Nación

Maradiaga: No hay garantías para “retorno seguro”

Apoya marcha del 21 de septiembre y mantiene decisión de seguir en la lucha cívica en el país: “OEA no debe esperar 75 días”, afirma

La dictadura orteguista tardó menos de 48 para soltar a sus impunes fuerzas de choque contra el politólogo y opositor nicaragüense, Félix Maradiaga, quien regresó el pasado lunes 16 de septiembre de su exilio en Estados Unidos. El activista político fue perseguido y acosado por al menos cinco motocicletas con paramilitares armados con pistolas y revólveres.

Pocas horas después del hostigamiento orteguista, Maradiaga sostuvo una entrevista en el programa Esta Noche, donde envió un mensaje a los nicaragüenses en el exilio: “No existen aún las condiciones para el retorno seguro de los exiliados”, y al mismo tiempo ratificó su decisión de mantenerse en el país participando de la lucha cívica.

El activista, también director del clausurado y ocupado Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), fue acusado sin pruebas de financiamiento al terrorismo y narcotráfico, por lo que hace un año se exilió en EE.UU. Las causas fueron cerradas con la aprobación de una autoamnistía del régimen, lo que para Maradiaga no es ninguna seguridad de que no lo vayan a echar preso.

“Estamos ante un régimen que no ofrece ninguna credibilidad, ni ninguna garantía”, apostilló.

Maradiaga es miembro del consejo político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), que impulsa junto a la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD), la creación de una gran coalición nacional opositora. El activista explicó que trabajan “arduamente en una serie de procesos que tienen que ver con la reconexión territorial”, que servirá de base para la una gran unión.

Denunciaste que estabas siendo rodeado y perseguido por paramilitares armados. ¿Qué pasó?

Nosotros entramos al aeropuerto hace 48 horas y fuimos seguidos por una patrulla policial, llegamos a un hotel capitalino y no tuve ningún tipo de actividad fuera de ese hotel; hasta que esta mañana hicimos el primer intento de salir del hotel. El intento desembocó en el acoso de motociclistas con cascos y radios que nos venían siguiendo, tratamos de ignorarlos, evadirlos y no ponerles mucha atención, pero en un momento —de la ruta de canal 10 al antiguo hospital Militar—, se puso complicado cuando empezaron a sacar revólveres y pistolas, y mostrarlas por la ventana del automóvil. En ese momento fue que consideramos adecuado comenzar a transmitir (vía Facebook) fueron unos pocos minutos de tensión.

¿Tuvieron algún contacto físico con vos o la persona que te acompañaba?

No, solamente cuando uno de ellos golpeó con la pistola el vidrio del automóvil. Fue cuando nos dimos cuenta de que ya no era un simple acoso, como el que estamos acostumbrados. Ellos no han sido nada discretos, desde que llegué del aeropuerto se apostaron en las afueras del hotel, en ningún momento trataron de ocultarse, sabíamos que estaban ahí, pero cuando empezaron a mostrar las armas de fuego, ya es una situación distinta.

Lo relevante no es que lo hayan hecho contra mí, sino que cualquier otro ciudadano nicaragüense que reciba ese nivel de acoso, es inaceptable. Me pongo a pensar por las personas que no tienen acceso a la denuncia y que no tienen cobertura mediática, de los ciudadanos de Wiwilí, Nueva Guinea, Nuevas Segovia, Matagalpa, Jinotega, de El Cuá, que tienen este tipo de asedio diario. Los ex presos políticos, los familiares y víctimas, acá la situación está bastante tensa.

Cuando llegaste al aeropuerto se produjo un despliegue de decenas de patrullas policiales, ¿Al ingresar hubo algún interrogatorio, alguna detención temporal o simplemente cumpliste tus trámites y pasaste?

Fue un proceso relativamente normal, pero si hubo un momento en que me revisaron exhaustivamente las cosas. Me hicieron algunas preguntas bastante extrañas. Pero debo ser franco, no pasó más allá de eso. Lo que si fue extraño es la excesiva y ridícula presencia policial en las afueras del aeropuerto.

¿Cómo evalúas el hecho de que hayan sido archivadas las causas judiciales en tu contra?, ¿A la hora de decidir regresar a Nicaragua, eso te da acaso eso algún tipo de garantías de seguridad?

Garantías formales no han habido. Estamos preparados para todos los escenarios. Pero obviamente estamos ante un régimen que no ofrece ninguna credibilidad, ni ninguna garantía.

Se pueden tomar las precauciones adecuadas, pero aquí las distintas personas que están haciendo un trabajo de oposición, que están trabajando fuertemente por la construcción de una alternativa pacífica y democrática, viven un asedio cotidiano.

Marcha y desarme de paramilitares

La Unidad Nacional Azul y Blanco y la Alianza Cívica reiteraron su llamado a una marcha el próximo sábado desde distintos puntos, que de antemano ha sido rechazada por la Policía. ¿Cómo evalúas las condiciones políticas para reactivar la movilización en las calles?

Las partes más complicadas son las condiciones de seguridad. No queremos ser insensible ante esa situación, pero es importante mantener la movilización ciudadana; hacer el intento. Vamos hacer todo lo que está dentro de nuestras posibilidades como Unidad Nacional, en conjunto con la Alianza Cívica, en conjunto con los movimientos autónomos e independientes, con la ciudadanía autoconvocada. Vamos hacer todos los esfuerzos para marchar el día sábado a partir de las 11 de la mañana.

