Economía

Exportadores de Centroamérica objetan controles de Costa Rica en las fronteras

Rechazan sistema de “relevo” impuesto a transportistas para protegerse de covid-19; más de 1600 furgones esperan reapertura del tránsito de mercancías

La decisión costarricense de impedir la entrada de transportistas extranjeros a su territorio como medida preventiva del contagio de covid-19, activó a los exportadores de toda la región que advirtieron del riesgo que significan las medidas de reciprocidad implementadas por Nicaragua, Honduras y Panamá, en una crisis que mantiene 1659 furgones esperando la apertura de las fronteras ticas, y amenaza el libre movimiento de mercancías por la región, que se acerca a los 7500 millones de dólares anuales.

El Gobierno costarricense decidió impedir la entrada de transportistas extranjeros a su territorio después de detectar decenas de contagios, y decretó que la carga que llegue a sus fronteras será internada en su territorio por medio de conductores ticos, lo que generó el rechazo del sector transporte.

Los exportadores consideran que esta medida no es viable ni aplicable, y solicitaron a los gobiernos aplicar un protocolo de prevención del coronavirus que sea factible.

Si bien poco menos de un centenar de esos furgones transportan mercadería proveniente de Nicaragua, Guillermo Jacoby, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), recordó que nuestro país exporta 2.5 millones semanales a Costa Rica, e importa nueve millones semanales.

Jacoby djo a CONFIDENCIAL que “los productos nicaragüenses de exportación que más se pueden ver afectados con este cierre de fronteras, son carne, frijoles, café, naranjas y camarón de cultivo”.

“Sin embargo, tener aglomeración de camiones sin la salubridad necesaria, debido al cierre de la frontera costarricense a los transportistas, podría ocasionar un foco fuerte de contagio en la zona de Peñas Blancas a Rivas. La preocupación no es solo en términos económicos, sino también de salud. Por eso, es bien importante que fluya el tránsito de mercancías a la región”, complementó.

El líder gremial dijo que “también se están dejando de percibir importaciones desde Costa Rica que son necesarias para el abastecimiento de algunos bienes de valor agregado que se traen desde ese país para abastecer los mercados nicaragüenses”.

“En este momento no hay un desabastecimiento, ni hay escasez, pero, de mantenerse esto por un tiempo prolongado, podría crear escasez en algunos productos que traemos desde Costa Rica”, advirtió.

De los 1659 camiones que hacen filas en las fronteras ticas, hay 942 unidades entre Peñas Blancas y Rivas. De ellos, hay 384 de Guatemala, 284 de El Salvador, 103 de Costa Rica, 93 de Nicaragua, 62 de Honduras, y 16 de Panamá.

Decisión golpea a Centroamérica

“Costa Rica usó un protocolo que no cierra la frontera, sino que impuso un relevo, pero los transportistas no pueden permitir eso, por razones contractuales. Hoy el resto de Centroamérica les está diciendo que eso no es aceptable”, declaró Jacoby, también presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Exportadores de Centroamérica y El Caribe (Fecaexca).

Desde la Federación, se le pidió al Gobierno de Costa Rica “reconsiderar las medidas adoptadas, con un adecuado balance y correcto manejo de las dificultades, con el fin de evitar mayores efectos e impactos en la competitividad y operación de las empresas exportadoras”.

El comercio regional centroamericano es una operación que movió 7335 millones de dólares en 2019, según datos de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (Sieca), presentado por Laura Bonilla, de la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco).

Cerrar las fronteras de un país, implica limitar el abastecimiento de determinadas mercancías, en este caso, de papel higiénico, detergente y muchos tipos de productos de limpieza. También preparaciones alimenticias, carnes, tubérculo, hortalizas, y hasta hierro y acero.

Un problema adicional es que muchas empresas exportadoras dejarán de tener acceso a los bienes intermedios que necesitan para cumplir sus contratos internacionales, y eso es algo que tiene sumamente preocupados a los industriales y exportadores de la región, especialmente guatemaltecos y costarricenses.

Daños para Costa Rica

La guatemalteca Fanny de Estrada, secretaria de Fecaexca, detalló que si bien toda la región se ve afectada por la decisión costarricense, “el mayor daño es a la producción tica”, poniendo como ejemplo que “Guatemala importa 700 millones de dólares desde Costa Rica, y exporta un poco más de 400 millones de dólares hacia ese país”.

De hecho, el 17% de los contenedores varados son guatemaltecos. “Hay muchos productos perecederos, muchos congelados”, por lo que “ya hay camiones que se están regresando a Guatemala, y panameños que están pensando hacer lo mismo”, dijo de Estrada.

Y no se trata de cualquier producto de consumo masivo. Las exportaciones chapinas forman parte de los insumos que compra Costa Rica para transformarlos y exportarlos.

La costarricense Bonilla admitió que la industria de su país depende de muchos productos que se confeccionan en la región, desde bolsas plásticas con ziploc, hasta empaques de cartón, envases plásticos, etc., que se reutilizan para exportar a Europa; además de minerales como hierro. “Hay casi 1000 empresas ticas que exportan 2446 millones de dólares a la región”, detalló.

La situación no es más fácil para El Salvador. Silvia Cuéllar, directora ejecutiva de la Corporación de Exportadores de ese país, reconoció que el 40% de los 1659 furgones varados tienen origen salvadoreño.

“Nuestro comercio con Costa Rica es muy dinámico, e incluye papel higiénico, gaseosas, harinas, productos para la construcción; cartones… esto afecta el flujo de mercancías, pero también a los transportistas que llevan cuatro a cinco días ahí, y no estaban listos para quedarse en un solo lugar”, por lo que hay algunos que están considerando la alternativa de regresarse con los camiones.

El problema es también un serio dolor de cabeza para Panamá, un país que tiene en el comercio una de sus principales actividades económicas, por lo que el cierre de las fronteras ticas la aísla de sus clientes centroamericanos.

Roberto Tribaldos, de la Asociación Panameña de Exportadores, dijo que el 8% de los contenedores detenidos contiene carga panameña con destino a Costa Rica o al resto de Centroamérica, e incluye materias primas como empaques; insumos para la producción acuícola, o mercadería congelada, advirtiendo que, de no encontrarse una solución, hay riesgo de un desabastecimiento gradual de medicinas y alimentos en la región.

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