Opinion

El negocio de los banqueros

El oligopolio bancario puede imponer esas altas tasas de interés porque son favorecidos por las políticas económicas del régimen

En la economía de todo país el sistema bancario desempeña un papel clave.

En teoría, la función primordial de los bancos consiste en captar depósitos de la población, en dinero, y luego asignarlo, vía crédito, a los agentes económicos que requieren fondos para desarrollar sus actividades.

En términos muy simples, el negocio de los bancos consiste en pagar una tasa de interés a los depositantes y cobrar una tasa de interés mayor a los prestatarios. La diferencia entre la tasa de interés que pagan a los depositantes y la tasa de interés que cobran a los deudores, se llama margen de intermediación. Por ejemplo, si la tasa de interés que pagan por los depósitos de los ahorristas es 2% y la tasa de interés promedio que cobran a los deudores es 10%, el margen de intermediación es 8%.

Las utilidades de los banqueros provienen principalmente de la diferencia entre la tasa de intermediación y los gastos administrativos que conlleva la gestión de los fondos.

Tratándose de un sector económico tan importante, se justifica examinar el desempeño de los bancos en el 2015.

¿Contribuyen los bancos a la modernización productiva?

Comencemos por escudriñar la contribución de los bancos al desarrollo productivo del país. Revisemos entonces los sectores destinatarios de los créditos:

De cada cien dólares que prestaron los bancos en el año, 62 dólares fueron para consumo, esto incluye créditos comerciales, tarjetas de crédito y préstamos personales. En otras palabras, los créditos fueron para gastos, no para inversión.

¿Qué proporción de los créditos se dirigieron al sector productivo?

Examinemos el sector agrícola. De cada cien dólares de crédito, 9 dólares se orientaron para financiar actividades agrícolas como café, maní, granos básicos. Menos del 10%.

Ahora pasemos al sector ganadero, principal fuente de nuestras exportaciones y de generación de actividad económica y empleo en el campo. Pues bien, de cada cien dólares que los bancos otorgaron en créditos, dos dólares se dirigieron al sector ganadero. US$2.2 para ser exactos. Pero hay un agravante adicional. Los créditos a la ganadería son castigados con las más altas de interés. En materia de tasas de interés solamente lo superan los créditos personales.

En otras palabras, en un país fundamentalmente agropecuario, el crédito destinado a estos dos rubros, agricultura y ganadería no supera el 12% del total. No llega a 12 dólares por cada cien.

¿Poco racional, no les parece?

Si consideramos el costo del combustible y las tarifas eléctricas, además de los problemas actuales con los precios de la leche y la carne ¿alguien puede explicar cómo los productores agropecuarios van a mejorar la productividad?

¿Quién puede explicar cómo podrán realizarse las inversiones indispensables para incorporar nuevas tecnologías y modernizar nuestros sistemas de producción?

Si alguien está pensando en el Banco de Fomento a la Producción, el famoso Banco Produzcamos, que supuestamente estaba destinado a proveer créditos suficientes y en condiciones favorables a los pequeños y medianos productores y empresarios, ni hablemos. El Banco Produzcamos va como el cangrejo. Según el último reporte de la Superintendencia de Bancos este año su cartera de crédito en lugar de aumentar se redujo. Y esto que ni siquiera llega al 1% de la cartera de crédito total.

Ahora pasemos a los márgenes de intermediación bancaria para ver qué tan favorablemente se conceden a los productores y empresarios los créditos indispensables para desarrollar sus actividades. La publicación del Banco Central llamada ¨Informe Monetario y Financiero – diciembre 2015¨, en la página 9 nos dice lo siguiente:

1. Que la tasa de interés (promedio ponderado) que pagan los bancos a los depositantes fue de 3.3% (2.3% para depósitos en córdobas; 3.4% para depósitos en dólares).

2. Que la tasa de interés promedio que cobran los bancos por sus créditos en córdobas fue del 50% y 17% cuando el crédito es en dólares.

