ocurriría como efecto de las sanciones financieras estadounidenses sobre la inversión pública, a lo que se suma ninguna inversión extranjera directa, y un nivel de inversión privada doméstica equivalente al 30% de la ejecución normal anual”, especificó Avendaño.

El efecto de la combinación de esas tres variables sumaría un descenso equivalente al 9.7% del PIB, pero alcanza el -20.0% cuando se le suma el perjuicio que sufriría la actividad económica por la disminución del ingreso de las familias, lo que conlleva a un descenso en el gasto de consumo.

“¡Y eso con solo sumar el gasto que se produce al medir únicamente los efectos negativos de la primera ronda del descenso del ingreso!”, exclama.

Esto ya lo vivimos

El economista Pedro Belli, exfuncionario del Banco Mundial, no suelta ningún pronóstico exacto, pero sí concuerda con la posición de su colega Avendaño, al decir que “sí, es factible que siga cayendo la economía hasta llevarnos a la depresión económica. Eso ya lo vivimos en 1979 y 1988”, rememora.

Este experto se centra en varios elementos que han descendido significativamente: la inversión nacional y la extranjera, así como el desplome del turismo nacional y extranjero, que afectarán no solo la actividad comercial y constructiva, sino también el empleo y hasta que se mantenga el tipo de cambio.

Explica que desde el primer trimestre se observaba un descenso de 26% en los flujos de inversión extranjera directa que llegaba al país, por lo que concluye que “con la crisis bajará muchísimo más”.

Belli calcula que una pérdida de 800 millones de dólares en IED representa por sí misma, una caída de seis puntos del PIB. Algunos efectos son inmediatos, pero hay otros que se manifiestan hasta en los años posteriores, recordando que “la IED impacta en la construcción de edificios y otro tipo de infraestructura, importación de maquinaria y equipo, empleo, etcétera”.

Por otra parte, la salida de depósitos de la banca indica que el crédito seguirá escaso, e implica que los nicaragüenses tampoco van a invertir en su propio país. “Como dice Alberto Montaner, solo un loco invertiría en Nicaragua en este momento”, cita el experto.

Belli también advierte del riesgo que corre el tipo de cambio, que depende de muchos factores, entre ellos, las exportaciones e importaciones; las remesas, la inversión extranjera, los depósitos en la banca nacional; los préstamos y donaciones externas. “Es posible que se mantenga como hasta ahora en esa tasa de deslizamiento del 5% anual, pero es difícil. Hay mucha presión”, reconoce.

USD1200 millones en pérdidas

El economista Mario Arana, tampoco espera un crecimiento positivo el próximo año. “Es muy temprano para saber de qué envergadura puede ser el impacto, pero la contracción económica está afectando los ingresos públicos”, advierte.

A partir de eso, cree que “no se podrá financiar los déficits fiscales, y eso si se maneja ajustando los gastos como es más probable que se tenga que hacer- eso contribuirá a la contracción económica”, vaticinó.

Considerando que “seguirán estancados la construcción, el comercio y el turismo, no soy tan optimista acerca de las complicaciones que se pueden tener con respecto a recursos externos. Esa restricción continuará presionando hacia la baja el desempeño económico”, asegura.

Al entrar al detalle, Arana señala que “la pérdida en valor agregado superaría los 1200 millones de dólares”, lo que equivale a doscientos dólares por habitante.

En referencia a la inversión, explica que “con excepción de la industria azucarera y la pesquera, que han reportado que sostendrán sus planes de inversión, el resto de actividades espera recortar su inversión, en 75%, 50% o 30% y hasta totalmente como el cacao”.

En el país hay dos grandes sectores con comportamiento bien diferenciado: las exportaciones (que hasta septiembre estaban cayendo 1.8%, en gran parte, debido al esfuerzo productivo del país, que logró exportar un volumen adicional de 4.9% en ese mismo periodo), a las que les está yendo mejor que al consumo interno.

Regresando al plano local, el economista hace notar que “entre todos los sectores, se han registrado en las encuestas 340 000 despidos. El Seguro Social ha proyectado la pérdida de unos 100 000 empleos formales en el marco de la crisis”, por lo que “los índices de desempleo aumentarán significativamente”.

“En cuanto al tipo de cambio, hasta septiembre seis que tuvimos el último dato, la salida de depósitos rondaba 20% del total, lo que puso presión sobre las reservas internacionales. Con todo, la relación entre depósitos y reservas era de 54% -apropiada según los parámetros internacionales- mientras que la cobertura de la base monetaria era de 2.83%, y la importación de bienes excluyendo maquila era de 4.6 meses de importación”, recuerda.


Demandan al BCN publicar estadísticas

Aráuz: al esconder las cifras, están generando más incertidumbre

Al  economista Alejandro Aráuz le llama la atención la lectura que le están dando el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional a la caída de la economía, lo que atribuye a que “ellos manejan mejor información económica y política”, pues además de trabajar con la que les ofrece el BCN, también cuentan con la que obtienen por otras vías.

Aráuz se refiere específicamente al hecho que “el Fondo habla de una caída de 3.0% en 2018, y una pequeña recuperación de 1.0% en 2019, pero si caen las inversiones y las exportaciones, etcétera, no puede ser que nos recuperemos, más siendo que Nicaragua no tiene una fuerte industria”, que apuntale esa recuperación.

A partir de ahí, supone que si pronostican para 2019 una caída menor que la que calculan para 2018, “quizás sea porque están incluyendo en sus cálculos la salida de Ortega del poder, lo que haría regresar la confianza” de los agentes económicos.

Mientras se aclara si tiene razón o no, hace notar que la previsión para este año era obtener 640 millones de dólares de las instituciones financieras internacionales, pero solo se obtuvo alrededor de la quinta parte.

En paralelo, anota que cayeron sectores como la industria (que opera a 40% o 50% de su capacidad); el turismo, el café, la caña. Hay poco crecimiento exportador; solo se invierte una parte de lo que está programado, y si bien hay varios edificios que ya fueron terminados, están vacíos o subocupados, porque la economía va lenta o simplemente cayendo.

Suma a eso el hecho que “la economía le traslada al próximo año, cerca del 30% del impulso del año anterior, así que creo que en 2019, la caída será mayor; el precio del crudo de Brent ya supera los 80 dólares, y se advierte que si sube a 100, estaremos en la antesala de una nueva crisis económica mundial, y todo eso apunta en contra de nuestra economía”.

Finalmente, junto al resto de sus colegas economistas, invita a las autoridades del Banco Central (cuya Ley Orgánica lo define como un organismo autónomo) “a ser más proactivo y dar estadísticas actualizadas en vez de esconder las cifras, porque eso crea incertidumbre, y obliga a los agentes económicos a actuar en la oscuridad”.