Nación

50 blindados a 80 millones de dólares: ¿de dónde sale el dinero?

Los tanques rusos de Ortega

Analistas en Washington consideran el gasto como “una compra ridícula”



El Ejército de Nicaragua participó por primera vez en el “World Tank Biathlon” en julio de 2015, una competencia de tanques de guerra y destreza militar que se realiza en Rusia. El embajador de Managua ante el Kremlin, Juan Ernesto Vásquez Araya, era uno de los espectadores de la competición. Miraba a la delegación de soldados nicas maniobrando los pesados vehículos de guerra, pero lo que más llamó su atención fueron los atributos del tanque modelo T72B1, un vehículo de guerra de la era soviética que había sido mejorado.

La prensa oficial rusa describe que Vásquez Araya “quedó maravillado” con los T72B1, el tanque más producido y utilizado en el mundo. “Esperamos que pronto nuestro Ejército recibirá el T-72B1. Creo que podemos hablar de una compra”, declaró el diplomático entusiasmado. Nueve meses después, la misma prensa rusa reveló que una fuente asentada en Moscú anunció que el gobierno del comandante Daniel Ortega encargó 50 blindados y pagará por ellos 80 millones de dólares.

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La agencia oficial rusa, RIA Novosti detalló que el primer lote de veinte T-72B1 ya está listo para ser enviado a Nicaragua. Tras guardar silencio por días, el gobierno del comandante Daniel Ortega “descalificó” todas las opiniones vertidas sobre la seguridad nacional tras la compra de los tanques a través de un comunicado. Sin embargo, no aclara ni da detalles sobre la operación.

La comunicación difundida este sábado dice que “la Comunicación Oficial sobre Asuntos de Seguridad sólo corresponde a las instituciones competentes. Cualquier otra versión o comentario, no refleja la realidad o conocimiento alguno, sobre esos temas”.

“Sólo el Presidente de la República y el Ejército de Nicaragua están facultados para abordar temas de Seguridad Nacional con el sentido de realidad y seriedad que corresponden”, dice el comunicado. “El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional descalifica, por lo tanto, a quienes abordan o comentan asuntos que no son de su competencia, haciendo el juego a agendas mediáticas interesadas”, agrega.

El comunicado también “descalifica” “declaraciones oficiosas de personas que no son portavoces de temas especializados”. El único miembro del partido de gobierno que se refirió al tema fue el jefe de la bancada sandinista, Edwin Castro.

El vocero del Ejército, el coronel Manuel Guevara Rocha, confirmó la adquisición a principios de esta semana. “La compra corresponde al plan de modernización que ejecuta el Ejército de Nicaragua”, dijo el coronel a Confidencial. “Desde hace varios años hemos realizado gestiones para la renovación de equipos que han dado su vida útil”, agregó de forma escueta.

La adquisición de los 50 tanques ha causado revuelo en Nicaragua. Expertos en seguridad critican la falta de racionalidad de la compra al tomar en cuenta que las amenazas a la seguridad nacional son el crimen organizado y el narcotráfico, que no se combaten con este tipo de artefactos de guerra. Por otro lado, alarma el precio millonario de la transacción, cuyos recursos pudieron haber sido invertidos en salud y educación. En la región ya hay escozor por los tanques del comandante Ortega: Costa Rica lamentó “la carrera armamentista de Nicaragua”.

La politóloga Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Wilson Center for International Studies de Washington, calificó la operación como “una compra ridícula, costosa, que no corresponde ni a las necesidades militares del país ni a las necesidades de un país como Nicaragua que, a pesar de las tasas de crecimiento, sigue siendo uno de los más pobres del Hemisferio”.

La experta, que dirige en Washington un centro de análisis sobre las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, explicó que “la amenaza del narcotráfico y del contrabando justifica adquirir lanchas para patrullar las zonas costeras”.

“¿Pero tanques?”, se preguntó Arnson. “¿A quién va a invadir el Ejército nicaragüense? ¿De quiénes necesita este tipo de protección? Es una lástima total gastar en esta forma”, concluyó la politóloga.

La compra de los tanques —que se produce como “parte del contrato de cooperación técnico-militar bilateral entre Managua y Moscú— incluye la adquisición de dos lanchas coheteras valoradas en 45 millones de dólares cada una, y cuatro lanchas estilos Mirage para reforzar la labor de la Fuerza Naval en el Caribe nicaragüense. Además, aviones bimotor Yak-130. El bolsón estimado de la compra ronda entre los 300 y 350 millones de dólares, explicó el experto en temas de seguridad, Roberto Cajina.

