Nación

Despertar a las tres de la madrugada con campanas, pailas, pitos y morteros

Jinotepe se levanta contra represión orteguista

Jinotepe

Pobladores lograron replegar a los antimotines y médicos accedieron a atender heridos. Jornada deja dos muertos en Jinotepe y uno en Diriamba



Poco después de las tres y media de la mañana las campanas de las iglesias de Diriamba, Dolores y Jinotepe empezaron a sonar. El sonido se mezclaba, con el de bombas y disparos que se escuchaban en el tranque que jóvenes autoconvocados mantienen en la entrada de Jinotepe, cabecera departamental de Carazo.

Se trataba del anuncio del ataque de antimotines y fuerzas paramilitares que pretendían dispersar las barricadas, y el inicio de enfrentamientos que se prolongaron hasta el anochecer dejando tres personas fallecidas: dos en Jinotepe y una en Diriamba.

Hace unos días en Masaya, la población se unió hasta lograr acuartelar a la Policía Nacional tras varias semanas de ataques. En Jinotepe, algunos pobladores, compararon la hazaña de los jóvenes caraceños que en un día lograron hacer retroceder a los antimotines de los tranques y que se envalentonaron armando barricadas cerca de las estaciones policiales de Jinotepe y Diriamba.

Decenas de furgones, que se encuentran varados desde hace cinco días en la Carretera Panamericana, empezaron a sonar sus bocinas en la madrugada, mientras cientos de personas aún adormiladas corrieron a apoyar a los jóvenes atacados. El apoyo de los transportistas se demostró, durante todo el día, cuando volvían a encender los furgones para alertar a la población.

Desde la noche anterior, mensajes de texto y rumores en redes sociales advertían de un posible ataque. Algunos ciudadanos, no prestaron importancia porque llevaban días escuchando sobre esa posibilidad. Sin embargo, la alerta entre los jóvenes, era una posibilidad real. Atrincherados permanecieron en vela esperando lo peor. Y lo peor llegó.

Un despertar infernal

Cientos de personas en las tres ciudades salieron a las puertas de sus casas a sonar cacerolas y silbatos. “Están atacando, están atacando”, repetían. Esto sucedió varias veces durante el día cuando se repetían los enfrentamientos en Jinotepe, en Diriamba y al anochecer también en San Marcos.

Los antimotines y paramilitares afines al Gobierno de Daniel Ortega llegaron disparando con fusiles y escopetas, en un plan que pretendía “barrer con el tranque”, denunciaron los jóvenes que se defendieron con morteros, piedras y algunos con armas que lograron quitar a los paramilitares.

Marcos Gutiérrez, presidente de la Asociación de Militares Retirados (AMIR) en Carazo y Guillermo Méndez, ambos excombatientes históricos de Carazo fallecieron en la madrugada durante los enfrentamientos. Ambos fallecidos recibieron disparos en la cabeza y portaban brazaletes naranjas en las manos.

“Parece que era su distintivo para no atacarse y reconocerse entre ellos mismos, pero al final los antimotines los mataron porque dispararon a todos lados”, denunciaron varios de los manifestantes.

Los jóvenes autoconvocados informaron que al menos 20 personas resultaron heridas. Uno de los heridos fue el jefe departamental de la Policía de Carazo, Pedro Rodríguez Argueta, que recibió un disparo en el brazo izquierdo.

Por la noche se reportaron nuevos enfrentamientos entre antimotines y manifestantes en Jinotepe, Diriamba, Las Esquinas y San Marcos provocando al menos tres heridos y un fallecidos en Diriamba.

Marcos Antonio Villalobos de 25 años falleció de un disparo en el pecho, casi a las 7 de la noche, cuando se encontraba en una protesta afuera de la delegación policial.

Los lograron repeler

Pese a las ráfagas de balas que disparaban contra los manifestantes, no lograron quitar los tranques.

Los pobladores de varios barrios de Jinotepe, Diriamba y Dolores salieron al amanecer a levantar barricadas para protegerse y evitar el posible avance de antimotines. En Jinotepe pasaron de tener unas diez barricadas a más de setenta en varios barrios, para imposibilitar la llegada de más antimotines.

“La policía y las turbas atacaron a los manifestantes desarmados, pero el pueblo de Jinotepe salió de sus casas a apoyar a los jóvenes, que son estudiantes universitarios y trabajadores”, declaró Juan de Dios García, sacerdote de la Parroquia Santiago de Jinotepe.

