Nación

Museo de la Memoria: Un “antídoto contra el olvido y la impunidad”

Emilia Yang Rappaccioli: "Era necesario ponerle una cara y una voz a todas esas víctimas a quienes les robaron la vida y los sueños"

Cuando a Emilia Yang Rappaccioli le asesinaron a su tío Vicente Rappaccioli, en medio de la represión orteguista contra la rebelión de abril, ella conservó con mucho cariño sus pertenencias. Son “objetos muy preciados” para su familia, muestran la personalidad de su tío y la causa que defendió hasta la muerte. El tío de Emilia es uno de los más de 325 asesinados que el régimen califica como “terroristas”, por lo que la Asociación Madres de Abril (AMA) –a la que Emilia pertenece- identificó “la necesidad de dignificar la memoria de sus familiares”, un proyecto al que ella le dio vida y actualmente se ha materializado en el primer Museo de la Memoria contra la Impunidad.

El museo está compuesto por doscientos objetos personales de los hijos y familiares de las Madres de Abril. Para Emilia, la “construcción de la memoria” histórica es “como un antídoto para el olvido” y “contra la impunidad”. Es así que los miembros de AMA han asumido el reto de juntar la memoria de las víctimas a pesar que la represión no ha terminado. El museo  es virtual y está acompañado de una exhibición temporal que tiene como objetivo “ponerle una cara y una voz a todas esas víctimas a quienes les robaron la vida” y que debido a la gran cantidad de muertos sólo fueron registrados como una estadística.

En esta entrevista Emilia Yang Rappaccioli explica el proceso de construcción de la memoria, los planes relacionados con la exhibición del Museo de la Memoria contra la Impunidad y  la forma en que esto contribuye a su demanda de “justicia, verdad, reparación y no repetición”.

¿Cómo surgió la idea de un Museo de la Memoria contra la Impunidad?

Ama y no olvida, el Museo de la Memoria contra la Impunidad surgió desde la necesidad de las familias de dignificar la memoria de sus familiares, de nuestros familiares. También dentro del cuarto objetivo de AMA (Asociación Madres de Abril) está la construcción activa de la memoria y en el manifiesto que publicamos en septiembre (2018) nosotros propusimos crear un banco de la memoria como antídoto al olvido; entonces, cumpliendo eso, cumpliendo uno de los mandatos de AMA, que es amar y no olvidar, decidimos hacer el museo. En esta gran labor se involucraron muchas personas incluso antes de que pensáramos que iba a ser un museo: personas académicas, investigadores, voluntarios, personas comprometidas con la justicia que nos ayudaron a formar este proyecto, para hacerlo posible.

Emilia Yang Rappaccioli durante la inauguración del Museo de la Memoria contra la Impunidad. Carlos Herrera | Confidencial

¿Por qué era necesario un proyecto como este? ¿Por qué crees que esta es una forma de rendir tributo a la memoria y dignidad de los asesinados?

Una de las razones es porque -en general- tuvo mucho shock la sociedad nicaragüense cuando el Gobierno empezó a asesinar a los jóvenes desarmados y conocimos algunos nombres, conocimos tal vez a los primeros asesinados en la primera semana, pero después se volvió algo más abstracto, más de números, 63, 100, 200, entonces ha sido necesario para ponerle una cara y una voz a todas esas víctimas a quienes les robaron la vida y los sueños. Yo creo que por eso es necesario, si me preguntas a mí en lo personal, si le preguntas a cada madre, ellas te dirían que quieren resguardar la memoria de sus hijos y una de las razones por las que también lo hicimos virtual es para que puedan ingresar madres que están exiliadas y personas exiliadas de Nicaragua que puedan acceder a esta memoria y también tenemos la exhibición aquí (en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica de la UCA).

¿De qué manera colaboraron las madres, padres y familiares de los asesinados? ¿Cuál fue el proceso para lograr que ellos se desprendieran de objetos que les recuerdan a sus familiares asesinados?

No se han desprendido, son prestados los objetos para el museo, pero el proceso ha sido muy, muy participativo y con un enfoque de derechos humanos en donde el centro de todo el trabajo hemos sido las víctimas, porque yo también soy una víctima que dirige el proceso. Lo que hicimos primero fue un hablar con todas las familias en la asamblea de la asociación para presentar el proyecto, después hubo talleres en cada uno de los territorios, hubo sesiones colectivas en que todos narramos nuestras historias a través de mapas, hicimos los relatos de cuando la víctima salió de su casa, ubicamos dónde fue asesinada, dónde fue atendida médicamente, dónde fue velada y dónde fue enterrada, todo eso fue mapeado y ahí todos compartimos nuestras historias.  Después hicimos sesiones individuales en donde cada una de las familias trajo las fotografías de las víctimas, las escaneamos, hicimos un archivo y también tuvimos sesiones individuales en donde hicimos las entrevistas que las podemos ver en el sitio web, en los perfiles que a veces son a dos o tres voces, a veces hay dos o tres familiares que hablan por cada víctima, contando quienes eran, qué les sucedió y como los recuerdan.

