Juan Gabriel Mairena

Juan Gabriel Mairena: escapar de la muerte

Hermano de Medardo Mairena, dado por muerto, cuenta cómo sobrevivió: “fue doloroso y triste para nosotros el día del ataque... no nos merecíamos eso”

Juan Gabriel Mairena, hermano del líder campesino Medardo Mairena, está vivo y exiliado en Costa Rica. El hombre de 34 años de edad escapó de un ataque realizado por policías y paramilitares a los tranques ubicados en la entrada de Juigalpa y de Santo Tomás, en el departamento de Chontales, en el centro de Nicaragua.

Sus amigos lo dieron por muerto. La versión que algunos pobladores ofrecieron a los medios de comunicación fue que el hermano del líder campesino había quedado entre los matorrales herido de muerte. Después del ataque realizado el pasado 14 de julio, la Policía restringió el acceso a organizaciones de derechos humanos y autoridades de la Iglesia católica que pretendían entrar a la zona para indagar y buscar los cuerpos de personas que supuestamente habían quedado entre el monte y la carretera.

El ataque de los policías y los paramilitares fue excesivo. Llegaron en varias camionetas Hilux armados con fusiles de guerra, Dragunovs y RPG 7. Dispararon sin piedad a los campesinos.

“Nosotros veníamos huyendo, pero en la entrada de Santo Tomás nos emboscaron. Estaban con unas banderas calculando la fuerza del viento para poder dispararnos con armas de alto calibre con mira telescópica y con tubos RPG 7. Nos lanzaron cuatro, fue horrible”, relató Mairena en entrevista con el periodista Carlos Salinas, en Costa Rica, para el programa televisivo Esta Noche.

Mairena se movilizaba a bordo de un camión. Al momento de la emboscada, y ante la inminente captura por parte de los grupos armados, se tiró del camión a pesar de que los oficiales y los paramilitares continuaban disparando. Uno de esos entró y salió de su brazo izquierdo, y penetró en el costado fracturando su clavícula. “Me quebró el hueso”, indicó.

A pesar de estar herido, Juan Gabriel continuó corriendo sin mirar atrás. Sus demás compañeros hicieron lo mismo. Detenerse a enfrentar a los armados y responder con piedras hubiera sido una muerte segura.

“Un día antes, mucha gente se fue del tranque, es que ya nos tenían rodeados, entonces habíamos pocos. Como algunos logramos corrernos, ellos se ‘empajaron’ en los camioneros que quedaron en la carretera. Los rafaguearon y ahí murió una cantidad de gente que no se sabe. La Policía no dejó entrar a nadie a que levantaran esos cuerpos. El padre de Nueva Guinea pidió permiso para recoger los cuerpos, pero solo le dieron permiso para pasar por la carretera. Le dijeron que lo fusilaban si se metía al monte, ahí en la entrada de Santo Tomás”, afirmó Mairena.

Durante los meses de mayo, junio y parte de julio, los campesinos del centro y del norte del país trancaron las principales carreteras de Nicaragua en forma de protesta en contra del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. El líder campesino Medardo Mairena, representante en la mesa de Diálogo, insistía en que las barricadas eran espontáneas y que obedecían a una demanda legítima de los ciudadanos de distintas localidades.

La huida de Santo Tomás

La bala que está alojada cerca de la clavícula de Juan Gabriel Mairena, fracturó el hueso. Todavía no ha sido operado porque la cirugía es "muy riesgosa". Cortesía | Confidencial
La bala que está alojada cerca de la clavícula de Juan Gabriel Mairena, fracturó el hueso. Todavía no ha sido operado porque la cirugía es “muy riesgosa”. Cortesía | Confidencial

El ataque de los policías y los paramilitares empezó a las ocho de la mañana y finalizó a eso de las tres de la tarde. Juan Gabriel y el resto de campesinos que lograron escapar, se internaron en las montañas para poder salvar sus vidas. Mairena continuaba sangrando abundantemente y eso provocó que se desmayara en medio del camino.

“Nadie nos rescató. Salimos por nuestra cuenta. Yo corrí cien varas y me desmayé, me acarrearon unas cuarenta varas pero ellos (los otros campesinos) creyeron que estaba muerto y me dejaron en la cepa de un árbol. Luego yo me desperté, me senté y me vino un mareo. Me quedé otro ratito y después salí y huí por el monte”, relató Mairena.

Juan Gabriel caminó a como pudo y salió de los alrededores de donde ocurrió el ataque en horas de la noche. A la mañana siguiente se refugió en la casa de un ciudadano que le ofreció arroz y frijoles para comer. Luego caminó por tres días hasta llegar a Nueva Guinea. Ahí fue atendido por un médico.

