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Fuerte retórica anticastrista, pero mantiene embajada y vuelos comerciales

Trump ataca a Castro, pero mantiene reformas de Obama sobre Cuba

plutocracia estadounidense

"Reajuste" de política de EE.UU.: restringe viajes de norteamericanos y prohíbe comercio con militares, sin revertir las reformas


  • David Adams, Lorena Arroyo y Maye Primera
  •  @UniNoticias
  • 17 de junio 2017

El presidente Donald Trump anunció este viernes un “reajuste” en la política de Estados Unidos con Cuba que mantiene muchos de los acuerdos alcanzados por el gobierno de Barack Obama, pese a la fuerte retórica anticastrista de su discurso de 35 minutos. Entre otras cosas, restringió parcialmente los viajes de los estadounidenses a la isla y prohíbe las transacciones comerciales con las corporaciones militares cubanas, mientras mantiene intacta la reapertura de la embajada de los Estados Unidos en La Habana, los viajes de cruceros a la isla y el permiso a los vuelos comerciales regulares.

No restituyó la política ‘pies secos, pies mojados’ ni reincorporó a Cuba a la lista de países que patrocinan el terrorismo.

“Una Cuba libre es lo que nosotros pronto vamos a lograr”, dijo Trump al inicio de su discurso, resucitando la vieja retórica de republicanos como Ronald Reagan y George W. Bush. Justo detrás de él, le escuchaban figuras como Rosa María Payá, hija del activista Oswaldo Payá, fallecido en La Habana en 2012, y el disidente Antunez. A ellos y a los líderes de otras organizaciones disidentes que no pudieron acompañarlo, como Berta Soler de las Damas de Blanco y José Daniel Ferrer de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), les envió un saludo especial.

“Prometí ser una voz en contra de la represión. Ustedes escucharon ese juramento y salieron a las urnas y votaron. Y aquí estoy yo, como les prometí (…) Es mejor para Estados Unidos tener libertad en el hemisferio, en Cuba y en Venezuela”, agregó el presidente, antes de describir las implicaciones de su Acción Ejecutiva.

“Vamos a restringir muchísimo los dólares estadounidenses yendo a los militares. (…) Desafiamos a Cuba a que se siente sobre la mesa con un acuerdo a favor de su pueblo, del pueblo estadounidense y de los cubanoamericanos”, dijo Trump en un encendido discurso anticastrista, donde condicionó nuevos avances en la relación bilateral a la convocatoria de elecciones democráticas, la liberación de los presos políticos y la legalización de los partidos.

Un alto funcionario de la Casa Blanca ya había dado el jueves un adelanto de lo que vendría, en una conferencia telefónica: “El presidente prometió revertir las políticas del gobierno de Obama hacia Cuba que han enriquecido al régimen militar cubano y han aumentado la represión en la isla”, dijo, refiriéndose a al menos 57 empresas pertenecientes a las Fuerzas Armadas Revolucionarias, encabezadas por Luis Alberto Rodríguez, yerno del mandatario cubano Raúl Castro.

“El ejército cubano es una enorme araña que se come las arañas más pequeñas”, señaló John Kavulich, observador de Cuba desde hace más de 20 años y presidente del Consejo Comercial y Económico de Estados Unidos y Cuba. “El apetito ha sido insaciable”, agregó.

Sin embargo, los cambios dejan intactos los mayores logros del legado de Obama en Cuba, incluyendo la reapertura de la embajada de los Estados Unidos en La Habana y los viajes de cruceros a la isla, y reintrodujo los vuelos comerciales regulares. Con estas medidas, aumentó en 74% el número de ciudadanos estadounidenses que viajó a Cuba entre 2015 y 2016.

Los viajes y las remesas enviadas por los cubanoamericanos tampoco serán afectados. Trump incluso parece dispuesto a permitir que los estadounidenses traigan cigarros y ron cubanos.

Las medidas de Trump entrarán en vigor dentro de 90 días, después de un larga discusión sobre los detalles legales de la nuevas regulaciones.

Trump eligió el Teatro Manuel Artime de Miami, en la Pequeña Habana —llamado así en homenaje a uno de los líderes de la Brigada 2506 que encabezó la fracasada invasión de Bahía de Cochinos en 1961— para anunciar su nueva política.

Desde temprano, en los alrededores del edificio se vivió algo parecido a un derby futbolístico en el terreno embarrado que se formó por la fuerte tormenta que cayó una hora antes de que llegara el presidente y las obras que parecen no tener fin en la zona de la Pequeña Habana donde se celebró el evento.

“Ya viene llegando”, cantaban de un lado los partidarios del presidente Donald Trump, que se manifestaban a favor de su decisión de endurecer las políticas a la isla.

“Estamos apoyando la idea del proyecto del presidente Donald Trump. Está buscando la forma de fortalecer las acciones en contra del régimen de los militares castristas que tienen el control de la república de Cuba y que los turistas americanos que vienen a Cuba tengan dificultades con las restricciones”, defendía Miguel Saavedra. El dirigente de la Vigilia Mambisa, uno de los grupos más conocidos del núcleo duro del exilio, desde hace décadas no se pierde una sola manifestación en contra del gobierno castrista en Miami.

Más tarde, y consciente de las cámaras de televisión que los rodeaban, Saavedra y otros miembros de la Vigilia Mambisa celebraban cada frase del anuncio de Trump como si de un gol en una final se tratara.

“Cuba sí, bloqueo no”, gritaba del lado contrario y megáfono en mano Vanessa, nieta de cubanos nacida en Nueva Jersey, que junto a decenas de personas de diferentes orígenes y con distintas consignas se manifestaban contra Trump.

“Estamos en contra de lo que está haciendo el presidente Trump de quitar las mejoras que se habían hecho en las políticas hacia Cuba en los últimos dos años y esto se puede escenificar en que se han creado trabajos en el sector privado de la isla que han mejorado la vida de las personas, que es lo que le tiene que importar a todo el mundo: la calidad de vida de los cubanos”, apuntó Ernesto Medina, un cubano de 27 años que llegó a los 18 a Miami.

Medina, que asegura que fue el primero en llegar a manifestación a las 10 de la mañana, criticó que los republicanos defiendan siempre un “gobierno pequeño” pero ahora quieran “meterse en la vida de los ciudadanos americanos” que viajen a Cuba al fiscalizar sus viajes.

Antes de que el presidente hiciera los anuncios, el excongresista Mario Díaz Balart y el senador Marco Rubio tomaron la palabra para manifestarle el respaldo incondicional que no le dieron durante la campaña presidencial. “Ahora el presidente de Estados Unidos sí está con ustedes”, dijo Díaz Balart a los exiliados cubanos presentes en el teatro. “Trump tratará al régimen castrista como la dictadura que es”, agregó el excongresista, sin entrar en detalles acerca de lo que verdaderamente cambiará cuando las medidas entren en vigor y lo que no.

Estos son los principales cambios