Opinión

Silencian Palabra de Mujer

Mano

El cierre de Palabra de Mujer —no hay la menor duda— partió de las más altas esferas del poder.



En los momentos menos propicios o más reveladores de la dualidad del discurso oficial, la radioemisora Palabra de Mujer (1,330 KHZ), ubicada en Bocana de Paiwas, región del Caribe Sur, fue silenciada por Telcor. La actitud del ente regulador de las telecomunicaciones mete más gasolina al fuego. Lo hace cuando el Gobierno busca responder a los cuestionamientos formulados por las organizaciones femeninas. Todavía no alcanza a diseñar políticas públicas para contener la hemorragia. Una petición desoída desde hace mucho tiempo. ¿Por qué será? Le conviene. No debería negarse. Dieciséis mujeres fueron asesinadas en el primer trimestre de 2018, (equivalente a 5.3 por mes). El miedo y la incertidumbre planea sobre centenares de hogares destruidos por los femicidios. Un dolor y llanto contagiosos.

Para enfrentar la crisis, el Gobierno efectuó en conjunto con la Policía Nacional, un mapa sobre violencia de género. A la vez decidió implementar en los colegios un sistema de alerta temprana, mediante la distribución de folletos, con la intención de enseñar a detectar conductas de odio. Dos medidas para amainar la tempestad. La respuesta no satisface las demandas femeninas. Sus peticiones van más allá. Piden acciones que atiendan el corazón del problema. Con la desventaja que el discurso oficial carece de credibilidad entre sus filas. Las organizaciones femeninas consideran que estas decisiones no pasan de ser paliativos. Ninguna ofrece una solución pronta a la ola de violencia que estremece a las mujeres. La reforma de la Ley 779 y la clausura de las Comisarías de la Mujer implicaron un retroceso inesperado. El vacío persiste.

El cierre de Palabra de Mujer —no hay la menor duda— partió de las más altas esferas del poder. Telcor solo actúa bajo directrices del Gobierno Central. Nadie cree que Orlando Castillo tomó la decisión por sí y ante sí. Opera como ariete de las acciones gubernamentales. Carece de la suficiente libertad como para permitirse esta osadía. La centralización financiera y administrativa del Gobierno es extensa. Mantiene una posición inflexible. Nada se mueve sin su venia. Comprende a los entes autónomos descentralizados, las regiones autónomas y las municipalidades. Desconcierta que el silenciamiento de la radioemisora coincida con las medidas gubernamentales. Un par de gestos orientados a mejorar su actuación en un ámbito sensible. Los desencuentros con las organizaciones feministas son el pan nuestro de todos los días.

En un país donde el crecimiento de las radios ha ocurrido de manera exponencial, Palabra de Mujer —fundada en octubre de 1998— era apenas la tercera radioemisora con un perfil orientado a defender los derechos femeninos. Antes de su creación funcionaban en el dial únicamente dos radioemisoras dirigidas por mujeres. La primera concebida bajo el liderazgo de la periodista Ada Luz Monterrey, Radio Mujer, 94.7 MHZ, fundada en Managua, el 4 de diciembre de 1992. Monterrey la creó como un dispositivo para mejorar la imagen del sandinismo depuesto del poder durante las elecciones de febrero de 1990. Una pérdida impensable. Creyó necesario crear una tribuna para defender sus intereses. Radio Mujer hasta después reencausó su programación. Entonces emergió su compromiso con las mujeres.

El tiempo y las circunstancias fueron determinantes para que operase un cambio significativo. El convencimiento de Ada Luz fue gradual. Radio Mujer mudó de piel realizó un giro sustantivo. Al principio descreía del tema de género. Presa del pensamiento dominante, Ada Luz no estaba convencida que las mujeres dispusiesen de su propia agenda. En su visión política solo tenían cabida las reivindicaciones partidarias. A pesar de haber fundado en Bluefields, Radio Zinica (8 de noviembre de 1979), Ada Luz carecía de una perspectiva incluyente de las demandas étnicas. Mujer y etnia las asumirá después. ¡Nunca es tarde! Lo hizo al comprender que las mujeres seguían siendo vistas como seres humanos de segunda. Un mal persistente. Los femicidios son tratados en la actualidad con un enfoque minimalista.

