Nación

La fiesta de la tolerancia

El corazón de Managua vibró en un desfile de colores que también criticó el cierre de espacios para participar y elegir

Carretera a Masaya, una de las arterias viales más importantes de Managua, se vistió de colores este martes por la tarde. Uno de sus carriles dio la bienvenida a centenares de miembros de la diversidad sexual, un colectivo que aglutina a lesbianas, travestis, homosexuales, mujeres y hombres transexuales, además de bisexuales, intersexuales y cuerpos queers, quienes celebraron el Día del Orgullo LGBTIQ y exigieron al Estado de Nicaragua que reconozca sus derechos como ciudadanos. Al menos por unas horas, la capital se convirtió en la sede de una fiesta por la tolerancia.

La marcha de este 28 de junio arrancó a eso de las cuatro de la tarde en las inmediaciones del Centro Financiero Lafise, en donde nicaragüenses de todas las edades –en especial jóvenes entre los viente y los treinta años– se congregaron, fuese para afirmar que existen como comunidad o para apoyar a quienes son discriminados por sus preferencias sexuales. El lema de este año fue “Existimos, resistimos y celebramos. Exigiendo derechos construimos ciudadanía” e hizo alusión a la masacre de Orlando, un acto homofóbico y xenofóbico en el que 50 personas perdieron la vida y 53 resultaron heridas.

Con banderas de colores amarradas a la cintura o a los hombros, trajes brillantes de carnaval, música y coplas provocadoras, los participantes recorrieron la distancia que separa el paso a desnivel de Carretera a Masaya de la rotonda de Metrocentro, una avenida en la que se concentra parte del área comercial y financiera más importante de Managua. Allí desfiló Silvia Zúñiga, una lesbiana de 26 años que, entre otras cosas, celebró que las autoridades le permitieran visibilizarse.

“Festejamos el hecho de que volvimos a esta carretera, porque desde hace cuatro años no nos dejaban marchar aquí. No sé si dejaron que nos manifestáramos porque 2016 es un año electoral, pero hoy tenemos hasta resguardo policial. Estoy contenta porque (los demás) podrán ver que no somos una población minoritaria, como dicen muchos”, aseguró la joven.

Carlos Herrera | Confidencial
Carlos Herrera | Confidencial

Alrededor de Silvia se escucharon coplas que hacían un llamado a la población LGTBIQ a unirse a la marcha. “¿Dónde están las lesbianas? ¿Dónde están las tortilleras? ¿A quién le gusta la tortilla?”, preguntaban, con picardía, los organizadores. Otros sostenían pancartas que alegaban que “ser loca, ser cochón, es una revolución”, y también se escuchaban gritos asegurando que “el odio, la violencia y la  discriminación, no son valores de la nación” o demandas al Estado, criticando que si les cobra los mismos impuestos que el resto, debería reconocerles los mismos derechos. “¡Seguro social, derechos por igual!”, clamaban.

La comunidad de la diversidad sexual desfiló por Managua moviendo caderas, saltando, bailando y sonriendo, con una reacción especial de empoderamiento al escuchar “Todos me miran”, una canción que se ha convertido en uno de sus himnos. La autora de esas líricas es la mexicana Gloria Trevi, quien ha agradecido a la comunidad gay ante medios internacionales por apoyarla cuando tuvo problemas,  dándole un trabajo.

Y todos me miran, me miran, me miran
Porque sé que soy linda, porque todos me admiran
Y todos me miran, me miran, me miran
Porque hago lo que pocos se atreverán
Y todos me miran, me miran, me miran
Algunos con envidia pero al final, pero al final
Pero al final, todos me amarán

Y en efecto, todo el que pasaba por Carretera a Masaya les miraba. Algunos conductores que transitaban por el carril opuesto, en dirección hacia la ciudad de Masaya, los observaban con rostros curiosos, morbosos, nerviosos o tensos. Otros les sonreían y saludaban, y muy pocos, como Francisco José Pérez, nicaragüense de unos setenta años, les mostró la Biblia en señal de rechazo. “Aquí sale que en los últimos tiempos, cuando venga el señor, se va a incrementar la maldad. ¡Qué van a ser parte de la sociedad, si es el diablo el que los tiene amarrados!”, declaró, indignado.

