Opinion

La publicación de una edición emblemática de Confidencial

Concluir y enviar a imprenta la edición 1105, después del asalto a Confidencial, fue un acto de resistencia. Esa edición grita: ¡Aquí estamos!

Hace casi 600 días la Policía asaltó y ocupó manu militari las oficinas de CONFIDENCIAL. En estos 19 meses, desde diciembre de 2018, en contra de los peores pronósticos y del objetivo de quienes intentaron callarnos, hemos seguido llegando hasta ustedes con nuestra edición digital confidencial.com.ni, la transmisión de los programas Esta Semana y Esta Noche (pese también a la censura televisiva impuesta en enero de 2019) y la edición impresa semanal de la revista CONFIDENCIAL.

Este mes, que lanzamos nuestro Programa de Membresía, compartimos este relato que había quedado pendiente de contar — y que publicamos originalmente en uno de los boletines diseñados para los miembros de esta comunidad — sobre cómo logramos publicar nuestra primera edición después del ataque dirigido por el régimen, con una invitación a conocer y adherirse a los beneficios de un programa que pone ante todo el periodismo de calidad y rigor que hacemos por Nicaragua.

A las 6:00 de la mañana del viernes 14 de diciembre de 2018, nuestra primera labor al enterarnos del asalto de la Policía Nacional a la Redacción de CONFIDENCIAL, fue informar lo ocurrido a través de confidencial.com.ni. En ese momento, aún teníamos poca información sobre la dimensión del asalto.

Cuando llegué al edificio, vi a nuestro director Carlos Fernando Chamorro en el pasillo. Me acerqué y después de saludar, lo primero que nos preguntamos es si podíamos publicar la edición prevista para el 16 de diciembre, que comenzábamos a cerrar ese mismo viernes. Pensé en los textos avanzados y los pendientes y parecía factible, pero aún faltaba verificar con nuestro diseñador Juan García, porque su computadora también había sido robada.

Fui a buscar a Juan, y cuando entré a la Redacción vi los rostros de incredulidad y desconcierto en el equipo, pero también todos estábamos buscando qué hacer para seguir informando. Eso me llenó de mucho ánimo. Sin embargo, Juan tenía malas noticias: en su computadora no solamente estaba lo poco que se había comenzado para el cierre de la edición, sino toda la maqueta o esqueleto que contiene las características de la revista: su tamaño, márgenes, tipos de letra, estilo y microformatos como citas o cifras.

– Pero hay un respaldo – le pregunté.
– Sí –me dijo– está en el Disco Duro.
– ¿Y el disco?
– También se lo robaron

Regresé donde Carlos Fernando, un poco apenada, a informarle que no sería posible publicar la edición. Reconstruir la maqueta demoraría uno o dos días, y ni siquiera teníamos una computadora. Acordamos que seguiríamos informando a través del sitio web, avisamos a los suscriptores y cancelamos en imprenta.

Me fui del edificio cerca de las siete de la noche, con el plan de reunirnos al día siguiente para revisar cómo pondríamos en marcha la siguiente edición, que además era la última del año. Tres horas más tarde, nos informaron que la Policía había vuelto, y se había tomado el edificio completo. Era una ocupación manu militari.

El sábado regresamos al edificio para reclamar a las autoridades una explicación. Nos enviaron a Plaza El Sol y, ahí, en lugar de darnos una respuesta, un grupo de antimotines arremetió contra nosotros a gritos y golpes. Nos retiramos de la zona y no teníamos a dónde ir. No había oficina a la cual volver.

Cuando confirmamos que todos estábamos bien, nos citaron en un hotel de Managua. Poco a poco fuimos llegando y la conclusión era que estábamos ante un escenario completamente distinto para nuestra dinámica como medio de comunicación. El asalto, la ocupación y la agresión confirmaban que era un ataque dirigido, con el objetivo de callarnos. Carlos Fernando concentró sus energías en grabar la edición de Esta Semana que se transmitía el domingo por Canal 12, y organizamos la cobertura para ese fin de semana.

Para el lunes 17, conseguimos una oficina provisional y con computadoras prestadas o equipos personales pusimos en marcha la producción de nuestra última edición del año. Juan había trabajado todo el fin de semana para reconstruir la maqueta de la revista. También teníamos vista la portada: el informe final del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que confirmaba que el régimen de Daniel Ortega había cometido crímenes de lesa humanidad. También organizamos las transmisiones de Esta Noche, que entonces era un programa de media hora de lunes a viernes.

La noche del viernes 21, con más de un 60% de la edición cerrada, nos llegó la noticia del asalto y ocupación de 100% Noticias y la detención ilegal de su director, Miguel Mora; su esposa y periodista Verónica Chávez, y la jefa de información, Lucía Pineda. En la edición, abríamos espacio para informar de este nuevo ataque contra la libertad de prensa. En nosotros incrementaba la convicción y el compromiso de seguir adelante.

Concluir y enviar a imprenta la edición 1105 de CONFIDENCIAL fue un acto de resistencia. No fue nada sencillo lograrlo sin un espacio físico, con equipos prestados y con la incertidumbre por el estado de los colegas de 100% Noticias y nuestro futuro mismo, pero teníamos claridad sobre algo: si el régimen creía que nos iba a callar, se equivocó, esa edición grita: ¡Aquí estamos!

Descargá aquí la edición 1105 de CONFIDENCIAL, publicada en la semana del 23 de diciembre de 2018.

Este relato fue publicado originalmente en el Boletín Membresía, un beneficio exclusivo para miembros de nuestro Programa de Membresía. Para mayor información sobre cómo recibirlo, visitá este enlace

*Arlen Cerda es editora general de la revista y el diario digital CONFIDENCIAL desde septiembre de 2018.

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