Política

“Nos marginan por no ser del FSLN”

“Voz y Voto 2016”: si de verdad Ortega puede ganar limpiamente, entonces que garanticen elecciones libres

Observación electoral (nacional e internacional). Un Consejo Supremo Electoral (CSE) independiente. Retardación de justicia. Que disminuya la migración por razones económicas. Que cese la ‘compra’ votos. Todos esos temas están presentes en la lista de demandas para ir a elecciones libres que un panel de ciudadanos entrevistados para el segmento ‘Voz y Voto’, del programa de TV ‘Esta Semana’, que se transmite por canal 12.

El panel incluyó un grupo de ciudadanos (tres hombres y tres mujeres, cuyas edades oscilan entre 37 y 57 años de edad), todos residentes de los barrios populares de Managua y Ciudad Sandino.

Entre los participantes, hay comerciantes, transportistas, vigilantes, defensores de derechos humanos, y desempleados. Ninguno de ellos tiene un empleo formal. Quizás esa sea la razón para que la pobreza y el desempleo figuren entre sus principales preocupaciones, atizados por el hecho de no militar en las filas del partido en el gobierno, como lo señala Isidora López, al decir que “si sos de derecha, estás mal. No creo en este proceso electoral, ni en este gobierno sin credibilidad”.

Lorena Pacheco narra problemas muy similares. Ella también sufre por el desempleo (estadísticamente hablando, que se dedique a la venta de cosméticos por cuenta propia la hace una ‘subempleada’), pero también porque tiene que sufrir la humillación de pedir un carnet de militante del FSLN, o un aval político de los dirigentes territoriales de ese partido, para conseguir empleo en alguna dependencia estatal.

Como si el Estado fuera un botín.

Isaías Ruiz es un ejemplo de ello. El educador narró cómo su carrera de 25 años en el magisterio, concluyó cuando lo despidieron por su militancia política en el Movimiento Renovador Sandinista, y le negaron el reintegro, pese a que el derecho estaba de su parte.

Glenda Vanegas se desempeña como defensora de derechos humanos en Ciudad Sandino. Seguramente por eso le afecta más el tema de la retardación de justicia, o de ver cómo se archivan los casos en los que se juzga a los asesinos y maltratadores de mujeres. “En este país tiene que haber un cambio de arriba abajo, para que haya mayor seguridad”, sentencia.

Carlos Barberena no está de acuerdo con ella. Desde su óptica de militante del Frente Sandinista, y coordinador de un grupo de vigilancia dentro del mercado Oriental, defiende el hecho de que Nicaragua sea el país más seguro de Centroamérica, en el que “no vemos matanzas como en otros países, gracias al trabajo de la Policía Nacional y del gobierno”.

Barberena destaca que en vez de eso, “vemos gente sonriente cuando recibe su casa digna, su bono solidario”, lo que para él es prueba de que Daniel Ortega es el candidato idóneo a la presidencia, porque es “el único” que se relaciona con el pueblo.

¿Hay condiciones para elecciones libres?

Las visiones son diametralmente opuestas cuando se trata de definir si hay condiciones para un proceso electoral en noviembre próximo.

Barberena asegura que “todos los procesos electorales que hemos tenido han sido vigilados y correctos”, y en ellos siempre ganó el mejor: el del partido que visita a la gente, que hace obras sociales, y apoya a los damnificados por algún desastre natural. O sea, el comandante Ortega.

El ex militar Leonel Orozco cuenta que Nicaragua ya ha tenido siete elecciones libres, y desde su militancia en el FSLN, cree que sería mejor que hubiera observación electoral “para mostrarle al mundo que el FSLN va a ganar limpiamente”. Lo dice sin ironía, totalmente convencido de que es posible que el FSLN gane una elección limpia y vigilada.

Glenda Vanegas no está de acuerdo, en especial cuando observa a legiones de miembros de los ‘consejos del poder ciudadano’, “presionando a la gente, o tratando de comprarlas regalándoles un chanchito o una hoja de zinc. El voto no debe ser comprado, sino que debe ser espontáneo”, pontificó.

A sus 37 años, Lorena Pacheco siente que ya ha visto lo suficiente como para saber que “las elecciones nunca han sido legales: gana un partido, y le dan los votos a otro. El CSE no presenta los resultados reales, y por eso necesitamos observación nacional e internacional”, para preservar la legalidad del proceso electoral.