A pesar de reacciones como la anterior, muchos manifestantes consideraron que nuestra sociedad se muestra un poco más abierta al tema de la diversidad sexual. Ethelvina Sánchez, comunicadora social de 25 años y quien se unió a la marcha por primera vez, indicó que hay muchas más familias que están aceptando la homosexualidad de sus hijos. “Están tratando de entender, aceptar e incluir a sus parientes, se están abriendo un poco más. Es una cuestión de respeto”, expresó.

Josefina Escorcia, madre heterosexual de 60 años, es prueba de esa tolerancia en las generaciones que fueron criadas con una dosis de machismo más fuerte que las actuales. “Considero que el mundo es de muchos colores. La humanidad es como los dedos de mi mano, todos mis dedos son diferentes pero es mi mano, necesito de todos mis dedos. Hay diversidad en todo. Estoy de acuerdo con el amor, y el amor se expresa de muchas formas”, dijo la señora, quien se unió a la marcha por primera vez para ser un ejemplo de respeto y elogió a los manifestantes por la tranquilidad con que se desarrolló el evento.

Elvis Salvatierra, homosexual y comunicador del Programa Feminista La Corriente, uno de los organizadores de la actividad, aseguró que la marcha del Orgullo LGBTI es una manifestación política que demanda el reconocimiento de derechos que el Estado de Nicaragua aún no garantiza. El joven denunció que, en especial la comunidad transgénero, continúa teniendo problemas con el sistema de educación y salud para presentarse como son ante la sociedad, y carecen de empleos dignos porque son discriminados por un sistema heterosexual, capitalista y patriarcal.

Elvis explicó que los avances que se han hecho hasta la fecha han sido propiciados por organizaciones feministas y colectivos de la diversidad. “Ha sido un trabajo duro de décadas. Nadie nos ha dicho nada, el gobierno no ha puesto ni un peso, han sido fondos de la cooperación para el desarrollo (lo que les ha ayudado) y ha sido dinero que hemos sabido invertir en formación y en fortalecimiento de capacidades organizativas, haciendo demandas públicas y políticas”, declaró.

Carlos Herrera | Confidencial
Carlos Herrera | Confidencial

En el pronunciamiento que leyeron al finalizar la marcha, la comunidad LGBTIQ denunció que el estigma que viven, especialmente las personas transgénero, les hace más vulnerables a infecciones de transmisión sexual, entre ellas el VIH/SIDA. Por ello, demandaron que el personal de salud cumpla con la resolución ministerial 671-2014 en favor de este sector de la sociedad. Además, recalcaron que las creencias religiosas forman parte de la vida privada de los ciudadanos y no deberían ser lineamientos de ninguna institución del Estado.

Por otra parte, el colectivo de la diversidad instó a la empresa privada y al gobierno a garantizarles empleos dignos tomando en cuenta sus capacidades, así como el acceso a programas para iniciativas de emprendimiento. En este año electoral, también se manifestaron en contra del cierre de espacios para participar, elegir y ser electos como funcionarios públicos e hicieron un llamado a las iglesias de todas las denominaciones a detener los discursos que promueven el odio hacia las personas con preferencias sexuales distintas a la heterosexual.

A través de sus participantes, la Marcha del Orgullo LGBTIQ rindió un homenaje a las víctimas de masacre de Orlando, Florida. La peor matanza a tiros ocurrida en Estados Unidos, perpetrada el pasado 12 de junio por Omar Mateen, un estadounidense de origen afgano, conmocionó también a la sociedad nicaragüense. Según comentaron quienes fueron consultados por Confidencial este martes, dicha barbarie sirvió para demostrar que la diversidad sexual sí es víctima de la represión y el odio.

Carlos Herrera | Confidencial
Carlos Herrera | Confidencial

Wendy Salazar, una joven morena de 24 años y transgénero femenina, aseguró que dedicaba su marcha a quienes murieron en la masacre, que a su vez fueron en su mayoría latinos, como ella. Este año, portó un traje que incluía una enorme cola negra decorada con varias cruces doradas, que hacían alusión a los fallecidos.

Elvis Salvatierra, del Programa Feminista La Corriente, indicó que asesinatos en masa como éste hacen que los nicaragüenses tomen conciencia de las graves repercusiones que genera el rechazo a la diversidad como formas de experimentar la sexualidad. “Es horrible que pasen estas masacres, pero por algo tienen que pasar. La gente debe darse cuenta que no puede ser que odiés a alguien y que lo matés solo por ser homosexual. No puede ser posible eso”, señaló.

Vea nuestra galería de fotos sobre la Marcha del Orgullo LGBTIQ en este enlace

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