Opinion

El rumor todavía persiste

El rumor debe revestir cierta importancia,
tanto para quienes lo transmiten
como para quienes lo escuchan;
y su contenido o información debe ser ambigua,
por lo que es susceptible a diversas interpretaciones.
Alportt y Postman

Transcurridas las primeras 18 horas del anuncio de la Policía Nacional del departamento de Chontales, dando por canceladas las fiestas que cada año se celebran en Juigalpa para conmemorar el aniversario de su creación, los chontaleños no sabían las razones por las cuales esa autoridad se había visto obligada a tomar esta determinación. Las redes sociales y los medios de comunicación nacionales y locales informaban del hecho preguntándose sobre los motivos para dar por concluidos unos festejos que apenas dos días antes —el mediodía del 11 de septiembre— habían iniciado con un desfile de la gigantona recorriendo las calles de Juigalpa y continuó por la tarde del día siguiente con una montadera de toros en la plaza Vicente Hurtado Morales ‘Catarrán’. Nadie salía del asombro y la perplejidad. ¿Qué causas existían para suprimirlas? Ya habían transcurrido 48 horas. ¿Se debía a la existencia de algún impedimento grave como se rumoraba por la toda la ciudad?

El sábado 12, el día había transcurrido sin mayores augurios. Los caballistas se congregaron para dar por iniciada la festividad. El desfile salió de las inmediaciones del Hospital-Escuela Asunción ubicado hacia el suroeste sobre la carretera al Rama. El tope —ese ritual con que se inician las fiestas patronales— siguió su curso normal. Estallidos esporádicos de morteros estremecían los cielos. Los chontaleños daban por sabido que las celebraciones para Conmemorar el 36 Aniversario de Fundación de la Policía Nacional seguían el guion establecido año con año. Las radios y televisoras locales desde días atrás invitaban a participar en estas actividades. En la ciudad se respiraba un ambiente festivo. Nada enardece más los ánimos de los chontaleños que las montaderas de toros. Constituyen una de sus más grandes pasiones. Muchos incluso aprovecharon el fin de semana largo para estar presente en el agasajo. Viajaron desde diferentes lugares para asistir al homenaje.

En la mañana del 13 de septiembre la información sobre la cancelación de los festejos se desplazó a velocidad geométrica. Las especulaciones se debían a que los jefes policiales solo anunciaron su supresión. Los chontaleños deseaban conocer los motivos que había para no continuar con las festividades. Ante el vacío informativo los rumores se dispararon. Las redes sociales se convirtieron en el escenario donde los chontaleños no solo indagaban acerca de una decisión que llegaba de manera tardía. El comunicado hecho público por la Policía omitía las causas que la habían conducido a suspender una actividad que vino integrándose como parte de la tradición chontaleña. Una iniciativa que fue asentándose hasta convertirse en una celebración con amplias resonancias. Los ganaderos la habían establecido de común acuerdo con los mandos policiales con el propósito de recabar fondos para contribuir con el bono navideño de sus miembros. Unas celebraciones que han tenido continuidad a lo largo de los años.

Los periodistas locales a través de las redes sociales —Radio Centro (870 AM)— y la corresponsal de Acción 10 —Auxiliadora Aragón Bermúdez— daban a conocer el contenido del comunicado policial. El interés porque se conociese era compartido por periodistas, medios y Policía. Los informantes coincidían en señalar la omisión en que habían incurrido los jefes policiales. Tatiana Rothschuh Andino —corresponsal de La Prensa— reportó la mañana del 14 de septiembre Cancelan fiestas taurinas e hípico. Como los demás periodistas locales apuntó: “Policía decidió suspender actividad y no brindó explicación La suspensión ayer del desfile hípico y las corridas de toros programadas hasta el 15 de septiembre, las que de acuerdo con una disposición del gobierno municipal son dedicadas a la Policía para recolectar fondos para el bono navideño de los agentes de Chontales”. Era inevitable que los periodistas indagaran las causas por las cuales la Policía había obrado esta manera. Una omisión de esta naturaleza levanta suspicacias.

El vacío informativo fue copado de inmediato por una ola de rumores que persisten hasta la fecha, poseen la virtualidad de expandirse de manera exponencial. ¿Cómo no iban a imaginar los mandos que su resolución afectaba al conjunto de la sociedad chontaleña? ¿A qué causas atribuir que se diera por terminada una fiesta en pleno desarrollo? Los hípicos se mostraban desconcertados. Sobre todo quienes habían decidido participar en el desfile programado para el domingo 13 y habían tenido que viajar desde diferentes municipios para acuerpar al cuerpo policial. Algunos inclusos se mostraron molestos al ser regresados en la carretera sin darles —al menos por cortesía— la explicación correspondiente. Los más sobrecogidos y asustados eran los dueños de chinamos. La decisión constituía un duro revés. Además de incurrir en gastos de traslado, ya habían pagado a la Policía los derechos de instalación. Algunos juegos mecánicos se habían quedado desde agosto esperando estas fechas.