Isidora López coincide con ella, al asegurar que “nunca ha habido observación electoral”, y cuando sí se ha permitido, los observadores “son muy pocos” como para poder efectuar su trabajo de manera eficiente.

Finalmente, Isaías Ruiz dijo que, aunque no se siente cómodo con la realidad de la jornada electoral que deberá realizarse en noviembre próximo, igual recuerda que “votar es un deber ciudadano” que él planea ejercer, así como su derecho y obligación a defender su voto, pese a que conoce la historia de agresión a los fiscales que presentan los partidos opositores.

Que no se margine a nadie

Elegir autoridades es también un proceso de fe, de esperanza en el cambio, de creer que se puede colocar a los mejores en los cargos apropiados, para que trabajen por el bien de todos, que es al final, la razón de ser de la política.

Isidora López, que se identifica completamente con el Partido Liberal Independiente, confía en que el diputado Luis Callejas obtenga la nominación presidencial de esa organización política, segura de que él será capaz de terminar con la pobreza, de lograr que haya empleo, de que los campesinos tengan tierra para sembrar, y de que no se construya el canal interoceánico, para que no haya necesidad de expropiar a nadie.

Glenda Vanegas aboga por que se escuche la voz de los ciudadanos en todo momento, y que no se limiten a buscarlos cuando quieren pedirles su voto. Que quienes salgan elegidos cumplan sus promesas de campaña.

Pensando en los problemas que ha tenido como conductor, Leonel Orozco hace votos porque “el que gane haga lo correcto”, y no llegue eliminando de sus puestos a quienes simpatizan con otro partido político. “Que Nicaragua sea una nación de consenso”, sugirió.

Del otro lado del espectro, Lorena Pacheco rechaza la exclusión que practica el FSLN, que “margina a los que no son de su partido, y eso no es correcto, porque tienen que tomarnos en cuenta a todos. ¿De qué cambio van a hablar, si nos siguen marginando siempre, por no ser sandinistas?”, cuestionó.

Pero Carlos Barberena opina que con la administración del FSLN “ha habido bastantes cambios. Tenemos que unirnos para que haya esperanza, y la posibilidad de tener un mejor futuro”.

Isaías Ruiz también ha visto cambios, pero éstos no son positivos, pensando en que ahora hay “más desempleo, más gente emigrando por razones económicas, más niños y familias enteras recogiendo basura para sobrevivir, más empleados públicos que se ven obligados a ‘rotondear’ para que no los corran, etc., a la vez que instaba a los ciudadanos a involucrarse para combatir esos males sociales, sin esperar a que otros sean quienes resuelvan los problemas del país.

¿Qué le dirías a Daniel Ortega?

El periodista Carlos Fernando Chamorro, director del programa de televisión ‘Esta Semana’ preguntó a cada uno de los participantes qué le diría a Daniel Ortega si llegara a tenerlo de frente. Estas son las respuestas de cada uno de ellos:

Isaías Javier Ruiz, 49 años, habitante del Barrio La URSS. Era docente de secundaria y fue despedido por identificarse abiertamente con el MRS. Es militante activo de ese partido. Sigue desempleado. Su pregunta para Ortega sería: “Si en realidad estás haciendo un buen trabajo, ¿por qué hay tanta gente buscando cómo irse del país?”

Isidora López, 57 años. Vende frutas desde hace 17 años en el sector de los semáforos de El Nuevo Diario. Tiene nueve hijos. Llegó hasta tercer año de secundaria. Ella le diría a Ortega “que cambie su forma de ser. Que Somoza era un dictador, y ahora él está igual. Que Fabio [Gadea] ganó las elecciones generales de 2011, pero sus votos se los dieron a Ortega”.

Lorena Pacheco, 37 años de edad. Vende cosméticos desde hace cinco años. Es madre soltera de dos hijos. Solo concluyó sus estudios de bachillerato. Su mensaje para Ortega sería directo: “Que no vuelva a presentarse a la reelección. Que le dé chance a otros candidatos dentro del FSLN, así como a los de los otros partidos políticos”.

Leonel Orozco, 56 años, retirado del Ejército y militante del FSLN. Desde 1998 se ha dedicado al transporte colectivo de Managua. Fue directivo de las cooperativas de buses. Algunos de sus familiares se han dedicado al negocio de taxis. Su mensaje a Ortega sería sencillo: “Que cumpla la Constitución, y que se asegure de que los funcionarios del gobierno también lo hacen”.

