Política

Centenares de capitalinos aprovechan visita de Almagro a Nicaragua para protestar contra los abusos de Ortega

Managua marchó a pesar del bloqueo y la represión

Manifestantes marcharon en solidaridad con campesinos reprimidos por el régimen. "Estamos diciendo: no dictadura, no farsa elector, no Canal"



De una camioneta se bajaron tres hombres. Sacaron de la tina un rollo de banderas azul y blanco y las empezaron a repartir entre los ciudadanos que estaban en el sector de los semáforos de Enel Central, en Managua. En el lugar no había policías, tampoco antimotines ni motorizados. “Es que como hoy viene Almagro, por eso quieren aparentar de que todo está bien”, mencionó uno de los doscientos ciudadanos que estaban en ese momento, listos para protestar en contra de la “farsa electoral del pasado seis de noviembre”.

En un abrir y cerrar de ojos, los pocos que estaban en el sitio, se fueron multiplicando. Los que se estaban sumando, llevaban su bandera en la mano. La movían de lado a lado, mientras gritaban: “¡no a la farsa!”, “queremos elecciones verdaderas”, “Daniel dictador, dónde están los campesinos”. Los manifestantes recibían el apoyo de muchos y el rechazo de otros.

Cuando el grupo estaba adquiriendo más fuerza, los manifestantes decidieron detener el tráfico. Algunos conductores apoyaron la medida, otros gritaron obscenidades y amenazaron con golpear con sus autos a cualquiera que estuviera en medio. Al final la unión de los ciudadanos logró el primer objetivo: concentrar a cuántas personas fuera posible, para detener de una sola vez el paso de autos, camiones y buses, para marchar en dirección al Consejo Supremo Electoral (CSE).

La caminata empezó a eso de las 10:30 de la mañana. Adultos, jóvenes, mujeres, hombres, adolescentes y vendedores ambulantes, acompañaban el grupo, que a lo lejos, parecía un gran ejército vestido de azul y blanco. Ni el calor ni el potente sol detenía el paso. “Yo vengo y apoyo porque estoy cansada de que repriman nuestros derechos y que lastimen a nuestros campesinos, que solo quieren defender su tierra”, afirmó Helen Manzanares, una estudiante que se manifestaba acompañada de su grupo de la universidad.

Miles de nicaragüenses aprovecharon la visita del secretario general de la OEA, Luis Almagro, para protestar contra las elecciones del pasado 6 de noviembre, en las que Daniel Ortega obtuvo su tercera reelección como presidente de Nicaragua, en un proceso catalogado como “farsa” por la oposición.

“Estamos exigiendo nuevas elecciones democráticas, queremos que vengan observadores. Estamos diciendo: no a la dictadura, no a la farsa electoral y no al canal”, indicó el líder del Movimiento por Nicaragua, Benjamín Lugo.

Los manifestantes esperaban acercarse al hotel donde Almagro se reúne con representantes de diversos sectores de la sociedad, pero fueron interrumpidos por agentes antidisturbios, en su mayoría mujeres, y motociclistas civiles que suelen agredir a quienes se oponen al Gobierno de Ortega.

Los organizadores, integrantes del Frente Amplio por la Democracia (FAD), el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), el Consejo de la Tierra, Lago y Soberanía y movimientos feministas, decidieron suspender el avance de la protesta para evitar enfrentamientos.

El FAD informó de que la Policía Nacional volvió hoy a interrumpir las vías de salida de la mayoría de ciudades de Nicaragua, así como las entradas de Managua, para impedir que gente de todo el país se sumara a la manifestación, tal como ocurrió la noche del martes y todo el miércoles con la protesta prevista por los campesinos.

Los manifestantes intentaron así llamar la atención de Almagro, quien fue invitado por el Ejecutivo para entrevistarse con las autoridades nacionales y representantes de las diferentes organizaciones políticas, así como todos los sectores y expresiones de la sociedad nicaragüense y del sector privado.

Quienes participaron en la protesta sostienen que Ortega violó la Constitución Política de Nicaragua al reelegirse en las elecciones de 2011 y que creó las condiciones para asumir su cuarto mandato en los comicios del 6 de noviembre pasado.

Entre los abusos que se le atribuyen al mandatario están la eliminación legal del principal partido opositor, que no participó en los comicios, la anulación de la mayoría de los diputados opositores del Parlamento y la eliminación de la figura de observación electoral.

Ejército azul contra PN

C.D./Confidencial.
C.D./Confidencial.

La marea de ciudadanos y de miembros de los distintos organismos civiles y políticos llegó hasta la rotonda Rubén Darío. Su paso, fue frenado por cientos de oficiales de la Policía Nacional, que bloquearon la calle hacia el CSE.

“Policía corrupta, de nuestros impuestos sale tu salario” y “la policía es del pueblo, no de Ortega”, fueron las principales consignas que gritaron los ciudadanos que llegaron hasta ese punto. Los oficiales mantenían sus caras serias, no había espacio para la sonrisa. “Pobrecitos, es que ellos solo cumplen órdenes”, dijo un manifestante.

A pesar de haber frenado a los miles de campesinos de Nueva Guinea, Matagalpa, Rivas, y la zona central de Nicaragua, la marcha fue catalogada como un éxito por los movimientos civiles y políticos.

“No vamos a admitir a ningún gobierno que quiera instaurar una dictadura”, dijo el político liberal Eliseo Núñez a los pobladores que a pesar de recibir el sol de mediodía, todavía continuaban ondeando sus banderas.

“Yo vengo, primero porque es el sentir del pueblo, y segundo, en apoyo de esos campesinos que fueron reprimidos”, enfatizó el doctor Carlos Tünnermann, jurista, educador y ensayista.

Violeta Granera, coordinadora del Frente Amplio por la Democracia, destacó que de no haber retenido a más ciudadanos que venían desde Granada, Masaya y Rivas, la marcha hubiese aglomerado a más personas. “Vamos a seguir en las calles, diciendo no a la farsa electoral y a la Ley 840. El pueblo no se va a quedar esperando a que se quede en el poder una dinastía”, afirmó.

Ante la amenaza de la llegada de motorizados (fuerzas de choque del gobierno), los ciudadanos abandonaron poco a poco la concentración. Algunos abordaron buses y otros caminaron en dirección opuesta al CSE.

(Con información de EFE).