Política

Los jóvenes de abril: la segunda crisis de la Coalición Nacional

Movimientos juveniles cuestionan que partidos tengan cuatro votos y ellos uno; PLC pide cuotas para los jóvenes de los partidos

La primera ‘foto de familia’ de la Coalición Nacional concretizó una queja permanente de los movimientos juveniles y estudiantiles: “por qué la política es solo cosa de adultos”. De los ocho ciudadanos que aparecen en la fotografía, uno es veinteañero; otra es treintañera, y el resto rayan o pasan los cincuenta años. Los estatutos de la Coalición, firmados el pasado 25 de junio, establecen que el sector de jóvenes y estudiantes “será conformado por organizaciones juveniles y estudiantiles con representación nacional y/o territorial”. Dentro del Comité Nacional solo tendrán derecho a un voto y tres representantes. Sin embargo, los jóvenes agrupados en la Alianza Cívica reclaman que a ellos se les limita a un voto, mientras los partidos políticos tradicionales tienen un voto cada uno.

La Coalición está conformada por la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB); la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD); el Movimiento Campesino; el Partido Liberal Constitucionalista (PLC); el Partido Restauración Democrática (PDR); Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN); y el partido indígena Yatama.

CONFIDENCIAL habló con diversos dirigentes juveniles, que forman parte de las estructuras o que están fuera, quienes coincidieron en hacerse una misma pregunta: ¿Qué pasaría si a los partidos políticos los limitaran a un solo voto y los mandarán a dialogar?

Esa interrogante surge porque ante la negativa de unos jóvenes a firmar los estatutos de la Coalición, los demás sectores recomendaron que dialogaran entre ellos y eligieran a sus representantes.

“Por el hecho de ser jóvenes se espera que estemos inmediatamente todos unidos. Realmente es al único grupo que se le hace esta exigencia de unidad, lo que es un planteamiento bastante injusto”, valora Amaya Coppens, exrea política y uno de los rostros más populares de la Rebelión de Abril.

“El problema es que se intenta obligar a esta unión, que tampoco se consigue desde los otros grupos (de la Coalición)”, añade.

No es pleito de ‘chavalos’

La inconformidad se hizo pública el pasado 13 de mayo, cuando los cuatro movimientos que integran el sector juvenil de la Alianza Cívica, retiraron su solicitud de integrar la gran alianza opositora. “Ante la falta de apertura a las organizaciones emergentes en abril, cuestionamientos, procesos de dilación y condicionamiento de algunas organizaciones integrantes de la mesa multilateral, consideramos que este espacio practica procedimientos excluyentes”, reza una carta enviada por los jóvenes a la Coalición.

Dentro de las negociaciones continuaron los integrantes del sector estudiantil y juvenil de la Unidad Nacional. El día de la firma de los estatutos, un representante de ellos, Mauricio Muñoz, hizo un llamado a los demás jóvenes a dialogar e intentar entrar unidos a la Coalición.

“Esto no es un conflicto entre jóvenes como muchas de las organizaciones de la Coalición tratan de ponerlo”, asegura Valeska Valle Duarte, del Movimiento Universitario 19 de Abril, que forma parte de la Alianza. “En la mesa multilateral he identificado que todavía existen los conceptos de que la juventud es inexperta, que no merece tener los espacios reales”, comenta.

Ariel Sotelo, representante del sector estudiantil y juvenil en el Consejo Político de la UNAB, subraya que “independientemente de cuál sea la decisión de los otros muchachos (de la ACJD), nosotros la respetamos. De igual forma, aunque no asuman este espacio, es importante que podamos hablar y entender cuáles son nuestros objetivos en este proceso”.

“Con nuestro acto de presencia (en la firma de los estatutos) hemos decidido respaldar este proyecto político. El hecho de tomar este espacio no quiere decir que no esté abierto a otras organizaciones, es el caso del sector estudiantil de la Alianza”, afirma.

Unión solo en el Diálogo Nacional

Desde abril de 2018 a la fecha, la llamada unidad de los movimientos juveniles y estudiantiles solo se ha concretado una vez: en los dos intentos de diálogo nacional con el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. En esa ocasión, los jóvenes se organizaron en la Coalición Universitaria y trabajaron bajo una sola coordinación.

Previo al primer intento de diálogo y cuando los muertos por la represión orteguista no superaban la cincuentena, los recién formados Movimiento Universitario 19 de abril, Movimiento Estudiantil 19 de abril y la Alianza Universitaria Nacional (AUN), anunciaron la formación, el cinco de mayo de 2018, de la llamada Coalición Universitaria. Luego se les uniría la Coordinadora Universitaria por la Democracia y la Justicia (CUDJ).

