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Catedrático de la Universidad de California en San Diego analiza el panorama electoral de EE.UU. a tres meses de las elecciones

“Hillary Clinton va a ganar, y por mucho”

Richard Feinberg: "preocupa que Nicaragua va a quedar aislada, con Cuba como único amigo"



A pesar de conseguir la nominación para ser el candidato presidencial por el Partido Republicano, las tendencias apuntan a una baja en la popularidad de Donald Trump para ganar las elecciones presidenciales en Estados Unidos. La personalidad no le alcanza, algunas facciones de su partido no le apoyan, y si a esto se le suma la falta de políticas claras, existe una gran posibilidad de que su contrincante, Hillary Clinton, gane con una abrumadora ventaja, opina Richard Feinberg, profesor de Economía Política Internacional en la Universidad de California en San Diego y columnista de la revista Foreign Affairs.

Feinberg explicó que aunque Trump ganó mucho espacio en los medios nacionales e internacionales, lo que aportó a que obtuviera la nominación dentro de su partido, existen bajas posibilidades de que consiga la presidencia de Estados Unidos.

“Lo que tiene Trump es el apoyo de los hombres blancos que piensan que las cosas han ido mal para ellos, que tienen rabia hacia el país, el gobierno. La capacidad de manejar a los medios de comunicación por sus historias le ayudaron y con estas tácticas ganó en las primarias del partido republicano, pero de ninguna manera esto lo puede llevar a la presidencia”, dijo el profesor de la Universidad de California en San Diego.

El catedrático aseguró que Clinton es una candidata más competitiva dentro del proceso electoral de Estados Unidos, pues tiene un partido unido, organizado en todos los niveles, disciplinado, con mucha experiencia en asuntos de política.

“En este momento el 95 por ciento de las personas de raza negra simpatiza con ella, la mayoría de latinos, de mujeres están a favor de Clinton. Lo que le queda a Trump son los hombres blancos enojados, que son muchos, pero no son mayoría. En este momento todo indica que Clinton va a ganar y por mucho, aunque estamos a tres meses de las elecciones y muchas cosas pueden pasar”, menciona Feinberg.

El factor Sanders

El apoyo de Bernie Sanders a la candidatura de Clinton, según Feinberg, es otra ventaja que tiene la demócrata frente a Trump. Esta ala del partido a la que pertenece Sanders, de una política parecida a la europea, con mayor protección a los trabajadores, a personas pobres, de asistencia social y educación gratis, será retomada por Clinton.

“Clinton empezó su carrera en esta ala del partido demócrata, va a retomar lo que Sanders proponía en su campaña, pero cualquiera de estas propuestas debe tener mayoría en el Congreso y eso no se ha visto en últimas décadas. A Hillary le interesa moverse hacia esa dirección”, manifiesta.

Feinberg considera que Clinton podrá aspirar a tener el voto de la gran mayoría de republicanos que están en descontento con Trump, además podrá contar con el electorado que apoyaba a Sanders.

“Obama ha querido hacer una reforma importante en la política de inmigración, sin embargo, el problema ha sido el Congreso. Si Clinton gana con una mayoría abrumadora, es posible que tenga mayoría en el Senado y existan posibilidades que los temas migratorios puedan salir adelante”, afirma el catedrático.

Respecto al impacto que puede tener una presidencia de Clinton en materia de relaciones internacionales con el hemisferio, Feinberg considera que para la demócrata será importante conocer lo que suceda en América Latina.

“Ella tiene bastante experiencia en América Latina, conoce bien y creo que va a seguir las mismas políticas de Obama”, considera el catedrático.

Sobre el panorama actual en Nicaragua, Feinberg considera que Clinton está al tanto de todo lo que sucede en el país y que existe una preocupación política de lo que sucede en territorio nacional.

“Mientras todos los demás países están yendo hacia la democracia, aquí el movimiento está en otra dirección. Lo que preocupa es que Nicaragua va a quedar aislada, con Cuba como único amigo, que está en una crisis económica muy profunda”, opina Feinberg.

“A Hillary le interesa dar apoyo a la democracia y los derechos humanos dentro de los países, pero no va a regresar a viejas políticas intervencionistas. Ahora existe la paciencia estratégica, tenemos confianza en que las fuerzas internas y el realismo se impongan en los países”, agrega Feinberg.

El legado de Obama

Para Feinberg el legado de Obama se puede notar en las políticas domésticas, siete años de crecimiento moderado, además de la recuperación de la crisis financiera del año 2007 y las nuevas leyes de regulación de todo el sistema financiero, que lo hace más estable. La reforma al sistema de salud para admitir a más personas y en cuanto a política internacional, la paz internacional.

“Obama fue capaz de sacar, aunque no totalmente, las tropas estadounidenses. Actualmente el número es mucho más reducido en Medio Oriente que cuando él entró y lo ha hecho sin crisis interna. Cuando salimos de Vietnam se generó una gran crisis; pero él ha sido capaz de sacarnos de estos conflictos y ha sido un logro estratégico y un logro público”, explicó.

En cuanto a la política exterior Obama tiene mucho mérito, a juicio del catedrático. Aquí, según Feinberg, el presidente deja dos legados: uno con Irán, de frenar los programas nucleares que logró con el apoyo de las Naciones Unidas y el establecimiento de relaciones con Cuba.