Opinion

El neoliberalismo no ha muerto… está enfermo

"La situación chilena es semejante a la nuestra, pero aquí con más asesinatos en menos población"

Hace mucho tiempo leí una anécdota ocurrida en una aldea de africana del siglo XIX, donde su gente era diezmada por una epidemia, lo que no interesaba a los beneficiarios europeos de su sistema colonial. Para esa época, los europeos llevaban siglos explotando seres humanos y sus tierras, y la esclavitud causaba más bajas que las epidemias. Pero, ¿cuál es la anécdota? La que sigue:

Sometidos también en lo cultural, era lógico que los aldeanos ignoraran las causas de su situación política, social y humana. Solo podían “imaginarlas”, mientras jefes y brujos de la tribu no dejaban de buscarlas.  En una de sus búsquedas, por fin creyeron haber encontrado la causa… ¡era un inglés que paseaba por la aldea en su bicicleta!

Esta anécdota la he recordado por la actual epidemia neoliberal que padecen nuestras “aldeas” latinoamericanas, ante lo cual la mayoría de brujos mundiales señalan como culpables a las corrientes políticas de izquierda que se pasean por el continente… en su bicicleta ideológica.

Pero, a los brujos aquellos los absolvía su ignorancia, y a los brujos de izquierdas y derechas de hoy, los acusa sus parcialidades, porque, pese a conocer las verdaderas causas de la crisis de cada país, los brujos de izquierda solo miran la mano del imperialismo y las oligarquías, en tanto los de derechas absuelven de sus responsabilidades a la oligarquía y al imperialismo.

Estos últimos, en Chile “descubrieron” varas “causas” de la rebelión en donde saben que no están: unos señalan al “inconsciente socialista” que anida en gran parte de obreros,  estudiantes y profesionales que los vuelve ignorantes y belicosos, destructores del edénico bienestar que les ofrece Piñera y su clase dominante neoliberalista. (Humberto Belli, La Prensa, 04/11/19)

Otros, hablan de algunos efectos del neoliberalismo, pero no les apena exculparlo, y no pocos hasta niegan su existencia. En cambio, Joseph E. Stiglitz, un señor nada sospechoso de padecer la “ignorancia de las izquierdas”, piensa que:

“La pérdida simultánea de desconfianza en el neoliberalismo y la democracia no es coincidencia o una mera correlación: el neoliberalismo lleva cuarenta años debilitando la democracia” (Confidencial, 05/10/19)

Nótese qué es lo primero que han hecho la derecha neoliberal después de imponerse en Brasil, Ecuador y Bolivia: expulsar a las misiones médicas y educativas cubanas bajo cualquier pretexto, pero ocultando, no casualmente… ¡esas dos áreas que son históricamente las de mayor déficits en los países de las democracias debilitadas por el neoliberalismo!

Los brujos, con uno u otro nivel de compromiso con el sistema neoliberal, meten debajo de su alfombra ideológica las causas reales que tienen a Chile en crisis (igual que en otros países), y “olvidan” sus deudas con la justicia social y los derechos humanos y democráticos.  Algunos, hasta niegan que esa inequidad neoliberal tenga que ver con la crisis de Chile, la cual tiene a su burguesía al borde del primer mundo, pero también tiene… ¡al borde del desastre social a las clases y sectores empobrecidos!

Junto a Piñera, coreaban sobre un Chile como “el oasis de la democracia” en América Latina, pero, al estallar la crisis, apenas recuerdan el hecho de que ese país, ha pasado 46 años de neoliberalismo de varios gobiernos demócratas cristianos y dos “socialistas” en alianza con comunistas y otras izquierdas… ¡y todos  bajo la Constitución del genocida Augusto Pinochet!

¿Qué significa, esa monstruosidad política, para los chilenos?

