Nación

Cenidh: Rasurar a los detenidos fue para estigmatizarlos en una cadena de abusos

Pelones y andrajosos fueron liberados los detenidos durante protestas

Detenidos

Policía dio a detenidos un "tour carcelario" por "andar de vagos", los humilló y golpeó durante días y los "liberó" con veinte pesos en la mano



—Salgan hijueputas— ordenaron los oficiales del Sistema Penitenciario La Modelo, en el municipio nicaragüense de Tipitapa, a decenas de detenidos que tenían una característica general: estaban rasurados completamente. Pelones.

Gerald Rodríguez, de 22 años, estaba en la concurrida celda oscura y calurosa. Los oficiales ordenaron a los reos formar una fila. El proceso demoró más de una hora. Les dieron ropas andrajosas a quienes estaban casi desnudos. Otros iban descalzos. Habían estado bajo el sol mucho tiempo. El joven Rodríguez estaba mareado. Sin advertencia, llegaron unos buses amarillos. La siguiente orden, entre empujones y burlas, fue abordar el vehículo. Rodríguez no sabía si los estaban trasladando a otras celdas.

Desde que a Rodríguez lo capturaron el pasado domingo, cerca de una protesta ciudadana contra las reformas del INSS y la represión del régimen de Daniel Ortega, él estuvo en preso en el Distrito I. Luego lo llevaron a las mazmorras de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), y ahora a La Modelo, en Tipitapa.

Antes de abordar al bus, las autoridades le entregaron veinte córdobas a cada reo. Rodríguez empezó a sospechar que iban a ser dejados en libertad. El bus arrancó. Estuvieron a bordo no más de veinte minutos. Cinco kilómetros después hubo otro grito.

—¡Van a la verga todos!

Alrededor de sesenta hombres, en su mayoría todos jóvenes, bajaron atónitos y desorientados del bus. Había quienes pisaron el asfalto caliente sin zapatos, otros que no llevaban camisas, y también algunos casi desnudos. Rodríguez comenzó a caminar sobre la carretera. Los autos que pasaban comenzaron a ver con extrañeza a los “pelones” caminantes. Pronto supieron que se trataba de los presos durante las protestas que iniciaron el 18 de abril.

Rodríguez, un tipo que pese a la brutalidad que vivió estos tres días no pierde una mirada esperanzadora, no supo que mientras era liberado el comisionado y segundo jefe de la Policía Nacional, Francisco Díaz, anunciaba que todos los presos atrapados habían sido liberados. Rodríguez logró llegar a su casa en el barrio Hialeah para poner fin a la desesperación de sus familiares. Una tía vio cuándo fue capturado con exceso de fuerza por los antimotines, pero sus familiares no supieron de su paradero hasta este martes.

Cuando Rodríguez narra desde el momento de su captura hasta su liberación, es escuchar una cadena sucesiva de golpes, patadas, culatazos de AK, degradación y hambre. Él asegura que no participaba en las protestas contra la represión de la que fue víctima. “Yo iba manejando la caponera (mototaxi) cuando los policías me agarraron, me dieron con el AK en la cara, me metieron en la tina de la patrulla y me siguieron golpeando”, describe el joven.

“Había como dos mil presos”

Los antimotines capturaban a cualquiera que se cruzara en su apogeo represor. “Como quien dice que se llevaban a Reymundo y todo el mundo”, afirma Rodríguez. En las celdas del Distrito I y en su traslado a El Chipote fue anexado como reo a un grupo de unos 200 jóvenes.

“En el grupo que llegué íbamos como cincuenta personas. En el Chipote (DAJ) habían alrededor de otras 200 personas, pero seguían llegando buses cargados. Los chavalos gritaban en las celdas tenemos hambre, pero solo agua nos pasaban. Así pasamos día y noche”, relató Rodríguez.

Gerald Rodríguez, detenido por la Policía Nacional. W. Miranda | Confidencial

Según el joven, el día lunes los trasladaron a La Modelo. Allí el número de detenidos relacionados con las protestas autoconvocadas era mayor. “Eran alrededor de 2 mil personas, entre estudiantes y personas confundidas que pasaron por la protesta, como yo, y nos agarraron. Habían personas heridas, cejas rajadas, había un periodista de Canal 10… muchos”, describió Rodríguez.

Los malos tratos siguieron en La Modelo. A eso se sumó la orden de rasurarlos por completo. Eran rasurados de dos en dos debido a las esposas que compartían los reos. Los policías los amenazaban con golpes y con una estancia larga en la cárcel por “andar de vagos en las protestas y no estar en sus casas”.

“Habían muchachos heridos en la cabeza, con las cejas partidas, heridas grandes a las que no les ponían puntadas. Chavalos con los codos inflamados, pero a los policías no les importaba. Así los golpeaban”, afirmó Rodríguez.

