Nación

Crece condena internacional ante represión

Monseñor Silvio Báez: “Los presos políticos no se negocian”

Iglesia Nicaragua

El obispo auxiliar afirma: “El secretismo ha hecho mucho daño al pueblo de Nicaragua” e invitó a las partes a ser abiertas “con el pueblo”.



Monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua y una de las voces más críticas dentro de la Iglesia, condenó la represión de la dictadura de Daniel Ortega e hizo un llamado a los negociadores del diálogo: “No se olviden pueblo, que sea el pueblo el sujeto de este diálogo”. Así lo dijo este domingo, tras finalizar una eucaristía en Managua.

También manifestó que “los presos políticos no se negocian” y que deben salir todos los reos de conciencia encarcelados por el régimen. “Los derechos humanos y la libertad de los presos políticos tienen que ser condición previa para poder entrar a dialogar cosas importantes, la dignidad humana es lo fundamental”.

Desde el 27 de febrero la dictadura orteguista ha excarcelado a 150 presos políticos que, a pesar de estar en sus casas, sus juicios no han sido anulados. El régimen también mantiene la represión en las calles y no ha dado muestras de voluntad política. En solo la más reciente manifestación cívica —realizada el 16 de marzo— unas 164 personas fueron detenidas y posteriormente liberadas por la mediación del nuncio Waldemar Sommertag y la presión ciudadana en las redes sociales.

No obstante, los jerarcas del Iglesia católica confían en que “el diálogo es la única salida” a la crisis política que vive el país, pero debe ser “uno de verdad, donde no haya tácticas dilatorias para desviar la atención y no se busque desprestigiar a la otra parte”, afirmó el obispo.

Las negociaciones se ven amenazadas por la represión de la Policía Nacional a civiles. Hasta publicación de este artículo la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia no ha anunciado si se levantarán de las negociaciones. Algunos de sus integrantes fueron detenidos con violencia por el régimen.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) urgió al Estado “a restablecer libertades de los nicaragüenses como una muestra concreta de buena fe y voluntad para avanzar en un diálogo que permita destrabar la crisis en Nicaragua”, divulgaron en su cuenta de Twitter.

Por su parte, Luis Almagro, secretario general de la OEA, manifestó que “no se puede avanzar hacia una negociación creíble si al momento de sentarse a la mesa se reprimen protestas legítimas”.

“El capital no debe interponer derechos humanos”

Monseñor Báez recalcó que la Alianza Cívica debe “valorar continuamente” su estrategia de cara a las negociaciones.

“Por encima de cualquier otro interés debe estar la dignidad de la persona humana. No pueden interponer a la persona humana el capital, la estabilidad financiera. Quienes están ahí, si son cristianos, piensen en la gente, sientan el llanto de las madres que tienen a los hijos presos, sientan el llanto de las familias que han perdido a más de 300 nicaragüenses en esta represión”, exhortó el obispo.

Asegura también que el diálogo es “un medio no un fin”, y que “objetivo de todo diálogo es lograr que Nicaragua vuelva a ser un país democrático”. También envió un mensaje a los integrantes de las negociaciones y recomendó que “no se olviden del pueblo”.

“Que sea el pueblo el sujeto de este diálogo y que sea el pueblo el que esté continuamente informado de lo que ocurre, expónganse a la gente y que la gente les sugiera lo que tienen que decir”, reflexionó Báez.

Monseñor Álvarez: “Esperamos que cesen las detenciones”

El obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, condenó la represión del régimen orteguista hacia manifestantes y periodistas. Pidió que se respetaran los derechos humanos de los nicaragüenses, entre ellos “el poder manifestarse pacíficamente y el respeto a la persona, a su dignidad, a su integridad, de tal manera que no se den agresiones físicas”.

El prelado se solidarizó con los 164 detenidos la tarde del sábado. Entre ellos estaba su hermano, el padre Juan Domingo Gutiérrez Álvarez, quien asistió a las manifestación convocada por la Unidad Nacional Azul y Blanco.

Condena internacional

El Gobierno de España condenó la “reacción desproporcionada de las fuerzas del orden”, y sostuvo que “ponen en peligro la búsqueda de una solución sostenible para Nicaragua a través del recientemente retomado diálogo nacional”. Pidió a las partes que “perseveren” en los esfuerzos por encontrar una solución dialogada a la crisis.

La embajada de Estados Unidos en Managua restringió temporalmente los movimientos de su personal en Nicaragua, ante posibles actos violentos no previstos, y recomendó a sus nacionales evitar manifestaciones y mantenerse informados. También divulgó este sábado un comunicado donde llamó a autoridades nicaragüenses a cesar “uso de fuerza excesiva contra manifestantes pacíficos y periodistas que ejercen su derecho a libre expresión y de prensa”, manifestó la sede diplomática.

Miembros de la Policía Nacional realizan un cordón de seguridad. Foto: EFE/ Jorge Torres

El Gobierno de Uruguay también se unió a la condena internacional ante la brutal represión de la dictadura el 16 de marzo. “La continua limitación de las libertades individuales” contra defensores de los derechos humanos y periodistas “son incompatibles con un sistema democrático de Gobierno”, manifestó la Cancillería de Uruguay en un comunicado.

“Uruguay vuelve a exhortar al Gobierno de Nicaragua a que genere las condiciones de confianza necesarias para reencauzar el ‘Diálogo Nacional’, única forma de encontrar una solución negociada que conduzca al inmediato cese de la violencia y al esclarecimiento de los crímenes cometidos y el castigo de los responsables”, concluye el escrito.

Asímismo, el Gobierno de Costa Rica mostró su “preocupación” ante la jornada represiva del sábado. “Para Costa Rica es motivo de honda preocupación las sistemáticas violaciones a los derechos humanos cometidas contra el pueblo nicaragüense, por lo que exhorta a detener la represión”, cita el comunicado oficial.

También realizó un llamado a la comunidad internacional “para que esté vigilante del efectivo respeto de todos los derechos del hermano pueblo nicaragüense”.