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Señalan a miembros del movimiento de "aliarse" con el PLC, partido comparsa del FSLN, y partidizar la lucha campesina

Francisca Ramírez: “Ortega y Alemán quieren destruirnos”

Campesinos calles Nicaragua

Líder campesina culpa a los dos caudillos por la crisis que sufre el movimiento que exige derogar la concesión canalera



La tensión que existe a lo interno del Movimiento Campesino tiene su origen en el pacto político FSLN-PLC, que realizaron el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, y el exmandatario Arnoldo Alemán. Así lo aseguró Francisca Ramírez, ex coordinadora del Consejo Nacional en Defensa de la Tierra, el Lago y la Soberanía.

Francisca Ramírez, líder de La Fonseca, Nueva Guinea, explicó que desde la fundación del Movimiento Campesino, dirigentes políticos del PLC y el FSLN, quisieron influenciar a los participantes de la lucha anticanal para que pertenecieran a un partido, sin embargo, estos se mantuvieron firmes hasta el último año, cuando Medardo Mairena asumió como coordinador del Consejo.

“La crisis ha estado influenciada por Ortega y Alemán. Ellos han buscado mil formas de destruirnos. Daniel con sus represiones, nos ha enfrentado con la Policía. Y su aliado está tratando de llamar la atención de los campesinos para que tengan una bandera partidaria y dividan el Consejo”, afirmó Ramírez.

Mairena fue nombrado coordinador del Consejo el 14 de mayo de 2017. Según Henry Ruiz, líder territorial en Ometepe, Rivas, Mairena nunca se alejó de su partido y prueba de ello es que recurrió, sin autorización de los demás representantes del Consejo, a Adilia Salinas, diputada del PLC, para que esta interpusiera una iniciativa de ley contra la Ley Canalera.

“Pero la iniciativa de Ley ya había sido interpuesta por Mónica López, ex asesora del Consejo. A raíz de eso simpatizantes del PLC se acercaron a otros miembros del Consejo”, contó Ruiz.

A juicio de Ramírez, Medardo Mairena, si bien ha sido uno de los que empezaron en la lucha contra la Ley Canalera, la influencia de los simpatizantes del PLC, le ha llevado a tomar malas decisiones. Tanto así que a lo interno del Consejo existen dos facciones que discuten sobre la independencia partidaria y el apoyo de este partido político.

“Desde que empezamos quieren destruir el Movimiento Campesino. El año pasado levantaron falsos en contra de nuestra asesora Mónica y de mi persona. Tratan de desvirtuar nuestro trabajo y es por eso que hemos hecho denuncias públicas y también cuatro asambleas territoriales para aclarar este asunto”, expresó Ramírez.

Ruiz manifestó que los dirigentes políticos del PLC quieren hacer creer a la población campesina que la única solución para derogar la Ley Canalera es a través de las alianzas con los partidos y su “papel” dentro de la Asamblea Nacional.

“Así lo hicieron, y algunos miembros del Consejo pasaron por encima de los demás integrantes. Nosotros notamos ese acercamiento y por eso fue que alertamos, porque todos sabemos y conocemos la reputación que tiene este señor (Alemán) y cómo ha confabulado con el pueblo”, expresó Ruiz.

La voz de las bases

Hasta el momento los líderes territoriales han convocado a cuatro asambleas en La Unión, El Tule, La Fonseca y la Isla de Ometepe. En cada una de estas reuniones han estado los miembros del consejo y cada uno ha dejado clara su pretensión dentro demo Movimiento, asimismo se les ha señalado sus errores y exaltado sus aciertos.

Las asambleas territoriales si bien han tenido un efecto positivo, también han causado desmotivación en algunos líderes, pues no comprenden cómo la política del PLC y el FSLN pudo penetrar el escudo del Movimiento campesino.

“Hay una incertidumbre entre los líderes. La confianza se ha perdido a lo interno. No tenemos un plan ahorita que podemos desarrollar y decir cómo enfrentar próximos los meses. Pero sabemos que este es un proceso, tenemos que sentarnos y llevar insumos y demandas que se recogieron en esas asambleas territoriales y plantearlas”, explicó Ruiz.

Ramírez destacó que en las reuniones que han realizado en cada una de estas comunidades, los ciudadanos han expresado que no desean que el Movimiento se convierta en algo político, pues están conscientes del daño que el Gobierno y los demás partidos han ocasionado a la población nicaragüense.

“Hemos hecho 93 manifestaciones y todas con nuestros recursos. No somos financiados por ningún partido, ni por ONG ni por otra institución. Damos gracias a Dios porque esta lucha ha sido genuina y sabemos que tenemos el respaldo de los nicaragüenses. Y sabemos que hay muchos que quieren unirse, pero no aceptamos que vengan con interés partidario o alguna prebenda”, enfatizó la líder de La Fonseca.