3. Según la misma publicación estas tasas de interés dejan a los bancos un margen financiero del 23%.

Con estas tasas de interés ¿qué oportunidad tienen para desarrollarse los pequeños y medianos empresarios y los pequeños y medianos productores?

Hay otro dato interesante de la Superintendencia de Bancos. En el negocio bancario existen los denominados ´créditos relacionados¨, esto es, los créditos que los bancos otorgan a sus mismos dueños. Y resulta que tres de los cuatro bancos más grandes del país se auto recetan en calidad de préstamos uno de cada cuatro dólares que ¨prestan¨. El 25% de los créditos se los otorgan a ellos mismos.

Con estos datos, estamos en capacidad de responder si están contribuyendo los bancos a la sostenibilidad y modernización de nuestras actividades productivas.

Los banca nica ¨supera¨ a la banca centroamericana

El primer dato que salta a la vista cuando se examinan los reportes periódicos del Consejo Monetario Centroamericano se refiere a las utilidades de los bancos, por país.

¿En qué país de Centroamérica los bancos obtienen los márgenes más altos de utilidad?

De primera intención uno podría decir que en Panamá, porque allí el sistema bancario está más desarrollado y es una de las principales plazas financieras de América Latina. Pero no.

Resulta que en Nicaragua los bancos son más rentables que en cualquier otro país de Centroamérica. La rentabilidad aquí es del 28%, en relación al patrimonio.

¿Saben cuánto es en Panamá? La rentabilidad es la mitad. Mientras en Nicaragua la rentabilidad es del 28% en relación al patrimonio, en Panamá la rentabilidad es menor del 14%.

¿Saben cuál es la rentabilidad de los bancos en Costa Rica, la economía más desarrollada de Centroamérica? Menos del 10%. En otras palabras, Los banqueros en Nicaragua obtienen una utilidades que triplican las utilidades de los banqueros costarricenses.

Si la comparemos con el promedio de todos los países centroamericanos resulta que las utilidades en Nicaragua son el doble que el promedio centroamericano.

Si estas diferencias son tan grandes, es importante conocer la razón. Una primera explicación podría ser que en Nicaragua el sistema bancario está más desarrollado que en el resto de Centroamérica. Pero fíjense que no. De hecho, es el menos desarrollado de la región. Nicaragua se encuentra muy atrás en los índices de lo que se conoce como ¨bancarización¨ y en profundidad bancaria.

Una segunda razón podría ser que aquí son más eficientes que en el resto de Centroamérica y a mayor eficiencia, mayor rentabilidad. Pero tampoco. No es esa la razón. Una de las medidas de la eficiencia bancaria es la proporción de los gastos administrativos en relación a los ingresos totales. Y resulta que los bancos nicaragüenses se encuentran en la cola, junto con Honduras.

Entonces pasemos a los márgenes de intermediación. Aquí comenzamos a ver las casitas del pueblo: en Nicaragua prevalecen los márgenes de intermediación más altos de la región.

En Nicaragua el margen de intermediación es 45% mayor que el promedio centroamericano. Casi el 50% más elevado que el promedio del área.

¿No les parece una barbaridad?

Cuando se debate sobre los salarios los voceadores del régimen se desgañitan afirmando que no se pueden aumentar porque hacerlo le restaría competitividad a la economía. Y en parte es cierto. Pero es bueno saber. Y repetirlo, porque nadie lo dice, que las altas tasas de interés bancario también le restan competitividad a nuestra economía.

Las altas tasas de interés constituyen un freno a la capacidad de inversión de las pequeñas y medianas empresas, y para los pequeños y medianos productores. Son un freno a la modernización del país y a la generación de empleo productivo.

Y que no vengan aquí con el cuento del libre mercado, porque libre mercado también hay en Costa Rica, en Panamá, en Guatemala, En El Salvador y allí las tasas de interés y los márgenes de intermediación son más bajos.

No es cuestión de libre mercado, señores. El oligopolio bancario puede imponer esas altas tasas de interés porque son favorecidos por las políticas económicas del régimen. Y gozan del beneplácito de la camarilla gobernante.

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