Economía

Deuda soberana del país pasa de ‘B’ a ‘B-’, con perspectiva negativa

Fitch rebaja calificación de riesgo de Nicaragua

Aprobación de “Magnitsky Nica”, e imposibilidad de colocar bonos en córdobas, dólares o euros, profundiza crisis de las finanzas gubernamentales



La agencia calificadora de riesgo Fitch Rating, redujo la calificación otorgada a Nicaragua desde ‘B’ a ‘B-’, con un pronóstico negativo, lo que representa una alerta mayor para los inversionistas que estuvieran pensando traer sus capitales al país, además que sirve de argumento para que los potenciales compradores de la deuda soberana nicaragüense, exijan mayores tasas de interés para adquirir las letras y bonos del Gobierno.

“La baja en la calificación y la perspectiva negativa, reflejan una contracción económica mayor de lo esperado, un creciente déficit fiscal, liquidez externa más débil, y mayor riesgo de restricciones de financiamiento interno y externo. Aunque el nivel de violencia ha disminuido… el riesgo de la inestabilidad política sigue siendo alto y socava las perspectivas de recuperación económica”, dijo la agencia en su informe.

La contracción económica –que Fitch calcula en -4.0% y -1.0% para 2018 y 2019 respectivamente, en coincidencia con los pronósticos del Fondo Monetario Internacional (FMI)- presiona las finanzas públicas.

“Fitch proyecta que los ingresos del gobierno central caerán 1.6 puntos del PIB en 2018, debido a la menor actividad y menor cumplimiento tributario. El Gobierno reaccionó a la caída de ingresos, revisando el presupuesto 2018 para cortar gastos por 1,4% del PIB, sustituyendo financiación externo por financiación local”, que suele ser más cara, detalla la empresa.

En paralelo, se hace notar que el déficit del INSS y el del Gobierno general, continúan creciendo. Mientras que el del Instituto pasará de 0.6% del PIB en 2017 a 1.1% del PIB en 2018, (y se agravará ante la ausencia de una reforma paramétrica), el déficit del gobierno general crecerá más del doble, para pasar del 1,4% del PIB en 2017, al 3.2% del PIB en 2018.

“Se prevé que la deuda del Gobierno aumente a 46,8% del PIB a finales de 2018. El hecho que el 89% de la deuda del Gobierno sea en moneda extranjera o indexada a moneda extranjera (principalmente dólares) plantea riesgos a la dinámica de la deuda”, detalla.

Dado que la alternativa del Gobierno de Daniel Ortega es buscar en el extranjero los capitales que ya no puede conseguir en el mercado local (ni vía impuestos), la publicación señala que “la flexibilidad para financiar los déficits cada vez más altos es relativamente limitada, y el endeudamiento es cada vez más caro”.

Lo dicen porque si antes el Gobierno se financiaba con donaciones externas y préstamos concesionales, ahora debe hacerlo con préstamos en condiciones del mercado local de capital. “No está claro cuánta nueva emisión puede absorber el mercado local de capitales. Según la revisión del presupuesto 2018, el gobierno planea emitir bonos por valor de 2.9% del PIB, y el presupuesto de 2019 pide un 2,5% del PIB”, aclara.

“La emisión local promedio entre 2013 y 2017 fue 1.1% del PIB. Los bonos locales normalmente están indexados al dólar y son pagaderos en córdobas (actualmente tienen un rendimiento del 8%)”, detalla la publicación, recordando que el Gobierno emitió bonos por 105 millones de euros (0,9% del PIB) con un vencimiento de siete años. “Fitch proyecta que el financiamiento externo neto del Gobierno caerá 60% interanual en 2018”, asegura.

Además de advertir que la aplicación de la NICA Act (que no se había aprobado al momento de redactar y de publicar la calificación) podría reducir más los desembolsos de préstamos externos, la empresa también advierte que la caída de 21% de los depósitos bancarios, se ha traducido en una contracción de 7.2% del crédito, a lo que se le suma una caída de 590 millones de dólares (20%), de las reservas internacionales del país.

Además de advertir contra los riesgos de que disminuya liquidez en dólares debido a “la menor inversión extranjera directa, la disminución de financiamiento externo, y el ambiente político volátil”, Fitch también señala la posibilidad de una devaluación mayor de la moneda, más allá del 5.0% anual en que está atada desde hace muchos años.

La entidad calcula que la IED será el equivalente al 3.2% del PIB en 2018, después de marcar 5.9% del PIB en 2017.

Finalmente, Fitch explica que su pronóstico para Nicaragua es negativo, porque hay varias situaciones que podrían influir para volver a rebajar la calificación, comenzando por la posibilidad que el Gobierno no obtenga fuentes externas -o locales- de financiación, “lo que es evidencia de mayor riesgo en el cumplimiento de los pagos de servicio de la deuda”.

De paso, hacen hincapié que una reducción en la liquidez externa puede obligar a un “ajuste desordenado en el régimen del tipo de cambio”.

En dirección contraria, apuntan algunas acciones que los llevarían a otorgar una perspectiva estable a la deuda nicaragüense, incluyendo la reducción de los riesgos del Gobierno en el acceso a financiamiento externo e interno, y la estabilización del entorno político, que conlleve a una “recuperación de las condiciones financieras, de inversión y económicas”, manera diplomática de decir que hay que sentarse a negociar para buscar una salida política a la crisis política que vive el país.