Opinión

La salida del poder de la dictadura

Referéndum, elecciones anticipadas y Constituyente



Lo que sucede en Nicaragua no es solo inconformidad con la ineficacia del gobierno en el manejo del arrasador incendio en la Reserva Indio Maíz, tampoco se trata solo de cuestionar las reformas al Seguro Social (INSS), sino de un verdadero estallido social de alcance nacional encabezado por miles de estudiantes universitarios autoconvocados—lo más puro de nuestra sociedad–,que decidieron salir a protestar pacíficamente a las calles ante más de una década de injusticia acumulada, de control y dominación de un régimen autoritario violador de derechos humanos y corrupto.

Las protestas de los estudiantes –acompañada por otros sectores populares como los pobladores del históricamente combativo barrio Monimbó, de Masaya–ha desnudado el carácter dictatorial y asesino de este régimen que en su incapacidad de tolerar y respetar el derecho a la libre movilización establecido en la Constitución Política de la República, ha reprimido con policías antimotines armados como que van a una guerra y con fuerzas de choque paramilitares provistas de tubos y cadenas de hierro, machetes y otros objetos contundentes, para reprimir a sangre y fuego a las muchachas y muchachos indefensos.

En tres días –hasta el sábado 21 de abril–, casi 30 muertos–en Venezuela fueron 121 en cuatro meses, de abril a julio del 2017– ha causado la represión del orteguismo así como cientos de heridos y desaparecidos. En diez años de lucha por el 6% del Presupuesto General de la República para las universidades, murieron cuatro en los enfrentamientos con la Policía, tres estudiante y un oficial. Esto nos da una idea de la alta criminalidad del orteguismo, que también ha detenido a cientos de jóvenes liberados este martes 24.

Algunos de los muertos identificados respondían al nombre de: Darwin Manuel Urbina, trabajador de un supermercado en Managua; Richard Edmundo Pavón Bermúdez, estudiante de secundaria de Tipitapa; Álvaro Manuel Conrado Dávila, adolescente del Colegio Loyola, Managua; Carlos Bonilla, de Ciudad Sandino; Albín Yamil Molina Hogdson, de Batahola, Managua; Michelle Humberto Cruz, universitario; 0. Giovanny Sobalvarro, de Sébaco; Axel Bonilla, de León; los estudiantes de Estelí, Maroni Jacob López, Orlando Castillo Pérez, Franco Valdivia Machado y Karla Sotelo. También Erick Cubillo; en Ticuantepe, Jayson Chavarría, de 24 años; y Christofer González, de 21 años;Ángel Eduardo Gaona, en Bluefields; y el policía Hilton Rafael Manzanares. Los fallecidos más recientes son: Roberto Carlos García Paladino y Marcos Samudio (o Samurio) Sanderon. Con esta violenta y criminal represión, la dictadura orteguista ha sido desenmascarada más claramente por la protesta juvenil.

Traicionan el pensamiento del Gral. Sandino

Además de su dominio y control de los medios de comunicación tradicional, el gobierno autoritario agregó una brutal censura de prensa a cinco canales de televisión, los cuales tuvo que restablecer posteriormente, excepto 100%Noticias –hasta el martes 24–. También robaron equipos y golpearon e hirieron a periodistas y otros comunicadores. Luego incendiaron Radio Darío, la que ya habían destruido en el año 2008, y finalmente asesinaron a un joven periodista en Bluefields.

Ha sido traicionado el pensamiento del General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino, así como el programa histórico del FSLN, por lo que este grupo en el poder no debe ser llamado sandinista. El verdadero sandinista está por la democracia y la libertad. La dictadura orteguista cada vez se está pareciendo más a la dictadura somocista hasta el extremo de que, a como grita el pueblo en las calles, “Daniel y Somoza son la misma cosa”.

Por primera vez en una década los estudiantes de las universidades públicas se desembarazan de los mecanismos de dominación y control establecidos por el régimen en su Alma Mater. En León, donde se fundó una de las primeras universidades de América, fue incendiada la casa donde funcionaba el Centro de Estudiantes Universitarios de la Universidad Nacional (CUUN).

Los estudiantes han protestado por su propia cuenta, sin obedecer a ninguna bandera partidista y han dicho claramente que no quieren que en su lucha participen los líderes políticos tradicionales. Sin embargo, la dictadura orteguista trata de desacreditarlos al desarrollar una fuerte campaña por su imperio comunicativo, sobre todo su sistema de televisión, calificando a los universitarios como “de derecha” y como miembros de algunos partidos.

Del reflujo al ascenso social

La dictadura señala de “derecha” a todo lo que no le gusta y al mismo tiempo que denigra a sus críticos, se califica mañosamente como de “izquierda”, lo cual no es posible en un partido que en complicidad con los sectores más fundamentalistas ha eliminado la interrupción del embarazo por causa de salud, impide la libertad de movilización y todo ejercicio democrático, ejecuta capturas y allanamientos en horas de la madrugada y sin órdenes judiciales, hace prisioneros que amanecen muertos en las celdas de la Policía, asesina niños en el campo y los hace aparecer como delincuentes que combatieron con tropas del Ejército, etc. Estos señores no son de izquierda, son traidores a la causa revolucionaria, impostores, y corruptos.

De manera inesperada, de la noche a la mañana, se ha dado un punto de inflexión que transformó el reflujo social en una situación de ascenso contra el régimen de Daniel Ortega. ¿Esto significa que están dadas las condiciones para su desplazamiento del poder? ¿O solo estamos viviendo un episodio de una lucha a mediano plazo?Por todos los puntos cardinales de Nicaragua la demanda que se escucha es “!Que se vayan!”, Daniel y Rosario, por los fraudes electorales, las violaciones a la Constitución, su reelección ilegal, el nepotismo, el irrespeto a las leyes, la corrupción, el control y la censura de prensa y la criminalidad de su gobierno.

Una marcha gigantesca de más de siete kilómetros con cientos de miles de participantes (¿medio millón, un millón de personas?, es difícil cuantificar, les dijo a los Ortega Murillo “¡Que se vayan¡”. Cuando la cabeza de la manifestación llegaba a la Upoli, seguía saliendo gente de Metrocentro, origen de semejante desplazamiento humano quizá sin precedentes en la historia nacional. Pero no es suficiente, sabemos que es casi imposible que los dictadores desalojen el poder sino es en situaciones extremas.

El pueblo de Nicaragua le está dando un fuerte voto de censura al gobierno dictatorial de los Ortega Murillo por su criminal actuación contra los estudiantes universitarios, por lo que debe cesar en sus funciones mediante elecciones anticipadas libres y transparentes en el menor tiempo posible, para lo cual se debe reformar el sistema electoral. Algunos plantean que el procedimiento podría ser un referéndum mediante el cual el pueblo diga “Sí” o “No” a la continuidad de la dictadura. Si la mayoría dijera que “No” sigan en el poder, habría una Constituyente que refundaría el Estado.

Debe investigarse a los funcionarios del régimen que sacaron a las calles a las fuerzas paramilitares del Frente Sandinista, también a los mandos policiales y enjuiciar a los culpables de los crímenes contra los estudiantes y la población en general.