Nación

Las historias de reporteros exiliados en Costa Rica y EE. UU. por la dictadura de Ortega

Sobreviviendo, sin callar: periodistas nicas en el exilio

A pesar de la precariedad e incertidumbre, Luis Galeano, Leticia Gaitán y Arnulfo Peralta mantienen viva la llama de la libertad de prensa en el exilio



Miami––. El programa Café con Voz tiene problemas técnicos. La llamada que llega desde Managua hasta el pequeño estudio de una radio digital en la ciudad de Miami no tiene audio. Luis Galeano, director del espacio informativo y periodista perseguido por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, comienza a perder la paciencia. La audiencia de Facebook pregunta por qué la emisión no ha iniciado.

“La tecnología a veces te juega una pasada que no estabas esperando”, dice Galeano, mientras ve cómo los técnicos arreglan el inconveniente. Diez minutos después de forcejeos con las computadoras, Café con Voz inicia su edición del 15 de enero. El periodista, que tiene una orden de captura en su contra en Nicaragua, se ha relajado. Galeano se suelta frente al micrófono. Ha superado uno de los tantos obstáculos que se le han presentado desde que se exilió en Estados Unidos el 22 de diciembre de 2018.

Galeano salió de Nicaragua junto a su esposa y su hijo de forma urgente, antes de que la dictadura Ortega-Murillo lo apresara como a Miguel Mora y Lucía Pineda Ubau, sus colegas en el canal clausurado 100% Noticias. Han sido los amigos y la solidaridad, pero sobre todo su tenacidad, lo que ha permitido que Café con Voz siga emitiendo su señal a través de Facebook Live desde Miami. Galeano pensaba realizar el programa en una mesa y con su celular, pero, a través de las redes sociales, nicaragüenses solidarios lo contactaron para brindarle apoyo.

Una radio evangélica sobre una sex shop

Los estudios de la radio evangélica “Más que Vencedores”, donde graba Café con Voz, quedan sobre una sex shop del Downtown de Miami. Foto: Wilfredo Miranda

El nuevo estudio de Café con Voz está cerca del Downtown de Miami, en un barrio donde domina el acento cubano. El piso que ocupa el estudio de la radio evangélica “Más que Vencedores” está sobre una tienda de juguetes sexuales, una sex shop con luces de neón que ofrece falos sintéticos y diminuta lencería. Galeano sube a diario las pequeñas gradas que están al lado de los maniquíes superdotados, atraviesa el salón de la iglesia, y detrás del púlpito principal del pastor, está el pequeño estudio de la radio digital.

Este está compuesto por una computadora, tres cámaras de vídeos básicas, varios celulares y una mesa donde se acomodan Galeano y sus técnicos. Tanto la Iglesia y la radio “Más que Vencedores” son dirigidas por el pastor Ronald Vallejos, un nicaragüense originario de Estelí que llegó a Miami en 2003.

“Al ver la situación que vive el país y los periodistas, cuando muchos de ellos empezaron a salir, tomamos la decisión de poner lo poco que tenemos a disposición de nuestros hermanos”, dice Vallejos. “Ponemos a la orden la radio a aquellos que la necesiten, siempre y cuando sea en pro de Nicaragua, porque eso es lo que hemos venido predicando”.

Vallejos contactó a Galeano por las redes sociales y así empezaron la relación. También el nuevo controlista de Café con Voz es un experto en audio de origen nicaragüense. Prefiere no revelar su nombre, pero cuenta que se puso a la orden, y ahora, a diario, ocupa una hora de su trabajo para asistir la transmisión del programa.

“Dios abre mil ventanas y puertas donde el enemigo ha cerrado una nada más”, afirma agradecido Galeano. “A mí me sacaron de Nicaragua por la fuerza en el sentido que me obligan a salir por esa orden de captura infame. Dijeron Luis Galeano se fue, 100% está cerrado, y ya no tenemos voces que nos estén molestando por no decir otra palabra. Pero definitivamente yo empecé a pensar: ‘¿por dónde lo hago?’, a valorar las condiciones. Algo tiene que abrirse”. Y el pastor Ronald Vallejos fue la persona que abrió el espacio”, relata el periodista.

Empezar de nuevo

Ronald Vallejos, un nicaragüense originario de Estelí, es el director de la iglesia y radio “Más que Vencedores”. Foto: Wilfredo Miranda

Galeano es uno de los al menos 56 periodistas que han tenido que exiliarse ante el hostigamiento, las amenazas y la persecución de la dictadura Ortega-Murillo. La mayoría de reporteros y presentadores se han exiliado en Costa Rica y Estados Unidos, donde deben comenzar de nuevo. Galeano, que no tiene familia en Miami, ha encontrado techo desde el 22 de diciembre en diferentes casas de amigos.

Sin embargo, tanto Galeano como los periodistas exiliados en Costa Rica, están claros de aquel refrán popular: “El muerto y el arrimado, a los tres días apesta”. Conseguir una casa para vivir todavía sigue siendo prioridad principal, pero antes deben buscar la forma de pagar rentas exageradamente caras en comparación al estándar y los salarios nicaragüenses.

