Nación

No hay fecha, pero se espera que los obispos convoquen la próxima semana

“Si fracasa el diálogo, fracasamos todos”

Diálogo Nicaragua

Gobierno se aferra al INSS, otros participantes demandarán castigo a los criminales, la salida de Ortega y elecciones anticipadas



Nadie sabe si el diálogo funcionará, o si es solo una estrategia dilatoria esgrimida por el presidente Daniel Ortega para frustrar el reclamo nacional, pero todos están de acuerdo en que hay que intentarlo, porque la alternativa es que haya más muertes, y volver a paralizar al país.

“El diálogo nacional es un riesgo. Puede ser una estrategia del Gobierno para volver a lo de siempre. A lo mejor no se logra nada. Pero los obispos queremos la verdad, no nos dejaremos instrumentalizar y solo buscaremos lo mejor para Nicaragua. ¡Correremos el riesgo!”, escribió en un tweet monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de la arquidiócesis de Managua.

Michael Healy, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), citó las palabras del religioso, al declarar que “lo dijo monseñor Báez: es un riesgo el que estamos corriendo, pero tenemos que sentarnos a dialogar como única medida para que no haya más muertos y no haya más sangre en Nicaragua. Eso es vital”.

Sandra Ramos, directora ejecutiva del Movimiento de Mujeres Trabajadoras y Desempleadas “María Elena Cuadra”, también tiene las mismas sospechas, pero “tenemos que buscar entre nosotros cómo resolver los problemas”, reflexiona.

“El clamor popular era por un diálogo, porque no se quería que los chavalos siguieran muriendo. Sin diálogo, ¿hacia dónde iríamos? Reconozco el riesgo de que ese diálogo no tenga garantías, pero tenemos que dialogar para resolver este problema de institucionalidad, para que los poderes del Estado sean independientes, sin esperar la orden de arriba”, añadió.

“Si el diálogo fracasa, fracasamos todos. Pierden ellos. Perdemos todos. Pierde el país: nos vamos a la debacle”, avizoró Ramos.

Azahalea Solís, miembro de la coordinación política del Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM), está segura que la actitud del mandatario responde a una estrategia.

Su criterio es que Daniel Ortega “está jugando a que parezca que el país está tranquilo, mientras se efectúa una represión selectiva subterránea. Sacaron de las calles a los guardias (en referencia a los efectivos de la Policía Nacional) que andaban con armas de guerra, pero están en represión selectiva, queriendo pastorearnos como que no ha pasado nada. Quiere desmoralizar al pueblo”, aseguró.

Luis Barbosa, secretario general de la Central Sandinista de Trabajadores, ‘José Benito Escobar’ (CST-JBE), opina que “este diálogo es real, porque los nicaragüenses tenemos experiencia positiva en esto. Recordemos que producto del diálogo con la Contra es que hoy gozamos de la paz: la Resistencia se desarmó, se integró a la sociedad, y hubo resultados. La Iglesia fue garante entonces, y es garante ahora”, dijo Barbosa, que se declara “un fiel creyente”.

¿Crees en esta Iglesia?

El pasado martes 24 de abril, una decena de personas recibieron una llamada telefónica inesperada. Del otro lado de la línea, monseñor Rolando Álvarez, obispo de la diócesis de Matagalpa y tesorero de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), invitaba a visitar la sede de la CEN si le interesaba participar en el diálogo.

Aunque la invitación era para representar a determinado sector, algunos como el académico Carlos Tünnerman Bernheim debieron hacer primero una especie de profesión de fe.

“Fui invitado por monseñor Álvarez a una reunión, y me preguntó si confiaba en la CEN para que sirviera como mediador y testigo del diálogo nacional. Le dije que la CEN tiene toda mi confianza. Luego me pidió que participara de ese diálogo, como miembro de la sociedad civil, y yo acepté”, dijo el educador.

Otra fuente que recibió la misma llamada, pero prefiere mantenerse en el anonimato, relató que Álvarez le preguntó “¿Confía en la Conferencia Episcopal?”, a lo que él respondió sin dudar: “Sí. Absolutamente”.