Palabra de Mujer fue un parto deslumbrante. Nació en un entorno difícil y complejo. El país padecía los rigores del Mitch. Lo primero que hizo fue desarrollar una programación encaminada a concientizar a mujeres y hombres, en una región predominantemente rural. Una voz nueva. Persuasiva. El campesinado se mostraba reacio a sus narrativas. La tarea de convencimiento al inicio generaba rechazo e incomprensiones. No concebían —muchos siguen sin comprenderlo aún— que mujeres y hombres gozasen de iguales derechos. Luego vino la metamorfosis. Sus iniciativas fueron aceptadas. Palabra de Mujer logró hacer tanto o más a favor de las mujeres, que las escuelas ubicadas en esa región. Los campesinos asimilaban su discurso. Una voz menos en la defensa de sus derechos. Una baja dolorosa.

¿Cómo creerle al Gobierno si una de las tres emisoras dedicadas a defender la igualdad de género fue cerrada? Una lucha a corazón abierto. La tercera es Radio Estéreo Vos, 101.7 MHZ, ubicada en la ciudad de Matagalpa, conducida por Argentina Olivas. Apostaron todo para convencer a hombres y mujeres de evitar el maltrato y la muerte de tantas mujeres. La Ley de Telecomunicaciones (Ley 200), autoriza a Telcor el cambio de equipos. ¿Por qué no lo hizo? ¿Dónde encontrar el hilo conductor que señale los nexos entre las palabras y acciones gubernamentales? ¿Cómo justificar la decisión de Telcor? ¿Por qué cerrar una radioemisora en una región donde sus propuestas hacen tanta falta? Imposible encontrar razones que justifiquen su cierre. Su existencia continúa siendo urgente. Sumamente perentoria.

El anuncio de Celia Contreras, afirmando que Telcor se negó al cambio de equipos, viene a ser un golpe bajo contra sus objetivos. Los logros de las mujeres obedecen a las diferentes formas de lucha ensayadas. A su constante persistencia. Palabra de Mujer no fue fruto del azar. Palabra de Mujer fue creada expresamente para revertir el machismo imperante en el Caribe Sur. La ayuda internacional había sido traducida en una eficaz política de comunicación: revertir la situación desventajosa que las mujeres padecen en el país. Especialmente en esta zona. Es impensable que Telcor no lo supiera. Desde su primera transmisión venían experimentado distintos formatos. Se esmeraban por volver atractivos sus planteamientos. Las mujeres organizadas en Paiwas, sabían que esta era la mejor respuesta para frenar la violencia. ¿Qué hacer?

En Nicaragua se requiere de emisoras que apuesten a favor de las mujeres. El dial sigue siendo poblado por emisoras ajenas al quehacer nacional. ¿Se sienten cómodos o sus dueños temen represalias si actúan de otra manera? ¿Será este tipo de programación la que más gusta al Gobierno? La Constitución Política de Nicaragua, prescribe textualmente en su artículo 68, inciso 1. “Los medios de comunicación, dentro de su función social, deberán contribuir al desarrollo de la nación”. Los femicidios constituyen un atentado para la estabilidad emocional y física de la nación. Sobre todo para el equilibrio y sanidad de millares de hogares nicaragüenses. Palabra de Mujer luchaba por el desarrollo sustantivo de Nicaragua. Algo que no hace la mayoría de radioemisoras. Ni siquiera las que están bajo su mandato y propiedad.

Muy pocos siguen pensando que la actitud de Telcor ocurrió simplemente porque así lo quiso Orlando Castillo. Telcor vive y mantiene una política expectante y discriminatoria, contra los medios que sostienen una actitud crítica ante el Gobierno. El cierre de radioemisoras y programas televisivos —a lo largo y ancho del país— responde a intereses político-partidarios. La falta de autorización para el cambio de equipo solicitado por las dirigentes de Palabra de Mujer, forma parte de una política de Estado. No hay otra explicación. Las organizaciones de mujeres son particularmente incómodas para el Gobierno. No sabe lidiar con sus peticiones. Mantienen tenso el arco. Sus demandas lo colocan en mal predicado. ¿Cambiará su relación con el movimiento feminista? Las organizaciones femeninas no lo creen.

¿Cuáles son los motivos que tiene el Gobierno para no aceptar las propuestas y demandas de distintos sectores de la sociedad nicaragüense? ¿Cómo no acoger las recomendaciones y sugerencias que formulan las mujeres para contener el número de femicidios? El movimiento feminista es el más fiel guardián de la salud de millares de hogares nicaragüenses. Cada asesinato de una mujer pesa en la conciencia nacional. Sus muertes enlutan y generan orfandad. Quienes sufren en carne propia la desaparición de sus madres, hijas y hermanas, tenían en Palabra de Mujer, una aliada incondicional. Su cierre empobrece el dial. Un acto injusto. Solo quedan dos emisoras con este perfil. Silenciarla fue un grave error. El panorama sigue siendo adverso para las familias nicaragüenses. ¿El Gobierno revocará este desacierto? ¡Ver para creer!