Economía

Empleados se van a sus casas, a esperar llamadas que no llegan

Recesión: empresas reducen personal y pequeños negocios obligados a cerrar

Producción agropecuaria, junto con actividad industrial y manufacturera, también resultan muy afectadas, explica economista Alejandro Aráuz



Los expertos dicen que ‘recesión’ “es un estado de decrecimiento de la actividad económica durante un periodo de tiempo”, pero para los nicaragüenses que la sufren, no es más que una desgracia que deprime sus negocios, merma sus ingresos, y pone en riesgo el bienestar de sus familias.

El contador público Róger Zamora López, que se quedó sin trabajo en junio pasado, es uno de los miles de ciudadanos que sufre los efectos de esta debacle económica.

Él laboró por más de siete años como cajero en una tienda de repuestos automotrices en Managua, donde solo le dijeron que “si las cosas mejoraban” lo volverían a llamar. A diario espera esa llamada.

A un año de cumplir los 60, Zamora temió por su trabajo cuando, a mediados de mayo pasado, comenzó a ver la tienda sin clientes. “Muchas veces nos pusieron a limpiar los repuestos o adelantar inventarios para que, por lo menos, desquitáramos el sueldo”, señaló.

A inicios de junio nos dijeron que las cosas estaban difíciles y que no pretendían hacer recorte de personal, por lo que comenzarían a mandarnos de vacaciones. “En mi caso limpié mis vacaciones, laboré una semana más y a finales del mes me dieron la carta (de despido)”, dijo el capitalino, quien resaltó que tiene la “buena suerte” de tener a sus hijos adultos y solo debe velar por una menor de edad.

Su mayor preocupación es que por la edad no pueda volver a conseguir trabajo y se quedé sin una buena pensión cuando llegue el momento de jubilarse.

El dinero que le pagaron en concepto de liquidación lo tiene como ahorro, y aunque quiso poner un negocio de comida, eso tampoco fue opción al ver que la crisis se agudizado.

“La recesión es la fase del ciclo económico en que la actividad económica se reduce: disminuyen la inversión y el consumo público y privado, a la vez que aumenta el desempleo”, explica uno el economista Alejandro Aráuz.

No más camas

“En el proceso recesivo que comenzó en abril, las mayores afectaciones se sintieron en la contracción del consumo, (que en realidad comenzó en mayo de 2016), contracción que se explica en el hecho que la nuestra es “una economía estacional basada en ciclos agropecuarios”, dijo Aráuz.

Otro campo que también ha resultado severamente afectado, es la producción industrial y manufacturera”, en especial “las medianas y pequeñas empresas que son la mayoría”, además de la población, cuya capacidad para adquirir los alimentos y productos que requiere, se ha visto mermada por la crisis.

El carpintero César Augusto Briceño es testigo de primera mano de que lo que dice Aráuz es cierto.

Briceño relata que él sabía que las cosas no estaban bien en su trabajo cuando comenzaron a dar días de descanso a cuenta de vacaciones. Él trabajaba para una empresa que ensamblaba las camas para una gran tienda nicaragüense, cuyo nombre no quiere revelar, por si “me vuelven a llamar”.

Relató que antes de la crisis ensamblaban hasta 150 camas semanalmente, pero luego los pedidos se redujeron tanto que a esa cifra no se hacía ni en todo el mes.

“En mayo se vio que la cosa no estaría bien, pues al quedar sin vacaciones, nos dijeron que nos podían adelantar días libres y que después los desquitaríamos. Las pagamos con la liquidación”, señaló.

Briceño hizo todo para emigrar a Costa Rica: sacó el pasaporte, obtuvo la visa y compró el boleto. Sin embargo, no se quiere arriesgar porque no le aseguran un trabajo. “Tengo tres hijos y una mujer que mantener, no podría irme sin saber que de verdad voy a trabajar”, confesó.

Ni clientes, ni huéspedes

Los economistas de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), en conjunto con los hombres de negocios organizados en el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), también analizaron la marcha de la economía nacional, para elaborar un ‘Monitoreo de las Actividades Económicas de Nicaragua’.

El documento, cortado al mes de julio, refleja que “las ventas de los productos de consumo interno, es decir, aquellos bienes y servicios que se comercializan en el mercado local, han sido los más afectados por la crisis sociopolítica”.

También, que “las actividades económicas más afectadas son aquellas relacionadas con el turismo (hoteles pequeños, tour operadoras, hoteles grandes, restaurantes), distribución de vehículos automotores, construcción (urbanizadores, contratistas y proveedores) y comercio y servicios”.

En su experiencia personal, el pequeño empresario Oscar Fuertes puede dar fe de lo duro que es vivir en carne propia, la historia que narran los datos que Funides recopiló de las empresas adscritas al Cosep.

Para él, la crisis se ha traducido en pérdida de inquilinos, y de clientes para su negocio de impresiones y fotocopiado cerca de la UCA y la UNI. “Todo se ha caído más de un 50%. Estamos en mínimos”, comentó.

Propietario de un edificio con 15 cuartos amueblados, Fuertes explicó que ha reducido el valor del alquiler de 150 a 100 dólares mensuales para atraer nuevos huéspedes. “Yo le alquilaba a estudiantes de fuera de Managua, pero como no tienen clases, no tiene sentido estar en Managua. Ahora solo tengo dos cuartos ocupados”, indicó.

Dijo que en su negocio de fotocopiado e impresiones el panorama es igual de desolador. “Tuve que despedir a uno de mis empleados porque ya no tenía cómo pagarle. Las impresiones de trabajos se ha bajado casi el 90%, mientras las impresiones están al 50% de lo que acostumbraba”.

La situación de Fuertes es similar en todos los negocios alrededor de la UCA y la UNI, donde el movimiento de clientes es casi nulo. “Tenía a nueve trabajadores, los tuve que despedir a casi todos. Solo se quedaron dos”, dijo la propietaria de otro local, que solicitó omitir su nombre.

Fuertes señaló que ha mantenido abiertos sus dos negocios porque no paga renta. “Es un negocio familiar y eso me ha ayudado a que no tener gastos extras”.

“Lo anterior reitera la importancia de que exista voluntad política por parte del Gobierno para buscar una salida pacífica a la crisis sociopolítica actual, que ponga fin a la represión y la criminalización de la protesta”, concluye el informe de Funides, conocido pocas horas después que la Policía Nacional anunciara que criminalizaba las protestas; diluyera una marcha antes de comenzar, y apresara a seis ciudadanos, entre ellos dos ancianas.