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Eddy Montes era un defensor de derechos humanos

El preso político asesinado en la cárcel quiso ser médico para ayudar a la gente, y se graduó de abogado para denunciar los abusos del régimen

Eddy Montes, el preso político asesinado por la dictadura de Daniel Ortega en la cárcel La Modelo, el pasado 16 de mayo, quiso ser médico, pero después de dirigir, en 1984, una protesta contra el Servicio Militar que se había instaurado un año antes, tuvo que dejar la universidad y exiliarse en Costa Rica, y de ahí a Estados Unidos, donde ya había vivido cuando era niño.

—Fue la primera vez que se rebeló contra Daniel Ortega— dice un primo matagalpino que estudiaba con Montes en la Unan-León, y que solicita preservar su identidad.

La exesposa de Montes, Gloria Montenegro, cuenta que después de esa huelga Montes quedó bajo observación de la inteligencia del Gobierno sandinista de los ochenta, en una época en que oponerse al Servicio Militar era visto como traición.

—Nos fuimos a Costa Rica huyendo de esa persecución— dice Montenegro.

—Él jamás iba aceptar tomar un fusil para ir a la guerra— asegura.

A los 22 años, después de permanecer unos meses en Costa Rica, Montes se fue con su esposa a Estados Unidos, donde dos años más tarde se convirtió en soldado de la US Navy. “No estuvo en ningún frente de guerra, su servicio lo hizo en una base de California y en Corpus Christi, Texas”, dice Montenegro, casada 18 años con él.

Como a muchos latinos en Estados Unidos, pertenecer a la US Navy le abrió las puertas a la nacionalidad estadounidense y él tomó esa opción cuando ya su hija mayor había nacido en 1988, relata Montenegro.

Pero en1990, cuando doña Violeta Barrios de Chamorro derrotó a Daniel Ortega, tomó dos decisiones: renunciar a la US Navy (en contra de lo que pensaba su familia) y trabajar duro, ahorrar y regresar a Nicaragua, cuando ya la guerra había terminado.

“Él dijo que quería aportar a su país, porque nunca pudo sacarse a Nicaragua de la mente”, dice Montenegro vía telefónica.

Jafet Montes, su hija mayor, cuenta que su padre se metió al negocio de bienes raíces, sin tener estudios en esa materia, mientras se ocupada de otra pasión: estudiar teología.

“En el negocio le fue muy bien. En 1993 se regresó a Nicaragua (a vivir a su natal Matagalpa) y ya no regresó más a vivir a Estados Unidos”, dice su hija.

“Podés contar conmigo siempre”

Roberto Cruz, uno de los presos políticos excarcelados el pasado 20 de mayo, recuerda que la primera vez que se encontró a Eddy Montes fue después de una marcha el 21 de abril de 2018.

“Él era muy conocido aquí (en Matagalpa), pero yo no lo había visto hasta ese 21 de abril después de que varios jóvenes resultaron heridos durante una protesta”, dijo Cruz, un exmilitar que dejó el uniforme y en abril, cuando miró a Matagalpa insurreccionada, se sumó a las protestas contra el Gobierno, aunque por eso se echó encima a buena parte de su familia orteguista.

— ¿Cuántos heridos tenés? — le preguntó Montes a Cruz después de la marcha en la que le tendió la mano y se presentó como un defensor de derechos humanos.

—Tengo cinco.

—No te preocupés, te voy ayudar— dijo Montes y dio la vuelta.

“Yo pensé que se había ido de viaje, pero al rato se apareció con un botiquín de primeros auxilios: traía jabón para lavar heridas, alcohol, gasas… todo para primeros auxilios” recuerda Cruz.

—Ya sabés que podés contar conmigo, siempre y cuando todas las protestas sean pacíficas— dijo Montes— nada de armas, las armas no dejan nada, solo destrucción. Y agregó: “Mañana te consigo víveres para que coman”. Y se fu

Al día siguiente, Montes regresó con los víveres y entre ambos nació una gran amistad que luego se afianzó en la cárcel, cuando ambos eran reos políticos de la dictadura de Ortega.

“Cuando a mí me agarran preso, mi esposa estaba embarazada de nuestro tercer hijo, y Eddy llamaba diario a mi esposa mientras él estaba libre aún. Le preguntaba cómo estaba, si necesitaba algo. Eso nunca lo voy a olvidar”, dice Cruz.

Vista del féretro de Eddy Montes durante la misa previa al entierro, en Matagalpa. // Foto: EFE

Abogado para ayudar a la gente

Yader Valdivia, un abogado nicaragüense y defensor de derechos humanos que ahora está refugiado en Costa Rica, conoció a Montes en la oficina de Derechos Humanos en Matagalpa, cuando acompañaba a gente a buscar ayuda. Antes Montes había realizado sus pasantías de Derecho en la filial de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH).

“Siempre llegaba con un maletín y acompañado de gente a quien le estaban violando sus derechos humanos, para poner denuncia. Él era un defensor de derechos”, recuerda Valdivia.

Montes estudió derecho para ayudar a la gente y se había graduado de abogado en diciembre de 2017. Como era un reconocido opositor al Gobierno le negaron su carnet, según Valdivia.

Su hija mayor recuerda: “En diciembre yo llegué a Nicaragua para su graduación y él me dijo que dos misiones tenía en la vida: ayudarle a la gente y luchar por una mejor Nicaragua”.

