Opinion

Las valiosas lecciones de don Enrique

No faltan razones para el pesimismo del expresidente Bolaños sobre Ortega, pero lo hice extensivo al movimiento político no partidario en la oposición

No hubo sector social y político del país, y supongo que mucha gente del exterior, que no entendiera la sublevación estudiantil universitaria –y en general de toda la juventud— del 18 de abril de 2018, como una ruptura, no tanto generacional, sino política, con las generaciones decadentes de la politiquería tradicional, enquistadas en los partidos políticos.

Pero lo importante es que tampoco se trata de una simple ruptura política con los partidos de tipo tradicional, sino que, con su sano, amplio y profundo sentido político se situaron al margen de las formalidades orgánicas, la juventud tomó sus propias iniciativas para enfrentarse en lucha cívica –otra novedad— al decadente sistema político dictatorial de la mancuerna Ortega-Murillo.

Todo el lapso transcurrido desde aquel inolvidable abril hasta hoy, ha sido de grandes lecciones y aprendizaje acerca de la nueva forma de hacer política, sin contaminarse con la influencia partidaria. Y eso, se enseña y se aprende todos los días con cada acto represivo, en las expresiones críticas y en las reacciones frente a los desmanes de la dictadura.

Pero también se aprende de los equívocos de las generaciones que van de salida en la historia y en la vida, acerca… ¡de cómo no hacer política nunca más en Nicaragua!

Sí, así, textual, con toda la intención que sugiere la frase.  Y una magnífica lección de ello, está al alcance de todos en la edición Domingo del diario La Prensa (01/12/19), en la entrevista que el destacado periodista Fabián Medina, le hizo a don Enrique Bolaños, expresidente de Nicaragua (2002-2006).

El señor Bolaños (quizá, involuntariamente, y sin quizá, contra su honor y gusto personal) pertenece al trío de viejos tradicionales que se completa con Arnoldo Alemán y Daniel Ortega, pese a sus diferencias de carácter, nivel cultural y actitudes. Algunas diferencias son: que Bolaños no robó ni mandó a matar a nadie, desde la presidencia.  En lo cultural, en mucho trecho, el ingeniero Enrique Bolaños se les adelanta a los dos.

En términos políticos e ideológicos y su formación cultural, al ingeniero no le salva de sus concepciones reaccionarias muy Siglo XIX y aún muy conservadoras para la actualidad.  No vamos a reproducir su entrevista –por eso hago la invitación a leerla— sino a los aspectos más notorios.

Aparte de sus características frases cortadas y chispazos críticos,  algunos con mucha verdad –como decir que “Ortega ha destruido a Nicaragua”— tiene otros criterios políticos caprichosos, como afirmar que Sandino “era medio loco”, por sus ideas y actividades antimperialistas, y por haber aprendido otras “chochadas” en México.

Esos criterios del ingeniero Bolaños, son propios de la personalidad de un “pragmático resignado” ante la geopolítica imperial, no de palabras, sino de hechos de su presidencia muy concretos:

  1. a) Haber declarado, con solemnidad, el acto inaugural del primer restaurante MacDonald en Managua, como –más o menos—, un avance cultural de la entrada de Nicaragua a la modernidad y al primer mundo desarrollado; b) haber sido el primero, y al parecer, el único presidente latinoamericano, en solidarizarse con los Estados Unidos en su guerra contra Irak, enviando una brigada médica del Ejército Nacional a curar heridos de las tropas invasoras, no a los heridas causadas al pueblo invadido.

Reconocemos que, no obstante sus coincidencias ideológicas con Alemán y Ortega, bajo su presidencia (boicoteada por ambos, y más por el terrorismo de Ortega “gobernando desde abajo”) hubo respeto a las libertades políticas y a los derechos humanos, e hizo intentos por castigar la corrupción de Alemán.

Otro chispazo cierto del ingeniero, fue revelar la corrupción política de los partidos de la UNO, en los días previos a las elecciones que ganarían en 1990. Y lo dijo así, muy claro, en respuesta a una pregunta de Fabián, sobre su pre candidatura derrotada en la UNO:

–¿Y usted se molesta con la selección de doña Violeta?

–En parte sí.

–¿Por qué?

–Porque compraron votos para que saliera ella. No ella. Pero se compraron votos. Andrés Zúñiga vendió su voto. La noche antes de la votación llegaron a mi casa tres miembros de la UNO y me dicen: “Necesitamos seis mil dólares para darle el voto mañana”. Yo les digo: “Ni me gusta esa propuesta ni tengo los reales”. Me dice el Químico (Jaime) Bengoechea que él pone el dinero. Ve, le digo al Químico, hacés mal. Si ganamos, cada vez que querás meter una ley  te van a estar pidiendo dinero. Y eso es corrupción.  

Sí, que es una muestra de corrupción que no paró entonces, sino que se expresó durante los dieciséis años de gobiernos libero-conservadores, destacándose sobre todos la corrupción de Alemán.  ¿Cuántos votos compraría Alemán, para “elegirse” candidato, y después, para “elegir” presidente al ingeniero Enrique Bolaños, sin que este, necesariamente, se diera cuenta?

Son deducciones lógicas, sugeridas por Bolaños en sus confesiones sobre la corrupción de entonces.  De la corrupción actual, la de los ochenta y anterior a 1979, y de la corrupción que durante toda la vida republicana de casi doscientos años, aún nos quedan las desgracias y el atraso del país.  De esas lecciones, han aprendido nuestras jóvenes generaciones… ¡y es por eso que no quieren nada con los partidos políticos tradicionales!

Aparentemente, consciente de esa verdad, el ingeniero insinuó también una visión pesimista sobre los esfuerzos actuales por llegar a consolidar la unidad en la acción, de parte de los organismos políticos nacidos de la movilización estudiantil y popular a partir de abril 2018. Veámoslo:

–¿Usted considera que habrá elecciones con medianas garantías para el 2021?, le preguntó Fabián.

–Pero si esa es la garantía (de Ortega): el que tenga más votos gana. Yo veo que todos quieren ser candidatos. (…) No veo a nadie que diga hay que abstenerse. Hablan de unidad. ¿Qué es la unidad? La unidad es uno. En aritmética, en matemática y en lo que querás. ¿Quién es ese uno? ¿Ese partido?

Como ven, en su repuesta no faltan razones para su pesimismo respecto a Ortega, pero lo hizo extensivo al movimiento político no partidario, y sembró desconfianza hacia ellos, los que hacen la única oposición seria a su dictadura, al costo ya de más de 300 vidas y otros crímenes contra los derechos humanos.

Su respuesta fue sibilina, que provoca desconfianza en la unidad en la acción sin exclusiones que, sin duda para nadie, es la que ofrece la única garantía de triunfo sobre la dictadura.

Pero, no por gratuitas, y algunas equivocadas, las lecciones de Enrique Bolaños dejan de valer… ¡y mucho que valen!

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