Política

La generación 23 de julio y los jóvenes de abril: “La llama nunca se apagó”

En 1959 la UNAN defendió su autonomía después de la masacre, en 2018 universidades bajo control partidario apoyaron la represión

Al cumplirse 61 años de la masacre del 23 de julio de 1959, en que la Guardia Nacional asesinó a cuatro estudiantes e hirió a más de sesenta mientras protestaban en la ciudad de León, nuevamente la juventud nicaragüense se encuentra enfrentada al poder dictatorial, pero esta vez la estela de muerte en el país es mucho mayor y la autonomía universitaria “ha sido pisoteada” por el régimen de Daniel Ortega.

Para la autodenominada generación del 23 de julio, la pérdida de la autonomía universitaria, como quedó evidenciado a raíz de la Rebelión de Abril de 2018, significa la “repetición de la historia” y “un profundo dolor”. Pero la lucha constante de la juventud por justicia y democracia en Nicaragua –durante los últimos dos años– ha rescatado el “verdadero sentido” del Día de Estudiante, que por muchos años estuvo reducido a “una efeméride oficial”.

A esa generación del 23 de julio pertenecen: el escritor Sergio Ramírez, el catedrático Carlos Tünnermann, la defensora de Derechos Humanos Vilma Núñez y el doctor Joaquín Solís Piura, quienes durante una entrevista en el programa Esta Noche explicaron el vínculo que los une a la nueva generación de estudiantes que lucha por recuperar su autonomía universitaria.

En Nicaragua “ha continuado la entronización en el poder de una sola persona y su familia; las violaciones a la Constitución Política, la sujeción de los poderes públicos a la voluntad de esa familia; los fraudes electorales, los pactos para repartirse cuotas de poder y de curules, y los actos de corrupción”, dice un comunicado de la generación del 23 de julio.

“La rebelión cívica iniciada en abril de 2018, encabezada por una juventud valiente, decidida y plena de ideales patrióticos, demostró que la llama del 23 de julio de 1959 nunca se apagó”, continúa el escrito.

“Siento como si fueran mis hijos”

El doctor Solís Piura siente “un profundo dolor” al observar como las universidades perdieron su autonomía. “Nosotros invertimos sangre, tiempo y esfuerzo, en la conquista de la autonomía y su consolidación, fueron miles de compañeros muertos a lo largo de los años luchando contra la tiranía de entonces. Hoy nos duele en el alma como la autonomía es pisoteada”, dijo.

Funeral de los cuatro estudiantes asesinados por la Guardia Nacional el 23 de julio de 1959. Foto: Cortesía

Sin embargo, el ímpetu de los estudiantes que –a pesar de haber sido reprimidos– continúan plantando cara al régimen regocija a los sobrevivientes de la masacre de 1959, porque eso muestra que los ideales por los que ellos lucharon hace más de seis décadas continúan vivos.

“Siento como si fueran mis hijos al ver a estos jóvenes pronunciarse, manifestarse y exponerse, morir en las calles si un arma, pero combatiendo por los mismos ideales contra la nueva dictadura”, expresó el doctor Solís Piura.

Aunque los ideales de lucha son los mismos el contexto actual es distinto al de 1959, destaca el catedrático Carlos Tünnermann. En aquellos años la autonomía permitió que la conciencia crítica de la sociedad se reflejara en la universidad, “cosa que no sucede ahora porque las universidades están sometidas al partido de Gobierno. No hay autonomía, la universidad no cultiva el pensamiento crítico sino que al contrario, trata de suprimirlo”, dijo.

“Sin pensamiento crítico no hay desarrollo, ni humanismo, ni desarrollo social”, señaló el escritor Sergio Ramírez. Actualmente “las universidades están totalmente en manos de una disciplina partidaria que quita toda posibilidad de pensamiento crítico libre, eso empobrece la educación y hace que las universidades no jueguen el papel que deberían prestar”, subrayó.

Universidades “han pisoteado” el legado de Mariano Fiallos

Para Ramírez el hecho de que las universidades públicas del país se hayan prestado a la represión y reprimido a los estudiantes de la rebelión cívica de 2018, es “la mejor prueba” de que juegan un papel contrario a los intereses de la autonomía universitaria.

El legado de Mariano Fiallos Gil, padre de la autonomía universitaria, “no solo ha sido ignorado sino que ha sido noqueado y pisoteado por la universidad que él formuló en su pensamiento, a la cual él dio paso como padre de la autonomía. La verdad es que no existe más, son remedos de universidad y esta es una pérdida terrible para el país”, subrayó Ramírez.

Diálogo entre los estudiantes de la UNAN-León y la Guardia Nacional. Foto: Cortesía

Por su parte, el doctor Tünnermann señaló que la expulsión masiva de estudiantes en 2018 fue algo totalmente opuesto a lo sucedido en 1959, cuando “la universidad demostró que era autónoma y reclamó investigación y castigo de los culpables”, del asesinato de sus estudiantes Erick Ramírez, Mauricio Martínez, José Rubí y Sergio Saldaña.

La defensora de derechos humanos Vilma Núñez, quien se define como “una sobreviviente más” de la masacre de los estudiantes, recordó todo el apoyo que recibieron los estudiantes por parte de la población de León y de las autoridades de la universidad.

Según Núñez en las protestas de 1959 “se empezó a perfilar la participación de las mujeres” y aunque “no nos tocó a nosotros impulsar los cambios que todavía están pendientes en este país, a eso estamos apostando”, con la nueva generación de estudiantes.

Nicaragua merece un cambio

Por otro lado, los sobrevivientes de la masacre del Día del Estudiante hicieron un llamado a la unidad de los diferentes sectores de la sociedad civil para constituir “una sola fuerza política diversa y unitaria, que por la vía cívica pueda conquistar un cambio definitivo para Nicaragua”.

“Por el momento la luz más grande que se nos abre, como oposición política para derrocar esta tiranía, es la unidad de todos los nicaragüenses, apartando las diferencias”, enfatizó el doctor Solís Piura.

Por su parte, el doctor Tünnermann, quien forma parte de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, destacó que la participación de la juventud nicaragüense a raíz de la Rebelión de Abril le ha dado un nuevo impulso a la política de este país.

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