Economía

En 2016 y 2017 el nivel de pobreza afectó a más del 40% de la población

Fideg publica la encuesta de pobreza prohibida

Pobreza

Mientras el Gobierno decretó oficialmente una drástica reducción de la pobreza en 2016 hasta 24.9%, ese año Fideg registró un aumento a 41.2%



La Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (Fideg) presentó este viernes los resultados de su séptima Encuesta de Hogares para Medir la Pobreza en Nicaragua realizada en 2016, cuya presentación fue suspendida de forma abrupta a finales de julio de 2017.

Entonces, Fideg se excusó diciendo que la divulgación de la encuesta se posponía para otra fecha, alegando que no era oportuno en ese momento por “la coyuntura actual”, sin embargo, una fuente diplomática reveló a Confidencial que la no presentación de la encuesta de Fideg, era el resultado de “una demanda del Gobierno, una presión directa en contra de Fideg y Cosude”, el organismo de cooperación suizo auspiciador, por la discrepancia de sus datos con los resultados de las encuestas oficiales.

Pobreza aumentó en 2016

Un año después, Fideg presentó los resultados de su medición de pobreza realizada en 2016, y en efecto, hay una diferencia de 17.1 puntos porcentuales con los datos oficiales: mientras el Gobierno alegaba en sus encuestas bianuales que la pobreza se había reducido de 29.6% en 2014 a 24.9% en 2016, la medición independiente de Fideg indicaba que la pobreza más bien había aumentado de 39% en 2015 a 42% en 2016.

Enrique Alaniz, director de investigaciones de Fideg, explicó este viernes que después que invitaran a la conferencia donde presentarían sus hallazgos en 2017, “el gobierno presentó los resultados de la Encuesta de Medición del Nivel de Vida 2016, y nuestra encuesta también correspondía a 2016. Sus resultados eran diametralmente opuestos a los nuestros”, recordó.

“Tuvimos una reunión con nuestro donante, en la que llegamos a la conclusión que si presentábamos esos datos, y habiendo tanta disparidad entre unos y otros, corríamos el riesgo de que fueran utilizados para fines ajenos a los estrictamente analíticos y de insumos para la toma de decisiones para políticas públicas”, rememoró Alaniz.

“Corríamos el riesgo de que sirvieran para crear una discordia que alimentara el ruido político, ante la efervescencia que había en el momento”, por la aprobación de la Nica Act, “y ni Cosude ni nosotros estábamos dispuestos en lo más mínimo a correr ese riesgo”, añadió.

Un año después, en medio de una efervescencia peor, cuando el país sufre los efectos de la Rebelión de Abril y todos los indicadores económicos se desploman, y la “Magnitsky Nica”, está a punto de aprobarse en el Senado y el Congreso norteamericano, Fideg decidió publicar los datos de su séptima y de su octava encuesta, que siguen manteniendo su característica principal: trataron de encuestar los mismos 1700 hogares de la primera vez.

Los resultados de ambas encuestas, ratifican lo que Fideg ha venido diciendo de forma consistente a lo largo de la década: la pobreza general se ha reducido desde 2009, pero aún  afecta a más del 40% de los ciudadanos (la excepción fue el ejercicio 2015, cuando marcó 39.0%), mientras la pobreza extrema ha oscilado entre 7.6% y 9.5% en el mismo lapso de tiempo. Sin embargo, en las encuestas oficiales que utilizan una línea de pobreza mucho más baja que las de Fideg, la pobreza se reduce a un ritmo acelerada

La tendencia desde 2009

No siempre hubo tanta discrepancia entre ambas encuestas. En 2009, la encuesta oficial admitía que 42.5% de los habitantes vivía en pobreza, mientras que la de Fideg para ese año, calculaba que el número de pobres equivalía al 44.7% del total de la población. Solo había 2.2 puntos porcentuales de diferencia.