Los individuos que te persiguieron son paramilitares cuya existencia ha sido negada por el jefe del Ejército de Nicaragua, general Julio César Avilés, ¿Cómo se puede proceder al desarme de estos grupos paramilitares?

Ese es uno de los puntos centrales para una transición democrática. Incluso antes de hablar del mismo proceso electoral, tenemos que hablar de las garantías de la integridad física de las personas. Es uno de los temas que más se tiene que insistir. Mientras existan esos grupos paramilitares no hay absolutamente ninguna garantía de movilidad.

La realidad a la que nos enfrentamos es que aunque el Estado diga que no tiene vínculos con estos grupos, la complicidad es más que obvia. El nivel de coordinación logística, descaradamente con radio comunicándose y las patrullas policiales dándoles pasada.

¿En la persecución hubo presencia policial?

No, no hubo presencia policial en la persecución, pero si en el transcurso de la vía. Les hacíamos cambios de luces, pitábamos, la Policía obviamente estaba más que informada de lo que estaba pasando porque en ningún momento detuvo a estos grupos que se atravesaban las luces rojas, hacían maniobras agresivas enfrente de las narices de la Policía.

¿Lo que ocurrió cambia de alguna manera tu convicción de mantenerte en Nicaragua, en el espacio de la lucha cívica?

No cambia para nada mi decisión. Sabía a lo que me estaba enfrentando, sabía que esas 48 horas de relativa calma se estaban dando porque yo no había salido de mi zona de seguridad. Estoy totalmente consciente que nos podemos enfrentar a cosas como estas.

No creo que el país necesita más mártires, necesita más personas que abonen a la búsqueda de una salida pacífica a la situación actual. Reconfirma mi fe, mi esperanza, y mi convicción en el trabajo que tenemos que hacer desde adentro. Dicho lo anterior quiero mandar un mensaje a la comunidad de exiliados: No existen aún las condiciones para el retorno seguro de los exiliados.

Gran coalición nacional

La Alianza Cívica y la Unidad Nacional han anunciado la voluntad política de promover la creación de una gran coalición nacional opositora. ¿Cuál es el método de para integra esa coalición?

En este momento estamos trabajando arduamente en una serie de procesos que tienen que ver con la reconexión territorial. Es importante que el proceso en que se van a mover la Unidad Nacional, la Alianza Cívica y los grupos autónomos, se dé fundamental sobre la base de una gran organización territorial.

Hay una conversación bastante verde e inicial sobre el tema de las reglas del juego. Desde hace meses hemos llegado a una inminente conclusión: entre más separados y más dispersos estamos, más vulnerables somos. Los grupos ciudadanos que aspiran a una democratización del país tienen que encontrar una fórmula de unidad, que es la única manera de mover la balanza hacia esa transición.

¿Qué papel tienen en ese proyecto de coalición nacional opositora los partidos políticos?

Es una situación en la cual todavía no hay pleno consenso y hay distintos puntos de vista. He logrado conocer, en esta visita, a líderes territoriales de diversos movimientos políticos y lo que ellos me decían es que se están preparando para el plan B, es decir para el escenario en el cual no hayan reformas electorales y de no haber reformas electorales, entonces tendría que verse qué partidos políticos ofrecerían su casilla para que los ciudadanos autoconvocados pueden también participar. Hay grupos que ya están trabajando en esa alternativa.

Hay otros grupos que han presentado una opinión diferente y que consideran que hay que construir una casilla azul y blanco, completamente autónoma de los partidos políticos.

Todavía es bastante temprano para definir cuál de esas distintas conversaciones va a ser la predominante. Al final podría ser algo que tenga elementos de ambas propuestas. No me quiero aventurar especulando, solo insistir de que no hay consenso sobre cuál sería el mecanismo de participación de los partidos políticos.

Hay una demanda, al menos dentro de la Unidad Nacional, y es el derecho a que todos los movimientos políticos, que así lo deseen tengan derecho a presentar bajo una nueva ley electoral su solicitud de personería política. Esa es la posición de la Unidad Nacional.

Comisión diplomática de la OEA

A la Comisión Diplomática de la OEA, el régimen le cerró las puertas de manera total. ¿Cómo evalúas el impacto político que pueda tener este cierre en las futuras decisiones de la OEA?

Tan pronto conocimos de esa decisión del régimen —que nos parece irrespetuosa, torpe y reitera la falta de voluntad política del régimen—, mandamos una comunicación a la Comisión, que ha expresado su intención de reunirse con una delegación de la Unidad Nacional y de la Alianza Cívica en un territorio fuera de Nicaragua.

Hemos insistido que al haber ese desprecio a las alternativas de mediación que ha ofrecido la OEA, no se hace necesaria la espera de los 75 días. Estamos reiterando que no tiene sentido seguirle dando buenos oficios diplomáticos a un régimen que no tiene ninguna intención de dialogar con sana voluntad política. Esto lo que debería abrir es una discusión mucho más contundente de la activación del artículo 21 de la Carta Democrática (que establece la suspensión del Nicaragua del organismo regional).

Más en Nación

Send this to a friend