Aseguró que los atacantes armados dejaron impregnadas balas en varias viviendas. “Muchos salimos a apoyar a los jóvenes, sonamos las campanas para alertar a la población (…) tengo aquí varias balas que quedaron sin disparar como pruebas”, agregó García.

Defienden el hospital

La población caraceña logró expulsar a las turbas que intentaron tomarse el Hospital Regional Santiago de Jinotepe para impedir la atención de los heridos.

Debido a que el centro asistencial estaba tomado, muchos de los heridos fueron traslados a diversas clínicas privadas como el hospital Harmin, que anunció que atendería a los jóvenes. Sin embargo, los médicos del hospital público salieron a anunciar que atenderían a todos los heridos.

En el sector conocido como Las Esquinas, los antimotines lograron desarmar el tranque ubicado en esa vía de entrada a Carazo, sin embargo, decenas de pobladores volvieron a levantar más barricadas y quemaron un pequeño puesto policial.

En la entrada al camino Santa Cecilia, la población levantó barricadas en el camino que conecta a las ciudades de Dolores, San Marcos y Diriamba. Otras barricadas se levantaron en la carretera La Boquita, donde la población alertó de la presencia de camionetas cargadas de antimotines. En las calles principales de Diriamba también se levantaron al menos doce barricadas.

Brenes repudia ataque

En un mensaje divulgado en redes sociales el Arzobispo de Managua y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), el Cardenal Leopoldo Brenes, condenó los hechos violentos ocurridos en Jinotepe y otras ciudades del país e instó “a las autoridades a detener los ataques contra la población”.

“Esta madrugada fue informado por los sacerdotes de Jinotepe que desde las 3:00 am la ciudad ha sido atacada por antimotines y grupos paramilitares (…) el señor Cardenal hace un llamado a seguir buscando la paz en un ambiente pacífico y no de violencia”, agregaba la comunicación.

El párroco de Jinotepe condenó los ataques “que no ayudan a la paz necesaria en el país”, mientras los jóvenes pidieron que mediara para la liberación de varios detenidos.

Destruyen casa del alcalde

La casa del alcalde jinotepino Mariano Madrigal, ubicada en las cercanías del Colegio San José y en medio de las barricadas, fue destruida por vándalos encapuchados.

Delincuentes aprovecharon la confusión y se les vio pasar por las calles de Jinotepe y Dolores con diversas pertenencias de la vivienda del edil.

El Ministerio de Relaciones Exteriores envió una comunicación a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el que denuncia que “grupos de vándalos armados” asesinaron a los dos excombatientes en Jinotepe, secuestraron a varios sandinistas, quemaron carros y destruyeron un camión en las cercanías del Silais, instalaciones donde los autoconvocados denunciaron salían camionetas con paramilitares.

Los jóvenes autoconvocados aseguran que es “una nueva campaña de mentiras” contra los manifestantes que exigen la renuncia de Ortega y el cese de la represión.

Los autoconvocados si aceptaron e informaron de la retención de siete paramilitares a los que aseguran no han agredido, pero dicen los entregaran hasta que les regresen a varios manifestantes detenidos.

De la delegación del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), los manifestantes sacaron mobiliario para fortalecer barricadas.

Misma modalidad de ataque

El mayor en retiro, Roberto Samcam, afirmó que el ataque vivido en Jinotepe tiene la misma modalidad que los hechos ocurridos en Jinotega, Estelí, León y Chinandega que han contado con el apoyo de los ediles de esas ciudades.

“Los alcaldes de algunos municipios están reclutando civiles y los arman convirtiéndolos en paramilitares, les pagan entre 200 y 300 córdobas con una misión específica y en el caso de Jinotepe fueron pagados y trasladados por el exdiputado José ‘Chepe’ Martínez que los trajo desde Santa Teresa”, explicó.

Samcam agregó que el alcalde de Jinotepe también fue visto reclutando jóvenes pandilleros junto al dirigente departamental de la Juventud Sandinista (JS), Mario Cruz, siguiendo las órdenes de Salvador Vanegas, asesor de Ortega en temas de educación.

Sin embargo, Samcam cree que en muchos casos los tranques han imposibilitado los ataques de antimotines, que además han sufrido muchas bajas porque se niegan a seguir reprimiendo a la población.