La situación planteada era embarazosa. Tenían que prevenir y evitar que los dueños de los chinamos y bares siguieran levantando su voz de protesta. Especialmente Las Nenas y Mi Ranchito; en la misma situación quedaba Carlos Campos, propietario de la Disco Súper Amigos. Igual incertidumbre vivían los dueños de las licoreras La bodega de mi viejo y El Bacan. Muy temprano se apareció Agustín Saballos a cancelarles el monto de lo pagado. Saballos es el encargado de organizar y negociar precios con las personas que desean instalarse en los alrededores de la barrera durante las fiestas agostinas. La mayoría se preguntaba ¿Por qué no actuó con la misma diligencia para informar sobre la decisión de no continuar con las fiestas? ¿Es cierto que la orden vino de Managua? ¿Será verdad —como dicen en algunos mentideros— que el Comandante Ortega les ofreció pagar el bono navideño? La pregunta sigue siendo ¿A qué obedeció que un gobierno proclive a los festejos obrara de esta manera?

Los rumores crecían y se multiplicaban, circulaban también de boca en boca por todo Chontales. Esta vez se hizo eco en Gerónimo Ayestas, showman de las fiestas agostinas. En su muro en Facebook, apuntó lo siguiente: “La falta de información nos lleva a especulaciones, falta de aclaración en algún momento… No se suspenden las fiestas patrias de Juigalpa y de Nicaragua. Lo que suspendieron son las fiestas taurinas que la Policía celebra en estas fechas. El desfile mañana sale del Instituto Nacional de Chontales a las 8 am…”. Sin mayores contratiempos la Policía regresó a la brevedad la plata pagada por los chinameros. Los periodistas estaban expectantes para disipar la ola de rumores —pensaban que a más tardar el miércoles 16 de septiembre— harían del conocimiento público los motivos que tuvieron para romper con la tradicional fiesta conmemorativa en su honor. La noticia llegó de forma inesperada. El malestar de los chontaleños era inocultable. No se apaga. Continúa siéndolo.

Cuando la periodista y camarógrafa Auxiliadora Aragón Bermúdez colocó en su muro la siguiente inscripción: Se han suspendido las fiestas patrias en saludo al 36 aniversario de la Policía. Así se encuentran las calles de Juigalpa. Acompañó su texto con una serie de fotografías algunas de las cuales resultaban demasiado emblemáticas:

 

Caballo1

 

Caballo2

 

Lo más destacado eran las reacciones de sus contactos en Facebook. Estos convalidan las tesis de Alportt y Postman sobre la Teoría del Rumor: Circulan porque cumplen una doble función de explicar y descargar las tensiones emocionales que sienten las personas. El muestrario de comentarios y contra-réplicas evidencian lo acertado de las afirmaciones de ambos expertos. Juan Carlos López dijo: ¿Y eso que las suspendieron a que debe? A renglón seguido Elman Urbina Díaz especula: “… será cierto lo que se habla en Chontales”. Esta interrogante ahondó las especulaciones. María José Otero se pregunta: Qué pasó. Gutiérrez San Juan Díez Dieciséis da pábulo a los rumores que empezaron a circular desde que la Policía dio por clausurados los festejos. Sin más afirmó: Se está muriendo Daniel. Cruz Danny respondió: Jaja de risa tal vez. Auxiliadora insistió: Seguimos esperando nosotros nos den respuesta…Una respuesta que pareciera interesar muy poco a la Policía Nacional sobre una actividad hecha en su honor.

La afirmación de Gutiérrez San Juan era lógico que irritara a los sandinistas. Los ánimos estaban caldeados. Juan Carlos Palacios aclaró: …la policía de Juigalpa solo suspendió las fiestas chiquitas que hacen en las mismas y sobre Daniel está super bien. Insatisfecha Yoelka Chavarría reencausó la discusión volviendo a plantear lo que todos deseábamos saber: Y la pregunta del siglo ¿Por qué? Ana Isabel Pérez reiteró que El comandante está vivito y seguirá por años más. En estas circunstancias ¿Cuáles son las lecciones aprendidas por la Policía Nacional? Al menos yo comprobé que los estudios de Alportt y Postman dan cuenta fielmente de un fenómeno que surge cuando existe falta de información. ¿Era necesario llegar a estos extremos? Las personas que adujeron el fallecimiento del presidente Ortega —según Alportt y Postman— proyectaban sus deseos. La pregunta sobre por qué suspendieron las festividades todavía cuelga en el vacío. ¿Se dignaran aclararla?

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