La vigencia del pinochetismo en causas, como: a) los derechos políticos y sociales distorsionados por la privatización de su economía; b) los fondos de pensiones administrados por empresas privadas, que hacen negocios con ellos, mientras se los escamotean a sus dueños, los jubilados; c) la política hacia los indígenas Mapuches de agresión policíaca, pues a punta de fuego les despojan de sus tierras, además que son discriminados en todos los sentidos; d) los precios de los artículos de consumo popular y de los servicios públicos viajan a la velocidad de su tren eléctrico, pero los salarios no pueden ni acercarse a tal velocidad; d) la educación en todos sus niveles se volvieron un privilegio inalcanzable para sus clases trabajadoras y medias; f) los servicios médicos hospitalarios, están administrados según la ética capitalista de los negocios.

¿Recuerdan los brujos qué pasa aquí con el INSS? Las consecuencias de la privatización de los servicios médicos hospitalarios neoliberalizados, las sufren los trabajadores nicaragüenses, desde cuando un gobierno de los neoliberales años 90 lo privatizó, según el modelo pinochetista.

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Lo ha mantenido el neoliberal Daniel Ortega, y más que mantenida, la privatización la aprovechan comandantes y políticos orteguistas, quienes, por medio del INSS, entraron a la piñata  de las clínicas “previsionales”, que ahora forman parte de sus negocios, los que no son pocos. No hay realidades iguales en dos países con desarrollos desiguales, como es el caso de Nicaragua y Chile; pero sí, existen injusticias sociales neoliberales similares, como la privatización de todo el sistema económico.

Aquí, una reforma al INSS, causó la rebelión política de abril 2018, más la explosión de conflictos sociales y políticos por años acumulados. Eso causó en Nicaragua la emergencia de un poderoso movimiento popular espontáneo; los partidos políticos tradicionales brillaron por su ausencia.  Igual en Chile, donde los partidos políticos apenas comienzan a despertar ante otra explosión social espontánea, también por muchas causas acumuladas.

La situación chilena es semejante a la nuestra, pero aquí con más asesinatos en menos población.  Allá los “carabineros” disparan agua y balas en las calles; aquí, los guardias orteguistas disparan balas en las calles… y el “agua” se la dan a los secuestrados en cárceles clandestinas.

En Chile, las medidas al margen de la justicia y la equidad social, están en contradicción con su desarrollo económico, y tiene en las calles a millones de chilenos contra la política de Sebastián Piñera, y no por las “herencias ideológicas” que los brujos “descubrieron”.

En Nicaragua, además de su atraso económico tiene una dictadura, pero los brujos de cierta izquierda invocan a sus espíritus ortodoxos del más allá para justificar las acciones criminales de la dictadura y asumen como propias sus acusaciones contra los participantes en la rebelión popular de abril 2018. Aquí hay balas y una persecución permanente, y también se sufre la complicidad de quienes “no ven” los asesinatos de la dictadura Ortega-Murillo, y les echan la culpa al:

“…gran capital aliado incondicional del imperialismo (que) fue partícipe directo del intento de Golpe de Estado contra el presidente Daniel Ortega, planificado desde las guaridas del imperio…” (Asociación Nicaragüense de Amigos del Socialismo y la Paz, 11/10/19)  

Esos brujos no son militantes del orteguismo, pero están cargando con muertos ajenos, porque tienen “el corazón partío” entre el pasado y el presente.

Por otro lado, un brujo, ahora con el corazón en la derecha, está contra su pasado, y en el presente piensa que:

“… la extrema izquierda (latinoamericana) está de nuevo a la ofensiva. Mientras tanto, las democracias no hacen nada real y eficaz para contener el avance de la revolución autoritaria…” (Editorial de La Prensa, 06/11/19)

Con ese eufemismo “real y eficaz”, cubre su desencanto porque los Estados Unidos y sus aliados (“las democracias”) no desatan todavía una agresión militar a toda “revolución autoritaria”…

Ya vemos cómo, brujos de izquierdas y derechas… ¡están celebrando su propio Halloween ideológico!

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