“Hice unas llamadas telefónicas para venir a Miami, y me dijeron que tranquilo, ‘venite para acá’; iban a apoyarme en el sentido de la estadía, un lugar donde estar. La gente cree que aquí uno está de lo mejor. Pero aquí pasamos popularmente el Niágara en taburete. Estamos enfrentando una gran cantidad de dificultades, pero aquí estamos”, afirma Galeano, mientras su esposa lo acompaña adónde va en Miami en el carro prestado que usan para transportarse. La inocencia del pequeño hijo ha sido fundamental para esta pareja. Los comentarios del niño sobre si la “Pizza Hut de Miami es la misma de Nicaragua” causan risas que alivian la incertidumbre sobre el mañana.

“Lo más fácil es decir ya no puedo, ya no tengo cómo hacer el programa y adiós. No puedo hacerlo y rendirme”, sostiene Galeano. “Eso significaría darle la espalda a Miguel, a Lucía, y a los más de 500 nicaragüenses que son secuestrados políticos. No puedo hacerlo. Ese es el motor que me impulsa a tener la entereza, la gallardía, de estar todos los días frente a las cámaras con todas las complicaciones y comunicarme con los nicaragüenses”, dice, entre lágrimas, el periodista.

Estatus migratorio: la urgencia

Arnulfo Peralta, expresentador de Canal 2, gestiona su permiso para trabajar legalmente en Estados Unidos. Foto: Wilfredo Miranda

En Miami también está exilado Arnulfo Peralta, el periodista de Canal 2 que renunció durante el estallido de las protestas en Nicaragua, al no estar de acuerdo con la línea editorial que implantó la dictadura. Peralta visita por las tardes un parque dedicado a la memoria de un dominicano con sus dos hijas y su esposa. Es uno de los que más tiempo tiene en Estados Unidos. Su estatus migratorio aún es incierto. Tramita una visa de trabajo para poder laborar en Estados Unidos. Por ahora, vive de sus ahorros y de consultorías que realiza a larga distancia en Nicaragua. El trámite por una visa de trabajo puede demorar como mínimo seis meses o más, en dependencia de cada caso.

La renuncia de Peralta a Canal 2 causó que otros periodistas y presentadores dimitieran de los canales oficiales. Las amenazas en su contra no se hicieron esperar. Incluso, afirma, amenazan con hacerles daño a sus hijas.

“En más de cinco ocasiones salí con mis hijas envueltas en cobijas por la noche cuando me llamaban para amenazarme. La tranquilidad y paz de mi hogar se fue por completo”, recuerda Peralta. “Salí de Nicaragua por vereda, por el lado de El Sauce. Venir a otro país es duro, pero siempre he creído que los cambios drásticos son saludables. Vivo esta transición y trato de sobrevivir mientras espero mi permiso de trabajo para volar solo. Pero dejar tu hogar, tu familia, tu ombligo, es difícil. En mi caso dejar Estelí… Sin embargo, me dije: ‘prefiero ir a buscar cómo arañar el mundo antes de ser parte de esa farsa’”.

Migueliuth Sandoval y Leticia Gaitán

Migueliuth Sandoval
Migueliuth Sandoval, esposa del periodista Ángel Gahona. Foto: Archivo | Noticias de Bluefields | Confidencial

Además de Peralta, en Estados Unidos están otros periodistas dispersos en Miami y California. Es el caso de Migueliuth Sandoval, la viuda de Ángel Gahona ––el periodista asesinado por la dictadura en Bluefields mientras cubría las protestas en esa ciudad caribeña—. Ella se convirtió en la segunda nicaragüense en obtener asilo político. El beneficio incluye asistencia médica, asistencia financiera, alimentación, servicios de empleo, clases vocacionales de inglés y asuntos legales que tienen que ver con temas migratorios.

En San José, Costa Rica, la situación es similar. Leticia Gaitán, reportera de 100% Noticias, cruzó la frontera ilegal con 100 dólares en la bolsa. Otra colega nicaragüense radicada en la capital costarricense la alberga y le provee parte de su alimentación. Mientras Gaitán participa en el noticiero “Nicaragua Investiga” con otros periodistas exiliados, gestiona ante las autoridades ticas su refugio.

“Debo buscar qué hacer porque no puedo estar toda la vida donde mi colega. Debo encontrar dónde alquilar, buscar la manera de pagar la renta que es muy cara en Costa Rica. Pero regresar a Nicaragua no lo veo posible”, asegura Gaitán desde San José. “Si regreso me pueden echar presa, y si no me echan presa tampoco podría salir a la calle a gritar libertad por Miguel (Mora) y Lucía (Pineda). Aunque no esté presa es cómo estar presa, sin libertad en mi propio país”, lamenta.

Los planteamientos de los periodistas son parecidos. Sobrevivir en el exilio sin dejar de informar sobre lo que pasa en su país, pese a que las señales que llegan de Nicaragua no son alentadoras: Un ejemplo es la portada en blanco del diario La Prensa, como señal de que la mordaza de la dictadura Ortega-Murillo opera de cualquier forma.

“Mi situación acá quizá no sea lo más importante. Aquí vamos a hacer lo que sea necesario para mantenernos tanto al aire como para subsistir con mi familia y tratar de mantener a mis hijos en Nicaragua. Tratar de mantener esa comunicación con la gente”, promete Galeano, tras terminar la edición de Café con Voz. “Pero creo que en el caso del periodismo, a pesar de esa embestida del orteguismo, hay un compromiso monumental. Admiro a cada uno de mis colegas en Nicaragua, admiro a mis colegas en Costa Rica, admiro a mis colegas en Estados Unidos, porque hemos sabido interpretar lo que desea la gente. Porque la gente comenzó a saborear la libertad de expresión y va a defenderla a cualquier costo”.