Reporte ciudadano

Elecciones anticipadas y el poder del pueblo

La democracia no es una estructura política utópica, sino más bien la fuerza y capacidad de un pueblo de tomar sus propias decisiones


  • Chale Guadamuz
  • 28 de mayo 2019

La salida de Daniel Ortega no solo es inminente, sino inevitable; sin embargo la estrategia y los medios que se utilicen para llevar a cabo esta transición, van a ser los elementos determinantes para asegurar una paz y democracia duradera.

El método a utilizarse para librar a Nicaragua de la dictadura es claro; “los tranques”, “el paro” y el boicot dirigido, han sido sumamente efectivos no solo en limitar el control del Gobierno, sino también en empoderar al pueblo y demostrarles, que más allá de la presión internacional, son las acciones no violentas realizadas de forma coordinada, el arma más efectiva y segura contra una dictadura.

Ya dejaba claro el profesor Gene Sharp en su libro “De la Dictadura a la Democracia”, que el poder de cualquier gobierno radica en su capacidad de mantener el control y la obediencia del pueblo. Es por esta razón que la desobediencia civil, o bien la acción coordinada y voluntaria de desobedecer masivamente aquellas normativas que vayan en contra del bienestar y la seguridad de la población, tienen tanto poder.  Esto más allá de ser una forma de dejar claro un punto, es una acción práctica para cambiar el balance de poder entre el Gobierno y el pueblo.

En una plática reciente con Nicaragua Progresista, abordamos la importancia el uso de las herramientas cívicas, legales y sociales que como pueblo tenemos a nuestra disposición. En momentos cuando es innegable el impacto que ha tenido el bajo nivel de educación en nuestra sociedad, se hace aún más fundamental el tomar acciones que contribuyan a ejercitarnos en el uso correcto de nuestras herramientas democráticas, reforzando de esta manera el marco constitucional que tan abiertamente ha sido abusado por el régimen y la oligarquía de Nicaragua.

¿Un plebiscito? ¿Por qué? ¿Cómo?

El solicitar como pueblo un plebiscito sobre la celebración de elecciones anticipadas, obliga al Poder Ejecutivo a poner sobre la mesa la pregunta de si el pueblo está o no dispuesto a dejar que Daniel Ortega se mantenga en el poder hasta noviembre del 2021. Esto pondría a la luz pública de todo el pueblo de Nicaragua (incluidas las personas prorrégimen), la voluntad del pueblo de Nicaragua.

Claro está que el régimen nunca haría algo así por su propia cuenta, razón por lo cual el pueblo debe de hacer uso de su mejor arma, el poder adquirido por la colaboración masiva, en este caso, la solicitud del plebiscito mediante 50 mil firmas.

La Ley Nº 331, Ley Electoral define el plebiscito como “la consulta directa que se hace al pueblo sobre decisiones, que dentro de sus facultades dicte el Poder Ejecutivo, y cuya trascendencia incida en los intereses fundamentales de la nación.”

La convocatoria para la realización de un plebiscito debe hacerse mediante Decreto Legislativo cuya iniciativa corresponde al presidente de la República o directamente al pueblo cuando así lo solicite con un número no menor de cincuenta mil firmas.

El objetivo fundamental de la utilización de los recursos democráticos disponibles es el fortalecimiento de nuestra capacidad de decisión y acción como pueblo, dejando claro que Nicaragua le pertenece a todos los nicaragüenses y no solo a unos cuantos que por medio de violencia y el miedo pretenden controlar a todo un pueblo.

La democracia no es una estructura política utópica, sino más bien la fuerza y capacidad de un pueblo de tomar sus propias decisiones y forjar su propio camino.