¿Cuántos objetos y recuerdos lograron reunir y reconstruir?

El inventario que tenemos es de doscientos objetos y están representados igual, uno, dos y hasta tres objetos por persona. Algunos familiares no quisieron prestar nada y otros trajeron muchas, muchas cosas, dependió de la voluntad de las personas, pero hicimos una selección porque queríamos que los objetos realmente hablaran de la personalidad de cada uno, que realmente te acercaran a ellos, al lado humano de ellos, a sus aspiraciones y sus sueños. Con esa curaduría se hizo la muestra.

¿Cómo fue el proceso de instalación del museo, cuál es su costo y cómo fue financiado?

El museo vive en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, que muy amablemente nos prestaron el lugar. Hicimos un montaje bastante rápido, al estilo rayo flash, en cuestión de dos o tres días lo montamos, con un gran equipo de personas voluntarias que también fueron increíbles para lograrlo. Fue un proceso muy duro porque al ver todas las cosas, el mismo equipo de montaje se sentía muy conmovido. Lo montamos y ahora está abierto al público de nueve de la mañana a cinco de la tarde, pero las personas que no tienen acceso a la UCA tienen que registrarse para entrar.

Emilia Rappaccioli y su familia demandan justicia por el asesinato de su tío Vicente Rappaccioli. Cortesía Museo de la Memoria | Confidencial

¿Harán la exhibición temporal en otros sitios de Nicaragua, en otros países?

El museo vive en línea, las personas pueden acceder a través de sus celulares, pueden acceder a través de sus Tablet, sus computadoras. Por cuestiones de seguridad no tenemos planes –ahorita- de movernos en los territorios con los objetos, porque son cosas muy preciadas y no queremos ser más víctimas de violencia, nos tenemos que cuidar como víctimas que ya somos. Sí tenemos planes de promoverlo hacia afuera para que los grupos de exiliados, que están en diferentes lugares de la diáspora nicaragüense, puedan acercarse al museo, conocerlo, utilizarlo, porque también uno de los objetivos del museo es que las personas construyan más cosas desde el museo, que utilicen las historias, que hagan más arte, que hagan investigaciones, que sea un recurso para las personas. Tenemos como una gran misión y un gran compromiso de lograr que este museo sea una semilla de memoria que crezca y que se multiplique, que las personas se sientan parte de él, porque también estamos colectivizando un duelo no sólo de las víctimas, es de toda Nicaragua.

Un recorrido por el Museo de la Memoria en contra de la Impunidad

¿Hay víctimas cuyas memorias no se han logrado registrar en el museo?

El museo solo reúne las historias de las personas que están asociadas a la Asociación Madres de Abril y lo que divide a las víctimas es que en esta asociación denunciamos al Estado de Nicaragua como el perpetrador de los crímenes donde asesinaron a nuestras familias. Las otras personas que no están afiliadas a AMA no están representadas, pero AMA siempre está abierta para crecer, tiene sus procesos de afiliación, pero sí va haber una segunda fase donde más personas se unan a AMA y el museo va a crecer. Ese es el plan.

¿Cómo encaja este proyecto en la demanda de verdad, justicia, cero impunidad, reparación y no repetición de la Asociación Madres de Abril?

La parte de la memoria, la reconstrucción activa de la memoria es parte del ítem de reparación integral. El hecho de que las familias hayan sido violentadas no solo de manera física, sino también de manera psicológica, les dijeron que sus familiares eran delincuentes, eran terroristas, es un dolor muy grande también, entonces en esa parte estamos haciendo como una reparación simbólica, dignificando la memoria de las víctimas y al compartirlo, esta dignificación de las víctimas, los visitantes se han sentido muy conmovidos y han sentido como que renace un poco esa lucha por la justicia que todos tenemos, que no es solo de las víctimas. Por ejemplo; vinieron unos amigos de Gerald Vásquez a hacerle un homenaje: le cantaron el himno, le dijeron palabras, entonces también es un espacio para que las personas sientan, para llorar con tranquilidad. Es un espacio para que las personas sientan que no se va acabar esta lucha por la justicia, que es lo que ha impulsado las protestas.

¿Se puede construir la memoria histórica en medio de la represión?

Es lo que estamos haciendo. Pasito a pasito y siendo muy sigilosos, hemos tratado de tener mucho cuidado, pero es lo que estamos tratando de hacer y es algo -tal vez- sin precedentes en Latinoamérica, la mayoría de estos procesos se hacen veinte, cuarenta años después, pero nosotros lo estamos haciendo de manera activa como el compromiso que tenemos por la justicia, la verdad y la libertad de Nicaragua.

Más en Nación

Share via
Send this to a friend