Pese a esta experiencia en el diálogo, los dirigentes juveniles ven poco probable replicar ese mismo modelo de coordinación en la Coalición Nacional. “Una coalición universitaria va a ser necesariamente en acciones, pero no en planteamientos políticos, porque hay intereses distintos”, resalta Lesther Alemán, dirigente de AUN. “La creación de la coalición universitaria era justamente para tener un solo canal de comunicación y acciones coordinadas, no era pensando en la representación”, explica.

Durante los últimos dos años, han surgido más de una veintena de plataformas juveniles y estudiantiles. En la Alianza Cívica convergen cuatro organizaciones; mientras en la Unidad Nacional son catorce, entre las cuales está la CUJD, que ya integra a varias de estas; sin embargo, cada movimiento exige mantener su “independencia e identidad”, por lo que se presentan como independientes en el sector juvenil y estudiantil. Además, existen dos organizaciones que no pertenecen a ninguno de los dos grandes bloques.

¿Qué fue del “espíritu de abril”?

El ideal del “espíritu de abril” nació con las protestas comandadas por los movimientos juveniles de varias partes del país. El 21 de abril de 2018, el ahora exiliado monseñor Silvio Báez, entonces obispo auxiliar de Managua, llamó a los jóvenes la “reserva moral” de Nicaragua.

La lucha callejera y de trincheras de abril atrajo a muchos jóvenes, quienes con el paso del tiempo y el estado de sitio policial —que criminaliza y castiga con violencia las manifestaciones— se han alejado de los movimientos juveniles por considerar que se ha burocratizado el actuar juvenil.

Yaritza Rostrán Mairena, una de las dirigentes estudiantiles de abril, reconoce que tras su excarcelación —estuvo presa durante siete meses— le costó adaptarse al ambiente político que existía en el movimiento estudiantil.

Rostrán fue liberada el 15 de marzo de 2019. Ella asumió un papel beligerante en el sector juvenil de la UNAB, pero en los últimos meses ha cambiado de campo de acción.

“Al involucrarme en acciones políticas me di cuenta que limitarse a la agenda de autonomía universitaria no servía; era desperdiciar la oportunidad de incidir en otros aspectos, como la lucha por la justicia, que los criminales paguen, que no haya impunidad en el país”, comenta la exrea política. Rostrán ahora forma parte de la Unión de Presos y Presas Nicaragüenses.

Amaya Coppens, que también se ha alejado del movimiento estudiantil, y participa en la Articulación de Movimientos Sociales, considera que la lucha juvenil ha cambiado por las limitaciones oficiales para protestar. “La resistencia en este momento es mucho más burocrática, y no es una manera como muchos y muchas nos sentimos tan cómodos”.

“Es difícil y frustrante para muchos y muchas, sentir que no avanza esto (la lucha) porque es más un tema de sentarnos a debatir, y volver a debatir para generar un documento, (y luego) debatir sobre el documento. No es lo mismo que había en el 2018 y eso ha hecho que muchas y muchos nos sintamos frustrados”, admite.

Rostrán alerta que las diferencias entre los jóvenes siempre han existido. “Hay dos clases de movimiento estudiantil: el que siempre ha sido político; y otro movimiento estudiantil que está en la calle protestando”.

“Los que estaban en las trincheras demandaban autonomía universitaria; como luego no podían estar en las calles, se abocaron a las plataformas políticas para pedir autonomía universitaria”, sostiene.

Agenda juvenil

La autonomía universitaria es la bandera que enarbolan todas las organizaciones juveniles y estudiantiles; sin embargo, esto no limita que impulsen otros temas de carácter más nacional.

Sotelo señala que la autonomía universitaria es un tema que se debe incluir en el ‘Plan de Nación’ que se elaborará y discutirá en el seno de la Coalición Nacional, aunque dentro de ese texto los jóvenes de la UNAB impulsarán otras temáticas como la “explotación obrera”.

La agenda juvenil incluye también unas reformas electorales, que garanticen una seguridad en el voto, según Sotelo.

Para Valeska Valle, el reto de la Coalición es ganarse el respeto de la población, porque “seguramente va a ser muy duro conseguir las reformas (electorales) necesarias; esas líneas rojas que necesita la población para aventurarse, salir de sus casas y ejercer el voto”.

Las posibles elecciones es otro aspecto que tensiona las relaciones juveniles, ya que algunos movimientos ven con recelo a los partidos políticos, y otros aceptan su presencia como “inevitable”.

Yuliana Munguía, coordinadora de la organización política Con Vos, afirmó que la inclusión de partidos políticos en la Coalición ha sido “un enorme problema”, porque estos continúan “jugando a su manera” y los jóvenes no se van a incluir.

Ejemplifica que miembros del PLC se mantienen en sus cargos dentro del régimen sandinista, lo que supone una incongruencia porque no aprovechan sus posiciones para denunciar los abusos y las corrupciones del sistema.

