Política

Operación Limpieza contra Carazo fue más letal que la de Somoza en 1978

Samcam: “Se usó armamento de uso exclusivo del Ejército”

Mayor del Ejército en retiro advierte que Daniel Ortega querrá usar a los paramilitares para “gobernar desde abajo”



El mayor en retiro Roberto Samcam asegura que la Operación Limpieza del Gobierno de Daniel Ortega contra los municipios de Carazo, que dejó 38 muertos, el ocho de julio de 2018, fue peor y más letal que la ordenada por el dictador Anastasio Somoza Debayle contra la insurrección de septiembre en 1978, cuando el FSLN luchaba para derrocar aquella dictadura.

“A Carazo entran por lo menos 2500 efectivos, entre ellos paramilitares, tropas de la DOEP (Dirección de Operaciones Especiales de la Policía), los Tapir (también fuerzas especiales de la Policía), entran cubanos, oficiales del Ejército que vienen a cargo del grueso de la operación, aunque no vienen identificados como tales”, aseguró Samcam en entrevista con Carlos F. Chamorro, en Esta Semana.

El Ejército ha negado que sus tropas y su armamento hayan tenido que ver en la represión contra la población, pero según Samcam, muchas de las armas de guerra que se usaron en la represión contra Diriamba y Jinotepe, eran armamento militar solo en poder de las fuerzas castrenses.

“En Carazo, se ve por primera vez la aparición de lanzacohetes RPG-7, ese es de uso exclusivo del Ejército. Ni la Policía ni la DOEP, ni los Tapir, poseen ese armamento. El fusil Dragunov es de uso exclusivo del Ejército, aunque las fuerzas especiales de la Policía tienen, podría haber un máximo de 10 o 15 Dragunov en manos de los Tapir, la cantidad que había era impresionante”, asegura el militar retirado, exiliado en Costa Rica.

“La ametralladora PKM —continúa— es de uso exclusivo del Ejército, la ametralladora liviana RPK no es de uso de la Policía, el AK-47 sí también lo posee la Policía, se vieron lanzacohetes M-79HK, que son remanentes de los años 80 capturados a la contra. Eso está, o estaba, en los almacenes del Comando de Operaciones Especiales (COE) del Ejército. Se vieron fusiles Catatumbos venezolanos producidos por industrias Cabin, que por primera vez se miraba, me atrevo a decir, en Centroamérica”, dijo.

Roberto Samcam en entrevista con Carlos F. Chamorro, en el programa Esta Semana. // Foto: Elmer Rivas

Durante los primeros días de la represión de las protestas, sobre todo en la zona norte del país, las redes sociales se inundaron de fotos y videos de paramilitares reprimiendo con M-16 al hombro. Esas armas “son remanentes de los años ochenta y estaban en las bodegas del Ejército, aparece el FAL que estaba en resguardo del Ejercito, aparece el M-79, el lanzagranadas propiedad del Ejercito”, agregó

“Hay un fusil que aparece en escena, un M-24, un fusil de francotirador. Ese fusil era el que estaban usando como entrenamiento los gringos que capacitaron a los francotiradores del COE. Cuando rompe relaciones Ortega con la oficina de drogas de Estados Unidos, y salen los instructores, dejan esos fusiles de entrenamiento. El primero aparece, recuerdo en una foto de un policía en el barrio El Edén (Managua), pero luego aparecen masivamente por todos lados. Este es un fusil de entrenamiento letal y aparece en estas operaciones”, precisó Samcam.

Sobre el involucramiento del Ejército en la represión, Samcam responde que “lo que sí es verificable es el conocimiento que puedo tener como miembro del Ejército que fui, y que conozco y sé que los fusiles M-16 y AR-15 son remanentes de la guerra, y que vinieron de Libia y Vietnam”.

“La cantidad de M-16 aquí no pudo haber salido de una pulpería o de una armería. Lo que se vende en una armería son fusiles de cacería y escopetas o pistolas, lanzagranadas. Fui jefe de un BLI y teníamos lo que recuperábamos a la contra, ese fusil, ese lanzagranada no fue nunca parte integrante del armamento que utilizábamos… todo ese armamento está en manos del Ejercito”, reiteró.

Las armas en manos de la resistencia

Samcam expresó que las armas que se vieron en manos de población autoconvocada fueron llevadas a los tranques por simpatizantes del FSLN que se sumaron a la resistencia azul y blanco.

“El dos de mayo, llega Edén Pastora, se reúne con retirados del Ejercito, desmovilizados del Servicio (Militar) y con militantes… Después, empiezan a llegar armas a Carazo y son distribuidas en los zonales del Frente. Ya habían incendiado el zonal de Diriamba y el de Jinotepe. Mucha de la gente que recibió armas del Frente, después de la llegada de Pastora, se fueron a los tranques. Es decir, parte del armamento que aparece en Jinotepe y Diriamba fue dado por ellos mismos, porque barrios enteros, que normalmente los utilizaban para las manifestaciones, se fueron directamente a engrosar la resistencia ciudadana en Jinotepe. Esas armas empiezan a salir posterior de la entrega a las estructuras del Frente”, sostuvo el militar en retiro, residente de la zona hasta su exilio.

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) contabiliza 38 personas muertas en el ataque a los municipios de Carazo: 31 autoconvocados y siete de las fuerzas paramilitares y Policía, aunque otras varias versiones hablan de más paramilitares muertos, que el Gobierno no quiere admitir.

“¿Por qué se da eso? El que está defendiendo tiene mucha más probabilidad de acertar un blanco que viene en movimiento, que viene en ofensiva. El que está detrás de una trinchera, está en mejores condiciones de poder acertar al que viene atacando, entonces eso probablemente haya sido el motivo de las bajas de ellos, que hasta el día de hoy no se conocen”, estimó.

¿Cómo desarmar a los paramilitares?

Samcam considera que para desarmar a los paramilitares tiene que convocarse una fuerza externa como el Grupo de Observadores de las Naciones Unidas para Centroamérica (ONUCA), que en los 90 participó en Nicaragua en el desarme de la contrarrevolución.

“Es la única garantía que miro, porque para mí sería muy difícil encargar que los desarme quien los armó, que fue el Ejército”, dijo.

Agregó que los paramilitares han quedado como una banda armada, “fanatizada que es el instrumento que va a utilizar Daniel Ortega en el futuro para gobernar desde abajo”.