Opinión

Los bienes de la nación deben ser sagrados y deben respetarse

Hoy en San Albino, dónde hace 90 años Sandino expuso al mundo la razón de su lucha, el actual gobierno responde mandando antimotines



En diciembre de 1927, un intermediario propuso a Sandino conceder un permiso para la explotación minera de una localidad que estaba bajo control de los insurgentes. Augusto C. Sandino, conocedor de la minería, rechazó indignadamente la petición y explicó, como solía hacer, sus consideraciones. Consideraciones que al día de hoy mantienen su vigencia.

En carta al coronel Guadalupe Rivera, Sandino establece primero su posición de principios “Los bienes de la nación deben ser sagrados y deben respetarse”.

Sandino explica que no es a él a quien corresponde hacer la concesión, sino a un gobierno “nuevo” legítimo al cual el empresario a “justifique honradamente sus deseos de trabajar, sin extorsionar al pueblo y sin desgarrar las entrañas de la patria”. (Sandino, “Pensamiento Vivo”, I, p. 203).

Cuatro criterios que difícilmente se cumplen hoy. “Los bienes de la nación”, lejos de ser sagrados y respetados, son concesionados abarcando la tierra y el lago,

Segundo, la existencia de un gobierno serio—como no existía ni entonces ni hoy—que asumiera a cabalidad la defensa de la soberanía en todas sus dimensiones incluyendo el de protección de bienes sagrados de la nación.

Tercero, la no extorsión de las comunidades. Precisamente lo que hoy hacen las el capital transnacional y sus representantes nacionales con su amenaza de mayor pobreza, desempleo y desamparo, cuando no el recurso a la represión militar. En aquel tiempo, las tropas yanquis. Hoy los antimotines, como los destacados en la comunidad de Mina La India.

Cuarto, Sandino apunta no a la minería artesanal sino aquella que brutalmente “desgarra” la tierra, los cerros y alterando extensiones kilométricas de la topografía y el subsuelo de la nación.

A noventa años de la famosa Manifestó de San Albino de 1927, donde Sandino expuso al mundo la razón de su lucha, el actual gobierno responde concesionando precisamente ese famoso Mineral de San Albino, cuna de la rebelión militar.

Esperamos que, en el mes de la patria, la administración Ortega-Murillo no anuncie la concesión de la Hacienda San Jacinto o El Castillo, agregando a Andrés Castro y Rafaela Herrera a la lista de héroes nacionales irrespetados