Glenda María Vanegas Duarte, 45 años, asesora legal comunitaria en Ciudad Sandino, y defensora de derechos humanos. Es voluntaria en las comunidades a nivel municipal, tiene coordinación con el Movimiento Autónomo de Mujeres y la Red de Mujeres contra la Violencia. Tiene primer año de universidad. No tiene partido. Si tuviera que decirle una sola cosa al mandatario sería “que derogue las leyes canaleras, como se lo han exigido tantos campesinos que reclaman su derecho a la propiedad”.

Carlos Barberena, 56 años. Coordinador del grupo de seguridad Los Dantos, del Mercado Oriental, organización civil que brinda seguridad a comerciantes y compradores de ese centro de compras desde hace 12 años. Es militante del FSLN. Él ratificaría su apoyo a Ortega, porque “los jóvenes están tranquilos, los bachilleres reciben mil córdobas y hay muchos programas sociales. Es mejor lo viejo conocido, que lo nuevo por conocer”.

La polémica sobre los tanques rusos

La noticia de que la administración de Daniel Ortega ha decidido adquirir 50 tanques rusos a un costo de US$80 millones, genera reacciones dispares, en las que las opiniones parten de la credibilidad que le merezca Ortega a cada consultado.

El ex militar y sandinista Leonel Pacheco defiende la tesis oficial de que la compra de ese equipo bélico se explica porque “el Ejército está renovando equipos”, cuyo deterioro ocurre más por el paso del tiempo que por el uso. Los tanques solo se han usado para pasearlos en los desfiles militares, o cuando a finales de 1989 rodearon el edificio de la embajada de Estados Unidos, en respuesta a la invasión de Panamá.

Y sin embargo, Pacheco insiste en que es necesario hacerlo, en especial porque “Honduras tenía 72 tanques en 1982, y ellos han estado renovando su técnica cada 4 años”, aunque al final concede que lo mejor para el país es que los tanques fueran donados, y no vendidos.

A Isidora López no le parece bien que se destine nuestros escasos recursos a adquirir esos pesados artilugios mecánicos, y se pregunta si son comprados o regalados. Si resulta que tenemos que pagar por ellos, cree que ese dinero sería más útil si se usara para mejorar los hospitales, crear albergues para ancianos, mejorar la educación, la salud, alimentar a los niños en los colegios, etc.

El profesor Isaías Ruiz ve que ese dinero estaría mejor invertido si se usara para comprar equipos de radioterapia para atender a los pacientes con cáncer, o si se destinara a cuidar la salud de los pacientes con insuficiencia renal crónica, o para mejorar los salarios de los maestros. “No compremos equipos para la muerte. Compremos mejor equipos para la salud”, invitó.

El comandante no tiene competencia

Un sondeo de opinión realizado en paradas y terminales de buses, y mercados, revela que en los sectores populares predomina la sensación de que de antemano se sabe quién va a ‘ganar’ las elecciones, porque “no hay quien le gane a Daniel”.

Otra certeza es que Ortega no tiene competencia. Los consultados aseguraron que “todavía no miramos otros candidatos que sean fuertes”. “Tengo dudas de votar o no votar, porque ya es como ‘normal’ que gane el presidente Daniel Ortega, así que no sabría si votar o no. Da lo mismo un voto más o un voto menos”.

En algunos casos, aunque se esgrime que “hay que votar porque es un deber ciudadano”, también se señala el escepticismo sobre la conveniencia o utilidad de hacerlo, porque  “nadie cree en nadie”. Otra encuestada asevera que no va a votar porque “no funciona nada. Aquí las cosas son como ‘alguien’ quiere que sea”.

La falta de confianza en un Consejo Supremo Electoral partidarizado y completamente al servicio del partido gobernante, sirve para acentuar el desencanto de los ciudadanos, entre ellos, de quienes opinan que “no veo que haya competencia, porque todos los partidos se hicieron pedazos. ¿Quién le va a hacer frente al FSLN? No hay”.

Del otro lado, los simpatizantes del FSLN defienden que [el proceso electoral nicaragüense] “todo el tiempo ha sido libre y transparente. Lo que pasa es que la derecha, desde que comienza siempre dice que [la elección] está perdida, y los que están perdidos son ellos. Voy a votar por Daniel Ortega, porque es el que representa los intereses de los pobres”.

 

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