Varios de los líderes territoriales de estas comunidades expresaron en las asambleas que algunos líderes del Consejo no estaban respetando el reglamento interno y por esa razón es que la tensión estaba en un punto en el que solo dialogando se podría resolver.

También expresaron que las ideas partidarias no debería imperar en un movimiento que hasta hace poco tenía una autonomía y fortaleza frente a las pretensiones de algunas figuras del Gobierno del presidente Ortega y de sus aliados.

Ramírez enfatizó en que no existen dos movimientos y que esta idea tampoco está dentro de la agenda de las asambleas territoriales que están organizando. Lo que sí confirmó es que Mairena ha estado participando en cada una de las reuniones pero que al escuchar los señalamientos, su silencio es la única respuesta.

“El Gobierno apuesta a destruirnos, pero el Movimiento tiene muchos principios. No tenemos un motivo para dividirnos. Lo que sí estamos esperando es que estos muchachos, que se han dejado influenciar, puedan reconocer que tienen una carga en sus hombros y que respondan por el interés ciudadano y no de un partido”, afirmó la líder de La Fonseca.

La asamblea del 27

Este 27 de enero los líderes del Movimiento Campesino realizarán una asamblea en El Tule para conversar sobre todos los puntos que los líderes territoriales han compartido a lo largo de las primeras cuatro reuniones. Apelan a hacer cumplir los reglamentos que se han irrespetado y por lo que se ha perdido la democracia interna.

Algunas de las reglas que ha violentado el actual coordinador del Consejo es la firma de comunicados sin antes consultar con los demás miembros. “ahí se ve de que hay venido una deficiencia por falta de democracia interna y de respeto a los estatutos que tenemos como consejo nacional”, refirió Ramírez.

En la asamblea apuestan a un debate en el que incluyan todas las ideas que los líderes de los territorios expresaron. También revisar el reglamento interno y definir el rumbo que va a tomar el Movimiento Campesino en estos próximos años.

“Como secretario del Consejo estoy enviando una propuesta y que sea discutida y que tenga que ver mucho con la influencia de territorios y no nos pase esto que ya estamos viviendo. Queremos impulsar la participación de las bases y que tengan incidencia en la toma de decisiones y alcance dentro del consejo Nacional”, especificó Ruiz.

Ruiz espera que en esa reunión, los miembros que se sumaron a la campaña de desprestigio en contra de Ramírez y Mónica López, se retracten y se olviden de formar alguna alianza con cualquier partido político, pues solo así se regresará a la armonía del inicio y se ejecutarán los nuevos proyectos para luchar en contra de la Ley Canalera.

En caso de no existir “humo blanco” y no haya posibilidad de limar aspereas y centrar la lucha campesina a sus orígenes, lo más probable es que se realicen asambleas en los territorios y que cada uno disponga si elige a un nuevo representante para el Consejo y de esta forma continuar con la misión.

Un mensaje a los nicaragüenses

El Movimiento Campesino es el único frente social no político que se ha mantenido cuatro años luchando para derogar la Ley Canalera. Aunque en el resto del país no existe una participación directa de los ciudadanos, los líderes comunitarios han manifestado que harán todo lo posible para mantener la unidad.

“Hasta el momento estamos ganando la batalla. Canal no va a existir. Pero nos queda la Ley 840 y ese es el empuje que tenemos que dar. En este movimiento se aglutinó mucha gente que no anda con partidos. Miramos las recomendaciones que nos han hecho la iglesia católica, sociedad civil, amigos, comunidad internacional y lo que nos han orientado es hablar. Hay una esperanza para el pueblo de Nicaragua y nosotros vamos a comunicar lo que pase después del 27 de enero”, expresó Ruiz.

Además de la unidad que ha tenido el Movimiento a lo largo de estos cuatro años, buena parte de su aceptación en la comunidad nacional se debe a que no defienden ninguna bandera política y tampoco andan detrás de líderes de alianzas partidarias.

Ramírez espera que puedan salir de “esta crisis” y junto a los demás puedan sentar en un banquillo de acusados a Daniel Ortega y que este responda por todo el daño que ha ocasionado a los campesinos.

“Pero lo importante va a ser la conciencia de cada miembro del consejo. De qué queremos en este país. Creo que son los campesinos, los que están en la zona, los líderes en la zona, los que van a reflexionar y van a ver que no puede seguir así esta situación. Para mis los cargos pasan, pero nosotros los ciudadanos seguimos. Lo que tenemos que hacer es apoderarnos del poder que tenemos y siempre luchar y no apostar por llegar al poder”, argumentó Ramírez.