Cadena de abusos

Gonzalo Carrión, director jurídico del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), dijo que el hecho de rasurar a los detenidos responde a una cadena sucesiva de malos tratos y abuso de poder, que raya en la tortura y degrada la condición de las personas.

“Es una forma representativa, simbólica que estigmatiza y manda mensaje de castigo por haberlos capturado en el contexto de la protesta”, afirmó el defensor de derechos humanos.

“A pesar tanto golpes que nos pegaba la policía, unos solo se ponías a llorar. Otros se desmayaban de tantos golpes”, rememora Rodríguez.

El Cenidh fue alertado la mañana del martes de la liberación de los jóvenes. Carrión acudió al llamado y encontró sobre la carretera que conecta Managua con Tipitapa encontró a los liberados, entre ellos Rodríguez.

Carrión sostuvo que el hecho de liberarlos de esa manera, sin entregarlos formalmente a sus familiares, tiene el propósito de ocultar la cantidad de detenidos durante los disturbios.

Marcos Carmona, de la Comisión Permanente de los Derechos Humanos (CPDH), agrega que ellos conocieron denuncias de 134 personas detenidas. Aunque hablaron con los lideres universitarios que encabezan la resistencia contra el Gobierno de Ortega que reportan 289 jóvenes detenidos.

Los defensores de derechos humanos coinciden que trasladar a los jóvenes al sistema penitenciario sin orden judicial fue ilegal.

El comisionado Diaz dijo que el proceso de liberación había terminado el martes a las 8:30 de la mañana. Pero Confidencial ha recibido el reclamo de varios familiares de detenidos que asegura que no han sido liberados.

“Si ya lo hubiesen dejado volado en la carretera, ya me hubiera llamado”, dijo Beberly Pérez Medina con enojo. Ella reclama por el paradero de su esposo. “Seguimos esperando la lista que leen aquí en la Modelo”.

Menor de edad en Galería 1, celda 1

Kevin Joel Loásiga tiene 17 años, pero como su cédula no le ha sido entregada, los policías que le detuvieron no le creyeron su edad. Aparenta tener más. Su soltura para hablar, que denota que es un muchacho habilidoso, jugó en su contra. Fue atrapado el viernes 20 de abril en el Reparto Shick cuando protestaba contra las reformas a la Seguridad Social. Usaba la camisa del colegio (cursa la secundaria) como pasamontaña. Los policías se la arrancaron y su ceja izquierda recibió un culatazo de AK. La herida es gruesa y seis días después de provocada, una costra negra divide su piel.

Loásiga llegó al Cenidh la mañana de este miércoles a denunciar su detención ilegal. Sobre todo porque es menor de edad y fue golpeado brutalmente. Pero también fue escupido, pateado en las costillas en las celdas de El Chipote y luego en La Modelo, donde también fue rasurado. La diferencia que con Gerald Rodríguez, es que la barbeada fue más intimidante: Los policías tenían “canes”, dice. Perros con los que los policías los amedrentaban. “Cuando me rasuraron me galleteaban tanto (le daban golpes), que sentía caliente la cabeza”, recuerda.

El menor de edad Kevin Loásiga en el Cenidh. Wilfredo Miranda Aburto | Confidencial

Tras la rasurada fueron acostados boca a abajo en el piso. Si erguían la cabeza venía un golpe, “un cachimbazo”. Kevin estuvo primero en El Chipote, donde pasó dos días sin comer. A punta de agua. “Un policía nos seguía golpeando y otro le dijo que se calmara, que ya estábamos presos”, afirma Loásiga. A lo que el otro oficial respondió: “Ya me tienen harto estos hijueputas. Llevo dos semanas sin ir a mi casa. Que se mueran como perros”.

El traslado a La Modelo sucedió en un bus. Los presos debían ir con la cabeza agachada para que nadie desde el exterior los notara, relata el menor de edad, quien recuerda cada los detalles con precisión. Fue ubicado en la galería 1, celda 1. Los oficiales del Sistema Penitenciario regañaban a los otros presos que trataban de darles comida a los detenidos en las protestas. Kevin ingresó a La Modelo en un grupo de 225 detenidos. Entre ellos habían decenas de estudiantes heridos, como también cuenta Gerald Rodríguez.

“Ahora si tiren piedras, estudiantes mierdas”, les gritaban los oficiales. Este martes que fueron liberados los policías siguieron burlándose de ellos. Kevin sostiene que les dijeron antes de dejarlos ir en medio de la carretera: “¿Qué más quieren? Los rasuramos gratis. Ese corte vale 40 pesos más 20 pesos que les dimos. Salieron ganando”.