Economía

El fracaso anunciado de la reforma tributaria

Planean reforma, para recaudar más, “a como sea”

Exdiputado alerta que, en vez de derogar la ley, el Gobierno quiere aumentar el Impuesto al Valor Agregado, creando un IVA diferenciado



Un audio en el que oye al asesor presidencial para temas económicos, Bayardo Arce, admitir que “estamos revisando” la reforma tributaria que aprobaron a finales de febrero, confirmó el vaticinio que hiciera en su momento la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), cuando dijo que el Gobierno revisaría su propia reforma en tres meses.

Además de legal (el texto mismo de la Ley 987 lo dice de forma taxativa), la advertencia de Funides también era lógica, no solo por la necesidad de evaluar los resultados de una decisión de esa naturaleza, sino también porque ningún economista independiente tenía dudas de que una reforma como la de febrero, requeriría de un parche urgente.

Néstor Avendaño, presidente de Consultores para el Desarrollo Empresarial (Copades de Nicaragua), señaló que “ellos [los gobernantes] reconocen que la recaudación se les ha caído, y que la intención de la reforma siempre fue recaudatoria”.

“Dados los problemas de liquidez que enfrenta el Gobierno Central, [ellos] necesitan que la reforma brinde resultados rápido, de lo contrario es probable que se realicen nuevas modificaciones de carácter recaudatorio”, dice por su parte una declaración emitida por Funides.

Considerando el daño que ha causado a las empresas de cualquier tamaño –pese a que trataron de vender la reforma como una ley que solo afectaría a las más grandes– Avendaño no duda que “esa reforma habría que eliminarla”.

Con todo, lo más probable es que, en vez de eliminarla, la profundicen, a tenor con lo que dice el abogado Eliseo Núñez, exmiembro de la Comisión Económica de la Asamblea Nacional, quien dijo saber que la administración tiene “una serie de valoraciones y modelos matemáticos”, para determinar qué es lo que les subiría las recaudaciones, aunque sea temporalmente.

“Su intención no es salvar la economía, sino poder seguir pagando la planilla… más allá de las consecuencias”, graficó.

Enséñennos los datos

Cualquier investigador que quiera evaluar los resultados de la reforma de febrero, tiene una seria limitación: no hay datos para evaluar. No solo porque el trimestre apenas terminó este domingo, sino también porque, de todos modos, al Gobierno no le gusta hacer públicos esos datos que son, por naturaleza, públicos.

“Nadie ha presentado los efectos oficialmente. Lo que yo sé, es porque conozco la teoría y porque he visto los efectos en las empresas”, dijo Avendaño.

Funides supone que el Gobierno evaluará el rendimiento de la reforma al concluir el primer trimestre luego de su aplicación, para ver si sus efectos recaudatorios se mantienen o si se han erosionado antes de lo previsto.

El problema es que ellos tampoco conocen el resultado de esta reforma, aunque sí pueden atisbarlo a partir de sus propias encuestas y estudios.

“Las reformas se hacen cuando se ameritan; cuando hay auge, no cuando hay desplome, pero esta se introdujo en un momento en que la economía estaba convulsionada por una fuerte recesión. Por eso no había que hacerla”, sentenció el economista.

Una situación como la que vive la economía nicaragüense requiere “gastar más en inversión pública, bajar las tasas de interés para que la gente compre más, y bajar los impuestos para que se reactive la demanda”, defendió Avendaño.

En vez de eso, las alzas tributarias dictadas desde el Poder Ejecutivo, y defendidas por su ministro de Hacienda y Crédito Público, el máster Iván Acosta, “deprimen más la demanda que ya está deprimida. Por consiguiente, cualquier análisis de esa reforma, llegaría a la conclusión de que hay que suspenderla, para aplicarla cuando se retome el crecimiento económico”.

La depresión de la demanda deprimirá el consumo, lo que reducirá las recaudaciones, y por consiguiente, el gasto del Gobierno, en un ciclo perverso que, en vez de recaudar el equivalente a dos puntos del PIB, producirá un descenso de un punto porcentual, “más ahora que ya no tienen los recursos de la cooperación” de entidades como Banco Mundial y el BID, señaló Avendaño.

Las opciones para recaudar más, “a como sea”

El exdiputado Eliseo Núñez dijo que una fuente del Ministerio de Hacienda le explicó los modelos que está trabajando el Gobierno de Daniel Ortega para recaudar más. A como sea.

El primer modelo es que el impuesto al valor agregado suba desde el 15% actual, hasta un proyectado 20%, “porque el IVA les daría flujo de caja inmediato, y la gente no puede hacer nada para evadirlo”, dijo el jurista.

Si la situación política hace inviable aplicar ese primer modelo, pasarían a disminuir el número de productos exentos del pago del IVA, pues “seguir subiendo el impuesto selectivo de consumo ya no da resultado, porque la venta de licores y cigarrillos ya está muy deprimida: una subida los deprimiría más y recaudarían menos”, alertó.

El tercer modelo, que se inscribiría en el discurso de golpear más a los ricos, crearía un IVA diferenciado, en el que se cobraría 15%, 18%, 20% y 25% a los productos, en dependencia de qué tan básicos o qué tan de lujo sean.

“El problema es que, si no hacen bien la lista, deprimen todo el mercado suntuario, que les deja de aportar”, detalló Núñez.

La última de la lista de propuestas que estudia el Ejecutivo, es aplicar un impuesto a quienes saquen su dinero de los bancos. El único problema es que para ello necesitarían suprimir el sigilo bancario, “y el Gobierno no obtendrá nunca una colaboración bancaria para esto. Nunca”, aseveró el abogado.

“Necesitarían que la Superintendencia tuviera un registro de cuentahabientes. Para eso era que necesitaban el registro de todos los clientes que tuvieran 50 000 dólares y los sacaran del país: para diseñar una política pública que les permitiera aplicar esta medida”, alertó.

A su juicio “esta es la menos probable que puedan aprobar, porque necesitan colaboración de los bancos, y eso provocaría una huida de capitales que los pone a todos en riesgo”.

Núñez dijo que los denuncia “para evitar que lo hagan, porque terminarían destruyendo la capacidad económica del país, lo que les daría ventaja para mantenerse más tiempo en el poder, al destruir a la clase media, que es su principal opositor”.