Nación

“Todo cambia, para que nada cambie” después del baño de sangre

Ortega decide la salida de Granera

El “Supremo” acepta renuncia de jefa policial que cumplía un rol ceremonial durante su tercer período en el cargo



El presidente Daniel Ortega habría aceptado la renuncia de la primera comisionada Aminta Granera a su cargo como jefa de la Policía Nacional este viernes, según fuentes vinculadas a esa institución.

La renuncia de Granera no será presentada como tal, sino como un paso “a retiro” que se efectuará este lunes, después de haber permanecido casi 12 años en el cargo.

Granera fue nombrada directora en 2006, en la última etapa del gobierno de Enrique Bolaños, y en 2011 aceptó la prolongación de su mandato por otros cinco años a través de un decreto presidencial, que violó la ley orgánica de la Policía Nacional.

Hace dos años, Ortega prorrogó una vez más su mandato por otro período, aunque estaba despojada de autoridad y cumplía funciones meramente ceremoniales de protocolo.

Muy cuestionada

Durante los once años de Ortega en el poder, el patrimonio económico privado de Granera creció de forma exponencial.

Granera fue cuestionada por organismos defensores de derechos humanos, por su complicidad con el proceso de partidización de la institución, que ha derivado en la descomposición de la Policía y recurrentes violaciones a los derechos humanos.

Fuentes vinculada a Granera, aseguran que desde hace varios años había presentado su renuncia, pero Ortega nunca la aceptó esperando un momento propicio.

Su separación sucede en medio de la brutal represión policial y paramilitar que ha dejado 38 muertos, según el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

Una exigencia del diálogo

Fuentes vinculadas a la institución policial afirmaron que el retiro de Granera se debe a una “movida” del comandante Daniel Ortega para adelantarse y conceder algunos puntos exigidos en el diálogo nacional.

Los estudiantes autoconvocados, que han sido la principal víctima de la represión policial, han exigido la destitución de altos cargos policiales, para que sean investigados y sometidos a la justicia. Las decisión de Ortega de “sacrificar” a Granera es “para aparentar” que cumple demandas, pero en fondo no cambia nada.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega (i), la comisionada mayor Aminta Granera (c) y el comisionado de Managua, Francisco Díaz (d). Confidencial|EFE

La primera comisionada Granera es desde hace dos años una jefa policial decorativa, cuyo poder de decisión fue suplantado por el comisionado general Francisco Díaz, consuegro de la pareja presidencial Ortega-Murillo. Díaz es el jefe de facto de la institución policial y ha figurado en la actual crisis que atraviesa el país. El comisionado Díaz informó sobre la liberación de los capturados durante las protestas.

Según las fuentes cercanas a la institución policial, Ortega “buscar ganar tiempo” con el diálogo para cumplir las demandas nacionales e internacionales de su gobierno sin modificar los temas torales. “Para un momento como este la estaban guardando (a Granera)”, explicó la fuente.

Como en la célebre obra El Gatopardo del autor italiano Giuseppe di Lampedusa, Ortega está poniendo en práctica el consejo de “cambiar todo para que nada cambie”, después que ha provocado un baño de sangre en el país.

La Policía Nacional todavía no oficializa la renuncia de Granera.