La dirigente juvenil Olga Valle, en un artículo de opinión publicado en el medio digital La Lupa, señala que en enero pasado —cuando se anunció la posible creación de la Coalición— “celebramos con emoción pensando que podía ser una alternativa que representara verdaderamente las voces de abril, incluso un grupo de jóvenes levantamos la consigna ‘coalición sin corruptos’ dejando nuestra postura sobre lo que estaba por construirse”.

Fórmula de unión

Ese sentimiento de animadversión hacia los partidos políticos impulsa la exigencia de una mayor cuota de poder de los jóvenes en la Coalición. “Hasta el momento lo que existe en la composición de los estatutos es una organización desequilibrada totalmente hacia lo tradicional; tenés cuatro organizaciones políticas, dos organizaciones civiles, y una organización del campo”, señala Alemán.

El representante de AUN detalla que su demanda es que “se abran las sillas a los espacios jóvenes”, por lo que “no vemos delito alguno que coloquen tres sillas asignadas para tres bloques: los que están en la Alianza Cívica, los que están en la Unidad Nacional, y los que están fuera de estás dos estructuras trabajando. Es razonable”.

Esa fórmula planteada por Alemán fue respaldada por otros dirigentes consultados para este reportaje. Sin embargo, reconocen que la comunicación entre los diferentes movimientos juveniles ha sido escasa, y algunos admiten que los jóvenes tampoco tienen el mismo peso político que tuvieron durante la insurrección cívica para incidir en la Coalición Nacional, cuando además se encuentran desunudos y atomizados en más de veinte grupos.

“Era de suma importancia que como jóvenes fuéramos francos y sinceros, y decirnos entre nosotros mismos, esta es nuestra estrategia”, indica Sotelo.

Rostrán y Coppens revelan que se han tendido puentes entre los grupos juveniles y que existe comunicación bilateral, incluso reuniones, pero no se ha logrado nada. Tal situación hace actual y urgente una advertencia que les hizo el 21 de abril de 2018, monseñor Báez a los jóvenes: “Tengan cuidado. No se dejen cegar por ideologías políticas. La causa de ustedes es una causa de justicia social”.

Proponen cuotas para jóvenes de partidos políticos

*PLC propone dar 50% de votos a jóvenes en la Coalición Nacional

Miguel Rosales
Miguel Rosales, del Partido Liberal Constitucionalista, en la firma de los estatutos de la Coalición Nacional, el 25 de junio de 2020. // Foto: Nayira Valenzuela

En medio de las crisis de representación que atraviesan los movimientos juveniles surgidos en la Rebelión de Abril en la Coalición, los partidos políticos empezar a agitar las aguas, ofreciendo más espacios para los jóvenes.

El Partido Liberal Constitucionalista (PLC) propuso que el sector juvenil y estudiantil de cada uno de los siete miembros de la Coalición Nacional –incluyendo a los partidos políticos–, tenga una representación dentro del Comité Nacional de la gran alianza. De esta manera, los jóvenes tendrían el 50% de los votos en la toma de decisiones de la Coalición.

La propuesta hecha el viernes pasado y que se discutirá este martes, consiste en que los jóvenes de cada organización de la Coalición –PLC, Yatama, PRD, FDN, MC, ACJD y UNAB– tengan una representación en el Comité Nacional, aparte de la que ya está establecida en los estatutos para cada integrante.

El diputado Miguel Rosales, quien firmó como presidente del PLC los estatutos, explicó que de aceptarse la propuesta se hará un adendum del reglamento de la Coalición. “Dentro de la Coalición habrá 14 votos, y la mitad de esos votos serán de la juventud”.

Consejo Nacional de Juventudes

La moción del PLC incluye también la creación de un Consejo Nacional de Juventudes, que estaría integrado por unos cuarenta jóvenes: cinco de cada una de las siete organizaciones, y cinco del sector juvenil y estudiantil general de la Coalición.

“Estos jóvenes se van a reunir, sin que nadie les diga ni qué ni cómo, para organizar el sector de la juventud. Ellos solos van a determinar cómo funcionarán, cómo se coordinarán, y cómo tomarán sus decisiones, como bloque”, explicó Rosales.

“Lo que se trata es que ellos se unan, que ellos actúen a través del Consejo Nacional de Juventudes”, añadió.

CONFIDENCIAL intentó, sin éxito, conocer la posición de los movimientos que surgieron en la Rebelión de Abril, ante la propuesta del PLC. Los de la Unidad Nacional no respondieron, mientras Lesther Alemán, de la Alianza Cívica, afirmó vía WhatsApp que “hasta el momento” no manejaba esa opción. “Nuestra delegación no nos ha informado de que una organización partidaria haya propuesto eso”.

Consciente de la antipatía que generan los partidos políticos tradicionales entre los jóvenes, Rosales señaló que “es una buena propuesta para que los muchachos las tomen en consideración, y no desde el punto de vista de quién la propone”.

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