Una mujer sostiene un pequeño cartel con el nombre del nicaragüense-estadounidense Eddy Montes durante su funeral en Matagalpa. // Foto: EFE

En octubre de 2018, Montes recibió una llamada de la Policía de Matagalpa en su teléfono celular. Meses antes, él había acudido a la estación policial a poner una denuncia porque simpatizantes del Gobierno, empujados por el secretario político de la zona, le habían invadido su propiedad. Le dijeron que ya le tenían resuelto lo de su denuncia. Pero la llamada era una trampa.

Ese mismo día, Montes fue capturado en la estación policial. Durante varias semanas la Policía negó que lo tuvieran preso. Hasta que apareció en El Chipote y en los medios oficialistas lo señalaron de terrorista.

“Esa propiedad se la invadieron en represalia por la ayuda que nos daba a nosotros cuando andábamos protestando”, recuerda Cruz. Hasta hoy, la propiedad continúa invadida por simpatizantes del Gobierno.

Cruz dice que Montes era muy observador, estudioso. “Antes de proponer algo lo pensaba mil veces, era superestratégico”, afirma.

“Eso sí —remata— vieras como te levantaba cuando te decía algo y vos estabas deprimido, parecía sicólogo”.

Ya presos en La Modelo, Cruz recuerda que en diciembre pasado iban en el mismo microbús del penal a los Juzgados, y Montes le dijo: “Ya vamos a salir, ya vamos a ser libres juntos con nuestra Nicaragua”.

—El día que salgamos libres vamos a hacer una gran fiesta para celebrar— agregó.

— ¿Eddy, pero cómo vamos a celebrar con una gran fiesta si vos no tomás? —dijo Cruz.

—Pues ese día un par de tragos me tendré que echar —le respondió.

El pastor de los presos políticos

Carlos Silva, preso político excarcelado y conocido como el basquetbolista que derribó un ‘chayopalo’ durante las protestas ciudadanas, conoció a Montes en la misma galería de La Modelo, y lo recuerda como el alma de su celda, el encargado de levantar el ánimo a todos los presos políticos.

“Le decíamos el ‘pastor’, porque era el encargado de predicar en los cultos que hacíamos en la noche, era teólogo”, recuerda.

Una persona sostiene un cartel con la fotografía de Eddy Montes, el preso político asesinado por el régimen en la cárcel La Modelo. EFE/Jorge Torres.

Silva cuenta que Montes les decía: “No somos delincuentes, el Gobierno nos dice delincuentes, terroristas, pero no lo somos. Ellos nos dicen así para bajarnos la moral, pero no lo van a lograr, estamos aquí en este lugar presos porque Dios así lo quiso, porque él tiene un propósito”.

Una noche, Montes sorprendió a los demás presos políticos cuando oró para que Daniel Ortega se muriera. Fue el 21 de diciembre, cuando capturaron a los periodistas Miguel Mora y Lucía Pineda Ubau.

Todos se quedaron viendo incrédulos, pero Montes prosiguió con sus plegarias.

—Señor, te pido que te lleves lejos a este hombre. Apártalo de nuestro camino, haz con él lo que quieras, pero apártalo de nuestro camino.

La muerte

Minutos antes de que lo asesinaran, Eddy Montes estaba jugando ajedrez con otros presos políticos, para pasar el tiempo.

“Ya vengo, porque los muchachos me necesitan”, dijo al resto de jugadores, cuando escuchó gritos y bulla en los pasillos de la celda.

Los gritos eran por una huelga que un grupo de reos políticos había comenzado, cansados del maltrato y las torturas en el penal, según Chester Navarrete, excarcelado el lunes reciente.

El también paramédico de Masaya es uno de los testigos principales del crimen de Montes. “Yo traté de contenerle la hemorragia, pero ya no se pudo y don Eddy murió”, dijo Navarrete al programa Esta Noche.

Eddy Antonio Montes Praslin (primero a la izquierda), de 56 años de edad, al momento de ser presentado por la Policía. Presidencia archivo.

“Fueron balas de AK (las que nos disparaban) y eso fue lo que mató a don Eddy Montes”, detalló.

Navarrete niega que hubo un forcejeo entre Montes y un guardia del penal para quitarle el arma, como alegó el viceministro de Gobernación, Luis Cañas, en un comunicado oficial.

El preso político excarcelado sostiene que en su protesta, nunca cruzaron el perímetro de seguridad delimitado por un cerco de malla.

“Ellos nos disparaban desde el otro lado de la malla y desde las torres de la prisión”, precisó.

A pesar del asedio, ciudadanos de Matagalpa asistieron a la vela del preso político asesinado en La Modelo, Eddy Montes. // Foto: Cortesía

La manipulación con la autopsia

El 20 de mayo, el Ministerio de Gobernación emitió un comunicado anunciando que un grupo de forenses contratados por la familia de Montes había avalado la autopsia del Instituto de Medicina Legal.

“Desmentimos todo lo expresado en este comunicado inmoral y tendencioso emitido por el Ministerio de Gobernación”, indicaron los médicos Julia González (forense), José Luis Borgen Rayo (cirujano asistente) y Francisco Ortega (médico y asesor legal), en un comunicado conjunto enviado a los medios por los familiares de Montes.

Los profesionales de la medicina expresaron que ellos nunca han tenido un reporte o una copia con el informe de la autopsia, y que el informe de la autopsia que ellos realizaron a solicitud de la familia todavía no está terminado.

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