El coronel Guevara justificó la obtención de los tanques bajo el argumento de que el Ejército siempre ha tenido medios blindados, y que se trata de renovación de tanques que “ya dieron su vida útil”. “Solo es un proceso de renovación de equipos”, insistió.

Cajina señaló que los tanques son usados “para guerras convencionales”. Para guerras entre Estados, pero no existen indicios —ni el corto, mediano y largo plazo— de que Nicaragua vaya a un conflicto bélico.

El Teniente Coronel en retiro, Irving Dávila, dijo en el programa Esta Semana que ni durante la década de los ochenta, cuando había guerra, los tanques T-55 del Ejército (también de manufactura rusa) fueron útiles. “No funcionaron porque fue una guerra irregular, y la vez que los llevaron al norte del país fue un fracaso total; unos tanques hasta se fueron en unos zanjones”, recordó.

No hay una cifra exacta sobre el número de tanques que posee el Ejército. Algunos expertos creen que son 55 y otros 110. Pero lo que sí saben es que estos T-55, a los que ahora están reponiendo por los T-72B1, están embodegados y deteriorándose por el desuso. Solo algunos son encendidos para los desfiles militares.

“Hubiese sido mejor reparar y dar mantenimiento a esa maquinaria y no comprar tanques nuevos. ¿Cuál es la doctrina militar? ¿Cuál es la lógica de defensa actual? ¿Contra quiénes van a usarse esos tanques? ¿Quiénes son los enemigos? ¿Costa Rica, Colombia? ¿Los van a emplazar en Corn Island?”, cuestionó Dávila.

Cajina no entiende cuál es la hipótesis de conflicto que maneja el comandante Ortega para decidir invertir en tanques. “Es una respuesta insensata y absurda”, valoró el experto en seguridad.

¿Para combatir el narcotráfico?

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega (d), recibe a su homólogo de Rusia, Vladimir Putin (i), en el Aeropuerto internacional de Managua. Archivo/EFE
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega (d), recibe a su homólogo de Rusia, Vladimir Putin (i), en el Aeropuerto internacional de Managua. Archivo/EFE

Edwin Castro, jefe de la bancada sandinista, se vio obligado a responder sobre la polémica generada por los tanques rusos. Dijo que se usarán “para combatir el crimen organizado”. “Nadie puede negar que Nicaragua es de los países donde se da el mayor combate a la narcoactividad…Dentro de esa lógica tenemos que ver el crimen organizado, ya que somos el país más seguro de Centroamérica”, excusó el legislador.

Desde el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), su directora, la experta en seguridad Elvira Cuadra, dijo que “no hay coherencia” el combatir el narco con tanques.

“El equipamiento de un Ejército y una fuerza policial debe estar en correspondencia a las amenazas a la defensa que un determinado país enfrenta”, dijo Cuadra. “Los tanques no es el mejor equipo para combatir la delincuencia común, el crimen organizado y el narcotráfico”, añadió.

Cajina también anotó que comprar las dos lanchas coheteras de 45 millones y los aviones Yak-130 no es lo más adecuado para labores de vigilancia en el Caribe. Para eso se requieren —dijo— más lanchas patrulleras estilo Mirage y aviones Embraer EMB 314 Súper Tucano, fabricados en Brasil cuyos costos de operación son más bajos que la aeronave rusa. “El Ejército se rearma, pero no donde lo necesita”, criticó el experto.

Misterio con Financiamiento

La información proveniente de Rusia no aclara si estos tanques fueron comprados por medio de un crédito, en efectivo, o si acaso son una donación militar del Kremlin. El Coronel Guevara Rocha dijo “no tener detalles” sobre el financiamiento. “Solo puedo referirme que está dentro de un plan de modernización del Ejército”, recalcó.

De tratarse de un préstamo, la Asamblea Nacional debió haber conocido la solicitud, pero al menos en las comisiones de Gobernación y Económica no hay rastros.

“Ese préstamo no ha pasado por la Comisión Económica, mucho menos por la de Gobernación (…) a menos que haya pasado disfrazado”, dijo Javier Vallejos, diputado opositor y presidente de la Comisión de Gobernación.

Carlos Langrand, miembro de la Comisión Económica del Parlamento, dijo que tampoco en los últimos presupuestos generales de la república hay algo sobre la compra de este armamento.

El IEEPP analizó por aparte los presupuestos del Ejército de Nicaragua entre los años 2011 a 2016, y no encontró indicios de que se haya destinado dinero para comprar tanques. La cifra más alta registrada durante ese periodo (98.78 millones de dólares) corresponde al año 2015, porque es sumada la construcción del nuevo Hospital Militar en Managua. Para 2016, la institución castrense tiene aprobada una partida de 71.60 millones de dólares.

