Política

Ejército no tiene capacidad de decirle a Ortega “hasta aquí llegamos”

Solís: No hay voluntad de desarmar a los paramilitares

Exmagistrado advierte que Ortega quiere quedarse hasta 2021, pero hay que mantener la 'puertecita' abierta para tercer diálogo nacional



A pesar del fracaso del segundo diálogo entre el régimen de Daniel Ortega y la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, el exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y exoperador político del FSLN en el Poder Judicial, Rafael Solís, considera que “hay que mantener abierta la puertecita” para un tercer diálogo que evite más muertes y represión en Nicaragua.

En una entrevista a Teletica Radio, en San José Costa Rica, el exmagistrado calificó como “razonable” la retirada de la comitiva opositora ante la “falta de voluntad” del régimen, pero externó su expectativa en un tercer intento.

“El tercer diálogo yo no lo abandono. Algunos en Nicaragua creen que ya no tiene sentido, pero si no hubiera un tercer diálogo, eso llevará al país a una situación más complicada donde pudiera haber levantamientos de la población, grandes marchas, efectivamente va haber represión de la Policía y grupos paramilitares, va haber más muertos y va haber más violencia”, señaló.

“Un fracaso relativo”

Además, Solís valoró la última negociación como “un fracaso relativo”, debido a que finalmente 200 presos políticos, de los 779 registrados por la Alianza Cívica, ya fueron excarcelados; sin embargo, aunque permanecen bajo arresto domiciliar o régimen de convivencia familiar.

“Los presos (políticos) que salieron fueron muy pocos y se hizo bajo arresto domiciliario, el tiempo está corriendo… y no se ve esa voluntad del régimen de ir liberando a los presos. No hay todavía mucha presión, nacional e internacional, como para que esta liberación se produzca, se produzca en un término más corto y con los principales dirigentes, sino que han liberado a una cantidad de jóvenes que de por sí estaban ilegalmente detenidos”, consideró Solís.

Para Solís, el lado positivo de la forma en que terminó el segundo diálogo, entre el régimen y la sociedad civil, es que ahora la dictadura está más comprometida internacionalmente y quedó abierta la posibilidad de una reanudación en el futuro.

“Hay que mantener esa puertecita abierta a ver si logramos que salgan todos los presos políticos… la idea de suspenderlo (el diálogo) sin plazo —tal vez— de una manera indefinida era la menos complicada, para efecto de que se pudiera lograr la liberación de todos los presos políticos. De lo contrario, si se hubiera quebrado el diálogo, el Gobierno hubiera dicho eso que firmamos no tiene ningún valor porque el diálogo se rompió”, explicó el exmagistrado.

Orteguismo con cero voluntad

Entre los puntos que empantanaron la negociación están la negativa del Gobierno al adelanto de las elecciones presidencial, las garantías de justicia sin impunidad y el respeto a las libertades constitucionales. Solís, expadrino de boda de Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, está convencido de que la pareja presidencial ya decidió que las elecciones serán hasta el 2021.

“Al día de hoy (ocho de abril) no se ve intención de que las elecciones se adelanten”  y en ese sentido “la Alianza (Cívica) tuvo razón en retirarse, porque ellos han mantenido el adelanto de elecciones como un punto fundamental. No como mera propaganda”, dijo el exmagistrado.

Solís también descartó que el régimen tenga intención de desarmar a sus fuerzas de choque. “El enunciado del desarme de los paramilitares no basta con haberlo escrito, sino que tienen que proceder efectivamente, pero no hay ninguna señal hasta el día de hoy”, dijo.

“Estas situaciones que se han producido los fines de semana, donde llegan los paramilitares junto con la Policía, ellos llegan en motocicletas y en otros medios con aras de guerra, por así decirlo, y no se ve una voluntad política para proceder al desarme de los paramilitares, algunos incluso dicen que los han integrado en las filas de la Policía”, continuó.

Además, el exfuncionario suprimió la posibilidad de que el Ejército de Nicaragua intervenga en la crisis que atraviesa el país, ya que considera que actual jefatura “no tiene la capacidad de pararse e irle a decir a (Daniel) Ortega, hasta aquí llegamos”.