Nación

Encapuchados amarran y golpean a párroco de Sutiaba

Aunque se temía que los golpes causaran daños permanentes, el padre Abelardo Toval está fuera de peligro.



La madrugada del sábado tres encapuchados entraron a la casa del padre Abelardo Toval, ubicada en el barrio San Felipe, de la comunidad indígena de Sutiaba, en León. Según confirmó lo amarraron, lo golpearon en el rostro, el tórax y le robaron varias pertenencias.

Aunque se temía que, debido a los golpes en el rostro, sufriera daños permanentes en uno de sus ojos, el padre Víctor Morales, responsable de comunicación de la Diócesis de León, confirmó a CONFIDENCIAL, que el párroco está fuera de peligro.

“Gracias a Dios ya está estable. Ya está recuperándose. No hubo nada grave. A él lo golpearon en el rostro, pero ya está fuera de peligro”, confirmó el padre Morales.

Condenan agresión

El cardenal, Leopoldo Brenes y monseñor Carlos Herrera, obispo de la diócesis de Jinotega, expresaron su solidaridad hacia al padre Toval y pidieron a los feligreses católicos orar por la salud del párroco. Asimismo, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Baéz, y el obispo de la diócesis de Granada, monseñor Jorge Solórzano, condenaron la agresión que sufrió el padre Toval.

“Lamento y condeno la brutal agresión sufrida hoy de parte de encapuchados por el Padre Abelardo Toval párroco de Sutiava en León. El padre corre el peligro de perder un ojo. Mis oraciones por él, por Mons. Bosco Vivas y por todo el clero de la diócesis de León”, expresó Monseñor Baéz en Twitter.

Policía atrapa a los agresores

La tarde del sábado la Policía Nacional señaló a Sergio Augusto Pacheco, de 19 años, y a Pedro José Pineda, de 22 años, como los responsables del robo y agresión que sufrió el párroco.

Según afirmaron el hecho ocurrió a las 3:40 de la mañana del 15 de septiembre del 2018 y aún hay dos personas que no han sido detenidas. El Comisionado Mayor, Fidel Domínguez, jefe de la Policía de León, dijo a medios oficialistas que encapuchados hurtaron varias joyas que suman 50 mil dólares y que se trató de robo “meramente delincuencial, que no tiene ningún punto de contacto con otro tipo de motivaciones”.