El legislador Langrand detalló que del presupuesto de 2016 de las fuerzas armadas, el 95% corresponde a pagos de salario de soldados y demás rangos. Solo 4.5% es dedicado a gasto de capital, “y ese gasto es para unos edificios”, precisó.

La directora del IEEPP subrayó que desde el 2013 aparece en los informes de liquidación del Ministerio de Defensa una partida denominada “Fortalecimiento a la seguridad nacional”, pero que tampoco alcanza para pagar los 80 millones que cuestan los tanques rusos. “En el programa anual de adquisiciones del Ejército no aparece nada de tanques y lanchas”, dijo Cuadra.

En los informes de donaciones del Ejército tampoco se ven reflejados este armamento bélico, de acuerdo al análisis del IEEP. La relación de cooperación entre Managua y Moscú se fortaleció desde que el comandante Ortega regresó al poder. Buses, taxis, trigo y capacitación ante desastres naturales ha sido parte del convenio. Sin embargo, ha sido la cooperación militar la que mayor interés despierta en esta relación. El presidente Vladimir Putin donó las primeras armas a Ortega en 2012: proporcionó un simulador de helicóptero y una batería antiaérea. Además, Rusia instala el sistema GLONASS, el equivalente al sistema de posicionamiento global (GPS) estadounidense; y planea la construcción de un centro de entrenamiento militar que cubra Centroamérica.

Sin embargo, Langrand apuntó que para 2016 la cooperación moscovita aprobada es de 1.4 millones, insuficiente a todas luces para cubrir el costo de los tanques.

Interés político

El Teniente Coronel en retiro Dávila cree que tras estos tanques puede existir un interés político ruso. Pone de ejemplo el sistema GLONASS, que para ser instalado y ser más preciso, necesita de bases terrenas. “Y eso puede tener uso militar, y ya vemos la llegada en los próximos días de asesores militares rusos, lo que nos lleva a otro plano, a repetir el conflicto de la Guerra Fría con Estados Unidos, en el que nosotros (Nicaragua) somos un peón”, dijo.

Dávila sostuvo además que la compra de los tanques es un mensaje de intimidación a la población en un año electoral. En el mismo tono opinó el diputado Langrand. “Ortega arma al Ejército para una guerra que no existe bajó su lógica paranoica (…) Las dictaduras se sostienen en armas para intimidar a la gente”, dijo el legislador opositor, quien recordó el episodio de la Plaza de Tiananmén, en China, cuando tanques fueron usados para controlar la protesta.

Este supuesto geopolítico podría tener repercusiones económicas, según Langrand, porque los pocos donantes que quedan ven cómo “un país paupérrimo” invierte una millonada en compra de armamento.

Cajina, el experto en seguridad, acotó que con la compra de los tanques viola el Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica, el cual vela por el balance razonable de fuerzas en la región. “Puede ser el inicio de una carrera armamentista en la región; al ver los otros países que Nicaragua tiene tanques, ellos pueden armarse”, afirmó.

La compra de los tanques ya genera reacciones en el istmo. El presidente Luis Guillermo Solís catalogó la transacción como “triste”. “Espero que este proceso no signifique el inicio de una carrera armamentista en la zona, que muy poco favor haría a los pueblos de la región”, manifestó el mandatario tico.

La responsabilidad de los generales

Dávila responsabilizó al alto mando de la institución castrense por no oponerse a esta decisión de Ortega. El militar en retiro recordó que cuando los expresidentes Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños quisieron imponer cambios en las fuerzas armadas, los generales “golpearon la mesa”.

“En esta ocasión Ortega ha hecho lo que le da la gana, porque a la cúpula militar la mantiene con privilegios; la mantiene a raya… no han podido romper su cordón umbilical con el sandinismo”, valoró Dávila.

Tras las escuetas explicaciones del vocero del Ejército, la comandancia guarda silencio. Igual el nuevo embajador ruso en Managua, Andrey Vladimirovich Budaev, quien sustituyó en el cargo desde febrero a Nikolay Vladimir, un diplomático amable y abierto a la prensa independiente en algunas ocasiones.

Las implicaciones sobre esta transacción militar millonaria han despertado interés en la región. Extraoficialmente se sabe que El Pentágono sabía de la operación, pero no esperaba que se concretara. La embajadora estadounidense acreditada en Managua, Laura Dogu, aseguró “que buscan más información”.

En los cables de las agencias rusas quedó consignado que el embajador nica en Moscú, Juan Ernesto Vásquez Araya, anunció una participación más fuerte del Ejército nicaragüense en el “World Tank Biathlon”. El evento está previsto para a mediados de año. Y ahora ya hay a disposición tanques “que lo maravillaron”.