A continuación le explicaron que se invitaría a diversos sectores (empresarios, estudiantes autoconvocados, la academia, los trabajadores, la sociedad civil y el gobierno, entre otros) a presentar tres representantes que tendrían libertad para tratar el tema que quisieran.

Al cierre de nuestra edición, no se conoce la fecha de inicio del diálogo, aunque está previsto para la próxima semana, ni están confirmados todos sus participantes: los estudiantes, están inmersos en un proceso complejo para elegir a sus representantes, y el Gobierno aún no revelan su representación. Por otro lado, la vicepresidenta Rosario Murillo dejó abierta la posibilidad de integrar a otras organizaciones, buscando balancear la correlación de fuerzas.

El educador Ernesto Medina Sandino, rector de la UAM, dijo al ser entrevistado en el programa Esta Noche, que se transmite por Canal 12, que “no hay fecha. Se decía que era para el lunes 30 de abril, pero ya no. Creo que tenemos que comenzar cuanto antes y trabajar sin horario. El Gobierno propuso que las reuniones fueran dos veces por semana, pero eso es inaceptable”, valoró.

Un problema adicional es el de la metodología a aplicar, de la que se conocen más preguntas que respuestas. ¿Cuáles son los temas a discutir? ¿Será público, abierto a los periodistas, transmitido en vivo? ¿Dónde será el diálogo, y por cuánto tiempo? ¿Cómo se va a financiar?

La salida de Ortega

Una de los temas que se deben discutir es la “salida ordenada” del presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo, así como adelantar las elecciones, pero con un cambio de las actuales autoridades electorales, coincidieron el constitucionalista Gabriel Álvarez y el economista José Luis Medal en una entrevista en el programa Esta Noche.

“El tema de fondo es la falta de democracia y de Estado de Derecho”, dijo Álvarez. “Hemos estado once años con fraudes electorales, vaciamiento total de las instituciones democráticas como la Asamblea Nacional. Por eso el país le reventó en la cara al comandante Ortega”, agregó el analista.

Álvarez responsabilizó de ese deterioro institucional a las cúpulas empresariales del país. “El COSEP fue complaciente y cómplice con un modelo que no era democrático. Deben ahora asumir los costos políticos del seudo consenso”, dijo.

“Sin democracia no hay desarrollo”, dijo el economista José Luis Medal. “La intención de una familia dinásticamente obcecada con el poder llevó a esta catástrofe. La discusión ahora es cómo se restituye la democracia. Debe haber una intervención de todos los ciudadanos”, agregó.

Medal también criticó el rol de las cúpulas empresariales. “El COSEP ha hecho el juego a un sistema dictatorial. El COSEP tiene que asumir su responsabilidad histórica y promover un cambio de poder que no puede esperar tres años”, dijo.

Álvarez, por su parte, dijo que “el baño de sangre” causado por la represión del Gobierno a los manifestantes “no puede quedar en la impunidad” y exigió una investigación. “Aquí hubo una masacre de la Policía. El jefe supremo de la Policía es el presidente Daniel Ortega. Ellos (Policía y Ortega) tienen la responsabilidad”, explicó.

 “Aquí hay dos alternativas: o hay un cambio ordenado o hay un cambio apocalíptico. Pero debe haber cambios de fondo para que no haya otro estallido. La jefa de la Policía, Aminta Granera, está manchada de sangre y debe ser enjuiciada”, dijo Medal.

La disputa por la agenda

Si la crisis detonó por el unilateral anuncio de la hoy fenecida Resolución 1-317 del consejo directivo del INSS, la respuesta violenta del gobierno de Daniel Ortega, colocó las prioridades en el plano político.

El presidente de Upanic, Michael Healy, aboga por que haya “respuesta por los desaparecidos, que se garantice la seguridad de quienes protestaron y de sus familias, además de procesar a quienes sean culpables de las muertes, agresiones y saqueos”.

Healy clamó por que se aproveche la oportunidad para “asegurar la institucionalidad, la independencia de poderes y un proceso electoral confiable, que cuente con observación nacional e internacional”.