“Como venía huyendo, no recibí atención médica. El balazo que me dieron me bañó de sangre. Es un milagro de Dios (que el sangrado se detuvo), solo él pudo darme la fuerza para poder salir. En Nueva Guinea un médico me recetó un antibiótico y me cosió una de las heridas. Luego con lágrimas en los ojos, me dio un medicamento y me dijo que no podía operarme, porque si el Gobierno lo descubría lo mataba”, manifestó.

Mairena descansó cuatro días en Nueva Guinea. Luego decidió abandonar el municipio por temor a que los policías o los paramilitares lo encontraran. Caminó en medio de veredas, por las montañas, con la bala alojada en su cuerpo. A veces avanzaba grandes distancias y en otras ocasiones solo recorría ciertos tramos del camino. Así pasó hasta que el 21 de septiembre finalmente llegó a Costa Rica.

“Yo ingresé a Costa Rica por un punto ciego. Aquí pedí que me ayudaran con una identificación. Les dije que venía huyendo porque en Nicaragua me podía agarrar la ley y me mataría el Gobierno de allá. Da vergüenza decirle Gobierno, porque realmente este es un hombre (Daniel Ortega), que está en el poder porque Roberto Rivas así lo quiso”, expresó Mairena.

La vida en Costa Rica

El disparo que impactó a Juan Gabriel Mairena entró y salió de su brazo izquierdo. Luego penetró en su costado y fracturó la clavícula. Carlos Herrera | Confidencial
El disparo que impactó a Juan Gabriel Mairena entró y salió de su brazo izquierdo. Luego penetró en su costado y fracturó la clavícula. Carlos Herrera | Confidencial

Juan Gabriel está flaco. Tiene grandes ojeras y de vez en cuando se queja del dolor que le provoca tener la bala alojada cerca de su clavícula. Las autoridades de Costa Rica le dieron un carnet que lo acredita como un ciudadano que está previsto a obtener su estatus de refugiado.

La Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica, ha recibido desde el 18 de junio al menos 30 000 solicitudes de refugio de nicaragüenses que han huido del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Las últimas estadísticas de esa institución, indican que unas 17 100 personas cuentan con un carnet provisional, que es una identificación de permanencia en Costa Rica.

“Solo tengo ese carnet. Pero no puedo conseguir trabajo, aparte que tengo quebrado en dos partes el hueso. Ha sido muy duro estar aquí. En estos días por parte de la Iglesia me han ayudado con la comida. Un médico me tomó seis placas para descubrir dónde estaba la bala, pero no he tenido medicina para la recuperación. No me han operado, me dijeron que no porque estaba riesgoso sacarme la bala de donde está”, informó Mairena.

Desde Costa Rica ha seguido las noticias sobre la situación de Nicaragua. Está pendiente sobre la información del juicio de su hermano Medardo Mairena, y ha sufrido en silencio cuando ha leído acerca de los casos de tortura que han denunciado los abogados que llevan su caso.

“Es muy doloroso leer eso. El Gobierno de Nicaragua no se pone a pensar que Medardo es una persona humilde y es un ejemplo para el mundo entero. Medardo siempre le dijo al pueblo que luchara de manera pacífica. Si no fuera por ese llamado de protestar de manera pacífica, el pueblo hubiera reaccionado de otra forma. Y le aseguro al Ejército, que sé que me está viendo, que si el pueblo estuviera actuando igual que ellos, ya Daniel se hubiera ido a la verga”, sentenció Mairena.

Juan Gabriel dice que le da “vergüenza lo que hace la Policía Nacional y el Ejército de Nicaragua”, pues no cumplen su papel y actúan como “pandilleros” del régimen de Daniel Ortega. Insistió en que el trabajo de oficiales y militares es cuidar al pueblo, que no se ha querido manchar sus manos de sangre en contra de tantas injusticias.

“Fue doloroso y triste para nosotros el día del ataque, todos salimos llorando por lo que iba a suceder, no nos merecíamos eso. Como campesinos, somos los que cultivamos el plátano, la yuca, el quequisque, el frijol, el queso, para que se sustente la misma Policía en la capital. Él (Daniel Ortega) come lo que nosotros producimos. Fue doloroso que el Gobierno mandara a morder la mano que le daba de comer”, finalizó Mairena, quien aseguró que solo regresará a Nicaragua hasta que al “delincuente Ortega lo metan preso”.

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