Las estadísticas variaron significativamente en 2016, año en que la encuesta del Gobierno aseguraba que menos de un tercio de los nicaragüenses vivía en situación de pobreza 24.9%, y de ellos solo 6.9% sufría pobreza extrema.

Los datos de Fideg reflejaban una realidad muy distinta: 42% (no el 24.9% que decía el Gobierno) eran pobres, lo que implica que la diferencia entre los resultados de una encuesta y la otra habían cambiado en casi ocho veces: de 2.2 a 17.1 puntos porcentuales de diferencia.

El dato de la pobreza extrema no difería mucho: 7.7% el de Fideg, versus el 6.9% oficialista.

Pobreza extrema aumentó en 2017

Los datos de los dos últimos años en las encuestas de Fideg muestran que el 39.0% que marcaba la pobreza general en 2015, creció en tres puntos porcentuales para llegar a 42.0% en 2016, y disminuyó ligeramente en 2017, cuando cerró en 41.2%.

Si bien se percibe una ligera mejoría en el dato de la pobreza general, no ocurre lo mismo con el de la pobreza extrema, que creció de nuevo, al pasar del 7.6% en 2015, a 7.7% en 2016 y 8.4% en 2017.

El Informe detalla que se usó una línea de consumo de 2,295 calorías por persona promedio al día, lo que en términos monetarios equivale a un consumo de 12,763.8 córdobas anuales por persona, para fijar la línea que divide a los ‘pobres extremos’ de los ‘pobres generales’.

Luego, para determinar qué es pobreza general, se le sumó el gasto de otras necesidades como vivienda, transporte, educación, salud, vestuario, y otros bienes de uso en el hogar, de donde surgió el monto de 25,733.6 córdobas por persona al año, para determinar quién es ‘pobre general’ o ‘no pobre’.

Un análisis más detallado de los datos muestran que en los años que cubren la séptima y la octava encuesta, la situación de los pobres que vivían en áreas rurales, era mejor que la de aquellos habitando en las ciudades: a la vez que la pobreza general disminuía dos y medio puntos porcentuales en las áreas rurales, también crecía 0.8 puntos porcentuales en las ciudades.

Tal comportamiento es similar al observar los datos de la pobreza extrema, que en los sectores rurales se desploma en medio punto porcentual, mientras en las áreas urbanas casi se duplicaba, al pasar de 1.7% en 2016, a 3.3% en 2017.

Entre las múltiples razones que ayudan a entender ese desempeño tan dispar, Alaniz mencionó que “las remesas familiares y los programas sociales son factores que han contribuido a reducir la incidencia de la pobreza”.

De modo específico, detalló que una mejora en los términos de intercambio que lograron los productores agropecuarios, está en el corazón de la mejora observada en las áreas rurales, mientras que la pérdida de empleos en algunos sectores de la economía –especialmente en la construcción- explican el empeoramiento de la situación económica de las familias que habitan en las zonas urbanas.

En el caso de las remesas, las estadísticas oficiales muestran que el país recibió 1,390 millones en envíos familiares en 2017, y que un 28% de los hogares del país recibió dinero del extranjero en ese año, cuando se computó un envío promedio de 150 dólares mensuales por hogar.

Sobre los programas sociales, dijo que calculan que hasta un 20% de los hogares del país se beneficia de alguno de los 17 programas sociales que se ejecutan con fondos estatales, y mostró cómo estar cubierto por uno de esos programas, puede marcar una diferencia entre estar a un lado o al otro de las líneas de pobreza.

En el caso de los hogares que reportaron estar incluidos en algún tipo de programa social, solo 41.2% estaban en pobreza general, mientras que la pobreza general cubría al 43.8% de aquellos que no recibían ningún tipo de asistencia oficial.

En el caso de la pobreza extrema, esta afectaba al 8.4% de los hogares que recibían algún tipo de ayuda oficial, mientras que entre quienes no tenían ningún tipo de asistencia, el porcentaje de pobreza extrema llegaba a 10.7 por ciento.