Su reclamo va en línea con las demandas de los estudiantes que integran el Movimiento Universitario 19 de Abril quienes dijeron que solicitarían “elecciones anticipadas, cambios de magistrados (CSE), protección a los jóvenes y al pueblo de Nicaragua en general”.

El sindicalista Barbosa rechaza la posibilidad de que el diálogo llegue tan lejos, amparado en que “conocemos de dónde viene esa posición. Hay partidos políticos interesados en eso”, aseguró obviando que la salida de Ortega (inmediata o a mediano plazo), es un clamor popular.

“Existe una ley que te da un mandato”, dijo en referencia a los cinco años que señala la Constitución, como periodo presidencial. 

Ramos, del Movimiento de Mujeres, opina que uno de los objetivos del diálogo es que “el país continúe por la senda de la institucionalidad”, además de crear una estrategia integral para salvar al INSS. “No solo ponerle parches mientras sigue la francachela con el dinero de los trabajadores. Queremos saber dónde está el dinero, dónde está el patrimonio, quién lo tiene y cómo recuperarlo”, detalló.

La lideresa prometió que realizarán una consulta con 300 trabajadoras que laboran en empresas adscritas al régimen de Zona fFanca para elaborar las propuestas globales que presentará el Movimiento.

Ernesto Medina Sandino: “Gobierno se equivoca”

El educador Ernesto Medina Sandino asegura que “el Gobierno de Daniel Ortega se está equivocando una vez más, al creer que puede ahogar la protesta con violencia. El diálogo es la salida por la que hemos apostado –y ojalá que el Gobierno también lo vea así- pero se equivoca si cree que puede resolver esta situación usando la fuerza, o tratando de comprar voluntades”.

 “Parece que la estrategia es llevar la crisis al máximo para rendir al contrario”, interpretó.

El académico, que se confiesa “sandinista”, considera que Daniel Ortega le ha hecho un daño irreparable al Frente Sandinista, al permitir que la imagen de Sandino y la bandera roja y negra se asociaran con la muerte y la represión.

Los convocados al diálogo

Diálogo Nicaragua

Varias personalidades han recibido invitación para participar en el diálogo nacional con el que se espera poder salir de la crisis que vive el país desde hace dos semanas.

Además de la CEN, que aceptó el papel de “mediador y testigo” que le ofreció el Gobierno, hay al menos siete sectores que fueron invitados a participar de ese proceso, aunque es posible que la lista se amplíe con organizaciones afines al oficialismo.

Esta es la lista que Confidencial pudo confirmar hasta nuestra hora de cierre de edición, con los nombres que estaban en las propuestas:

Mediadores y testigos por la Conferencia Episcopal de Nicaragua

Leopoldo Brenes, presidente

Cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua

Monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua

Monseñor Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa

Monseñor Bosco Vivas, obispo de León

Monseñor Jorge Solórzano, obispo de Granada

Estudiantes universitarios autovoncocados:

No han anunciado sus representantes

Sociedad Civil:

Azahalea Solís, abogada coordinadora política del Movimiento Autónomo de Mujeres 

Luis Sánchez Sancho, Editor de Opinión, diario La Prensa

Carlos Tünnermann Bernheim, educador, exministro de Educación, exrector UNAN

Sector Laboral:

Sandra Ramos directora del Movimiento de Mujeres “María Elena Cuadra”

Luis Barbosa, secretario general de la Central Sandinista de Trabajadores JBE

José Espinoza, secretario general de la Central de Unidad Sindical (CUS)

Academia y sector universitario:

Telémaco Talavera, rector del Consejo Nacional de Universidades (CNU)

Ernesto Medina Sandino, educador, rector de la UAM

José Alberto Idiáquez, rector de la UCA

Sector privado empresarial:

José Adán Aguerri, presidente del Consejo Superior  de la Empresa Privada (Cosep)

Jaime Rosales Pasquier, consejero del Cosep

María Nelly Rivas, presidenta de la Cámara Americana de Comercio (AmCham)

Michael Healy, presidente Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua

Por el Gobierno:

Pendiente de informar.