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Nicaragua ha perdido el 50% de sus bosques

De más de siete millones de hectáreas en 1980 el país ha pasado a tener 2 200 939 hectáreas

 

La cobertura forestal de Nicaragua ha disminuido de forma alarmante en los últimos 25 años. En 1980 se registraban, según datos de la Estrategia Forestal de Deforestación Evitada, realizada por el Marena, 7 225 300 hectáreas de bosque. En 1990 la cifra disminuyó a 6 314 300 hectáreas.

Para 1995 solo quedaban 5 566 900 hectáreas. En el año 2000 la cifra disminuyó hasta los 2 395 523.64 hectáreas de bosque.

“Luego lo que se hizo fue una actualización Nacional y estuvo a cargo del Magfor. En 2011 entonces quedó registrada la cifra de 2 200 939 hectáreas de bosque”, menciona Jurguen Antonio Guevara, oficial de industrias extractivas del Centro Humboldt.

Guevara explica que se ha perdido más del 50 % de bosque a vista y paciencia de las instituciones gubernamentales y esto supone un problema para las reservas de aguas nacionales.

“Sabemos que el bosque está relacionado con la parte de agua. No podemos desvincular el recurso bosque del recurso agua. Al desaparecer los bosques, principalmente de las zonas de las cuencas hídricas, las zonas de recarga hídrica se ven afectadas. Eso altera los ciclos del agua subterránea como superficial y afecta la parte de los ríos, por ende la fuente de disponibilidad de agua para las comunidades”, reitera Guevara.

El experto enfatiza en que la pérdida de bosque está relacionada también con las especies de fauna silvestre que están siendo afectadas a causa del cambio de matriz en la composición de ecosistemas, pues se pasa a uno agrícola y esto impacta en las especies de fauna, sobretodo en los mamíferos medianos y grandes.

“De continuar el ritmo de depredación actual, según datos que hemos corroborado de otras instancias gubernamentales de 10 a 15 años es lo que se podría esperar para no tener bosques del todo. Incluso algunas estimaciones más alarmantes hablan de que son de 7 a 8 años los que nos quedan de continuarse o incrementarse el ritmo actual”, finalizó Guevara.

Ganaderos se justifican

Álvaro Vargas, presidente de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic), dijo a Confidencial que desconocía quiénes eran los ganaderos que estaban entrando a la Reserva Biológica Indio Maíz, en el Sur de Nicaragua, a deforestar para dar paso a la ganadería extensiva.

En una entrevista con este medio de comunicación, el presidente de Faganic dijo que la ganadería no es el único rubro que está dañando los bosques de la reserva, pues la agricultura familiar y no sostenible, sumado a los extractores de maderas preciosas, también causan un gran daño al medio ambiente.

Vargas aseguró que el problema de la ganadería es que ha ido creciendo de forma horizontal, al punto de que esta actividad ya no es rentable en el corredor seco y ahora tiene un 70 por ciento en las zonas del Atlántico, la mayoría en zonas de reserva.

“No nos estamos justificando, pero no somos los únicos culpables. La ganadería, si bien es cierto, está presionando las áreas protegidas, pero se hace a vista y paciencia de las autoridades”, declaró Vargas, quien agregó que las autoridades deberían de hacer cumplir la ley que está vigente e imponer castigos a quienes usan la tierra de las áreas protegidas.

El presidente de Faganic aceptó el daño que el ganado está causando, no solo en la Reserva Biológica Indio Maíz, sino en otras zonas donde este rubro ha avanzado de forma desmedida, como en Bosawas o Punta Gorda, sin embargo, explicó que están trabajando para promover proyectos de ganadería amigable con el medio ambiente, donde aprovechen el sistema silvopastoril, que es tener animales con árboles en menos extensión de tierras.

“Nosotros en Faganic estamos en contra de que la ganadería esté avanzando hacia las áreas protegidas y por eso estamos promoviendo el cuido del medio ambiente en nuestras reuniones, por eso hemos buscado financiamiento para este proyecto, en las instancias internacionales, para hacer ganadería sostenible, pero eso también es responsabilidad del sistema financiero del gobierno”, destacó Vargas.

-¿Pero ustedes pueden sancionar a sus agremiados?

– No podemos hacer eso, porque no somos autoridad.

-¿Y qué es lo que pueden hacer?

– Crear conciencia, de ahí en adelante son otras las autoridades que deberían proteger la incursión de colonos. Si seguimos al paso que vamos esto se va a convertir en un desierto.

“Además de crear conciencia vamos a denunciar, pero a nivel del gremio a esos productores inescrupulosos que están metiendo a las áreas protegidas a sembrar pasto, no estamos de acuerdo”, afirmó Vargas

Silencio gubernamental

Desde hace dos semanas Confidencial se ha comunicado con el Ministerio de Ambientes y Recursos Naturales (Marena) y el Ejército Nacional, para realizar una entrevista y expliquen el papel que están juagando en pro de la conservación de la Reserva Biológica Indio Maíz.

En una primera comunicación se nos pidió que enviáramos un correo electrónico con una carta solicitando la entrevista. A pesar de que se realizó el procedimiento que se nos pidió, no recibimos ninguna respuesta.

También nos comunicamos con las alcaldías de Rio San Juan de Nicaragua, Bluefields y El Castillo, sin embargo, no hubo ninguna respuesta a nuestras llamadas.

 

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