Opinion

Estado Mafioso y el “negocio” de la energía eléctrica

¿Se imaginan cuánto podrían disminuir las tarifas eléctricas para beneficio de empresarios y consumidores si esta mafia no estuviera en el poder?

Posiblemente algunos piensen que la frase “mafia gobernante” o la expresión Estado Mafioso son recursos retóricos, tal vez excesivos, para caracterizar al régimen de Ortega. Comencemos por decir que esta última expresión ha ganado un lugar en los medios internacionales para referirse a un régimen en el cual una banda de delincuentes se apoderan del aparato del Estado y utilizan los instrumentos del poder político para cometer fraudes, crímenes y latrocinios, con el propósito de apropiarse de caudales públicos, monopolizar negocios, estafar a la población, despojar de propiedades y empresas a sus legítimos dueños, cobrar coimas y cometer y todo tipo de fechorías, cubiertos bajo el manto de la impunidad, gracias al dominio que ejercen sobre el aparato judicial, los poderes públicos y los cuerpos armados.

El régimen enquistado en el poder en Nicaragua exhibe un muestrario amplio y diverso de evidencias que justifican plenamente la calificación Estado Mafioso. Por hoy, hablemos del gigantesco fraude con las tarifas de la energía eléctrica.

Comenzaremos por tres datos: El informe “Impacto del COVID en el mercado eléctrico regional”, publicado en julio por el Ente Operador Regional, EOR, que es una entidad de la integración eléctrica señala “Los retiros programados de Nicaragua de enero a junio 2020, respecto a los retiros en el mismo periodo en el 2019, aumentaron en 773.3% con compras principalmente a Guatemala y a Panamá…Es importante, señalar que el incremento de compras de energía eléctrica al MER no es consecuencia de la pandemia, es como parte de la estrategia energética implementada desde el año de sustitución de generación”.

¿En qué consiste esta estrategia, cuánto perjudica a los nicaragüenses y en beneficio de quién se aplica? Ya lo vamos a ver.

El mismo informe revela que “El precio promedio de la energía eléctrica en el MER se redujo un 45.6%, pasando de US$ 107.40 en el año 2019 a US$ 58.41 en el primer semestre del año 2020, esto debido a la caída de los precios internacionales del petróleo y a las menores congestiones de transmisión en el Sistema Eléctrico Regional.

Por su parte el informe de CEPAL sobre el subsector eléctrico de Centroamérica publicado en marzo confirma que en Nicaragua se pagan las tarifas promedio más elevadas de Centroamérica. Finalmente, un informe de FUNIDES, publicado en julio, indica que en el 2019 la tarifa eléctrica en Nicaragua se elevó en un 20% y en el 2020 se ha seguido elevado para los consumidores subsidiados.

¿Cómo se explica que en Nicaragua se paguen las tarifas más altas de Centroamérica?

¿Cómo se explica que mientras el precio regional se redujo en 2019 en más del 45% a los nicaragüenses se les aumentó la tarifa en 20%?

¿Cómo se explica que teniendo Nicaragua un exceso en la capacidad de generación en relación al consumo efectivo, las importaciones de energía se hayan elevado en más del 700%?

Solo bajo el concepto de Estado Mafioso podemos encontrar las explicaciones. Repasemos brevemente.

 Albageneración es una empresa privada, propiedad de la camarilla en el poder. Se creó con fondos de la cooperación venezolana. Esta empresa dispone de plantas térmicas e instalaciones eólicas que le permiten concentrar la mayor capacidad instalada de producción de energía eléctrica del país. Los contratos de venta de energía de Albageneración a la empresa distribuidora de electricidad, avalados por el INE, registran, según FUNIDES, los precios más elevados comparación con las otras empresas generadoras. Ortega regulador autoriza a Ortega empresario los precios más altos por generación de energía.

El comprador de energía es la empresa propietaria de DISNORTE y DISSUR, que, es un secreto a voces, también pasó mágicamente a ser propiedad privada de la familia gobernante. Estas empresas imponen las tarifas a su gusto y antojo, con la complicidad del INE. De esta manera se explica el aumento de la tarifa mientras disminuía el precio del petróleo. Ortega regulador autoriza a Ortega empresario elevar las tarifas y obtener una sobre ganancia a costillas de empresarios y consumidores.

Por otro lado, en la tarifa de consumo de energía va incorporado el abono a una deuda que contrajo el INE con CARUNA. En su origen, el monto de ese crédito fue de 200 millones de dólares, con una tasa de interés del 8% anual. Cuando a nivel mundial se flexibilizan créditos a los deudores, Ortega prestamista no tiene empacho en seguir cobrando los nicaragüenses, a pesar de la pandemia, el pago puntual de esa deuda.

A lo anterior sume otro porcentaje que se embolsan por un subsidio en concepto de lo que llaman “pérdidas técnicas”. Aproximadamente 90 millones pagan los consumidores para compensar la ineficiencia de la empresa.

En estas condiciones, Ortega legislador aprobó una ley para acosar, perseguir y sancionar a los consumidores que caigan en mora, a pesar de la crisis socioeconómica que padecen los nicaragüenses por causa del aferramiento de Ortega al poder.

Nos queda explicar lo de las importaciones de energía. En lenguaje popular, aquí hay que anotarle doblete a la mafia en el poder. Solo por tener las plantas paradas, Albageneración recibe aproximadamente 35 millones de dólares por año, en concepto de lo que llaman “factor potencia”. Esto significa que se han embolsado en los últimos años más de 300 millones de dólares.

Como los precios en el mercado centroamericano se redujeron, como ya vimos, en 45%, lo que resolvieron fue importar energía ¿Para reducir la tarifa? De ningún modo. Importan a un precio menor a 10 centavos de dólar el KW y lo venden al consumidor final a más de 20 centavos.

De esta manera, paralizaron las plantas de generación, siguen embolsándose la renta por el factor potencia, procedieron a importar energía barata procedente de Centroamérica, la venden al doble y, por encima, aumentaron la tarifa en más del 20% cuando el precio en el mercado regional se redujo en más del 45%

Dejaremos para otra oportunidad los centenares de millones en concepto de préstamos otorgados por organizaciones multilaterales financieras como el BCIE y el BID.

En conclusión, el aferramiento al poder de la mafia gobernante, a sangre y fuego, no es solo cuestión de poder político. Tienen millones de motivos más. Centenares de millones. Millones de motivos que se cuentan en dólares. Y seamos claros: ese atraco ha prosperado porque hay empresarios privados que se prestan al juego mafioso de la camarilla gobernante.

¿Se imaginan cuánto podrían disminuir las tarifas eléctricas para beneficio de empresarios y consumidores si esta mafia no estuviera en el poder?

¿Se imaginan cuántos empleos podrían generarse, cuántos créditos podrían otorgarse, cuántas empresas podrían abrirse y cuánto podría prosperar la economía del país?

Imaginen.

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