Opinion

Una escuela para ciegos y sordos

Una gran conquista de esta escuela ha sido ubicar a sus alumnos dentro de un nuevo universo. En devolverles la confianza

Porque la vida no nos pide llegar

en primer lugar siempre, lo que nos pide

es no rendirnos nunca.

Oscar Chapital C (2008)

Existen personas que nos ofrecen grandes lecciones de vida, son capaces de mostrarnos la cara de la luna y seducirnos para que seamos capaces de ver —sin legañas— las mil caras del sol. A esta estirpe pertenece el esteliano Famnuel José Úbeda. Desde que irrumpió muy joven en el campo del periodismo, tuvo el acierto de distanciarse de los caminos trillados por cierta prensa. Se negó a servir de polea de transmisión de un periodismo empecinado en informar generalidades, hechos intrascendentes o que hace escarnio con la pobretería. La distancia requerida para ser distinto. Al fijar su cámara sobre la tragedia de la niñez nicaraguense, hurgando entre la basura para obtener su sustento, al develar la violencia de género y los femicidios en el campo, empezó a persuadirnos acerca de la importancia de situar nuestra mirada hacia temas obviados o pasados por alto por carecer de sex-appeal. Una de las quejas reiteradas contra el periodismo es la de no interesarse por el destino inmediato de los pobres.

La expresión de una sensibilidad especial, encaminada a enfocar sus ojos hacia lo que otros no quieren ver, fue lo que motivó a que Famnuel Úbeda se interesara en realizar una serie de reportajes mostrándonos la necesidad de recrear y defender los derechos humanos de los nicaragüenses. Un tema apremiante por sus múltiples implicaciones. Con entusiasmo y devoción, se integró a la edad de doce años al voluntariado, como promotor de acciones a favor de niños abandonados, jóvenes del campo, ancianos desvalidos y a luchar para que los sectores más desfavorecidos tuvieran acceso a los servicios básicos. En este compromiso se encuentra la explicación para entender porque recibió el II Premio Regional Centroamericano de Periodismo por la Erradicación de la Pobreza 2011, (Instituto Interamericano de Derechos Humanos, San José de Costa Rica) y el Premio Nacional de Periodismo por los Derechos Humanos (2012) concedido por Hagamos Democracia-Nicaragua.

Las credenciales de Famnuel hay que buscarlas en la tenacidad y constancia de conjugar un periodismo de alto estándar, sin hacer a un lado su responsabilidad ciudadana. Estamos frente a un joven que sabe su oficio y lo ejerce con dignidad. Nada de chapucerías ni de improvisaciones. Sería traicionarse a él mismo si actuase de esta manera. Su campo visual ha estado dirigido de manera permanente en incorporar en la agenda nacional, a los sectores más vulnerables del país. Esta persistencia lo coloca en un ámbito aparte dentro del periodismo nacional. Famnuel se distingue por tener como propósito de vida servir a los demás. ¿Cómo llamar —ahora que se barajan y otorgan nombres— al periodismo practicado por Famnuel? En un país desencantado, resulta estimulante encontrar un periodista que cree en lo que hace y práctica lo que cree. Un referente ético. Nada de discursos ni vocinglerías. El país está harto de tantos ofrecimientos incumplidos. Ese hiato persistente entre discurso y realidad.

Las realizaciones de Famnuel como profesional están doblemente avaladas. Como estudiante en la Universidad Hispanoamericana obtuvo excelencia académica, motivo por el cual su alma mater le concedió el Premio Universitario de Periodismo (2012). Debido a sus merecimientos la Asamblea Nacional le otorgó la Orden Rigoberto Cabezas (2012), máxima distinción conferida a los periodistas nicaragüenses; reconocimiento que se tradujo en mayores responsabilidades. Sin fisuras ni conflictos de interés, sigue comprometido como profesional y ciudadano en desarrollar causas sociales a favor de sectores tradicionalmente marginados. Conjuga a la perfección ambos aspectos. Nadie más convencido de la necesidad de impulsar su trabajo con la intención de visibilizar la condición de pobreza —confiriéndoles voz y voto— que el mismo Famnuel. ¿Su ejemplo tenderá a crecer y a multiplicarse? En la consecución de estos objetivos atinó en hacer de la televisión e Internet a sus mejores aliados.

Sin recursos económicos —armado de entusiasmado ilimitado— logró crear en Estelí, el 1 de octubre de 2014, la Escuela de Arte, Comunicación para Sordos y Ciegos (1). Un acontecimiento pedagógico. A falta de local inició los cursos en casa de su madre. ¿Cómo no iba generar asombro y solidaridad un proyecto sin precedentes en el campo de la comunicación en Nicaragua? No olvidemos que para el pedagogo brasileño Pablo Freire todo acto educativo es un acto de comunicación, a la inversa no todo acto de comunicación es un acto educativo. Son las realizaciones las que hablan a favor de la iniciativa emprendida por Famnuel. Convirtió el 17 de septiembre de 2015 en una fecha especial en el calendario del periodismo nacional. Ese día se emitió a través de Estelí Visión (Canal 21), el primer noticiero realizado por ciegos y sordos a nivel regional. El mayor logro ha sido que estas personas comprendan que cuentan con destrezas, aptitudes y capacidades.  Están siendo empoderados.

Una gran conquista de esta escuela ha sido ubicar a sus alumnos dentro de un nuevo universo. En devolverles la confianza. En saberse aptos para bregar en un mundo adverso. Motivarles a explorar energías adormecidas. En levantarse una y otra vez para superar sus limitaciones biológicas. A no sentirse inútiles. Están aprendiendo a caminar por desfiladeros sin temor a la caída. Una empresa ardua de enorme significado. No existen barreras que los seres humanos no puedan vencer. Los aportes y descubrimientos de la sicología en torno a la resiliencia, constituyen un avance trascendental que debe ser tomado en consideración como parte del proceso de formación de sus alumnos. Como apuntan los especialistas la resiliencia un proceso dinámico, constructivo, de origen interactivo, sociocultural que conduce a la optimización de los recursos humanos y permite sobreponerse a las situaciones adversas. Estar conscientes que se trata de cerrar el paso a toda forma de derrotismo.

Conocedores de la creciente importancia de las redes sociales, sus promotores crearon la Página Web Escuela de Televisión y Artes Visuales para Ciegos y Débiles Auditivos. Un paso adelante para expandirse y consolidarse. Un espacio propio de comunicación abierto al mundo. Al volver partícipes de sus proyectos a las instituciones y personas que deseen ayudar al crecimiento y consolidación de esta institución educativa, Famnuel decidió presentar este proyecto en alianza con la Carrera de Comunicación de la Universidad Centroamericana (UCA), sabiendo de antemano que estudiantes y profesores, harán todo lo que esté a su alcance para que esta página merezca ser visitada. Los universitarios a través de nuestra historia siempre han comprometido esfuerzos en provecho de causas sociales, culturales y educativas. Ante el nuevo dilema deben contribuir a revertir la discriminación que estas personas son víctimas. En demostrar que no son seres de segunda o tercera categoría.

La celebración del Día Nacional del Periodista el primero de marzo, adquirió con este evento, un sesgo especial, especialísimo. Sin compromisos claros y ante el silencio de las organizaciones gremiales en la defensa de una libertad de expresión condicionada por los poderes públicos y privados, la puesta en marcha de una página con atributos peculiares —dada la naturaleza de quienes la hacen— alcanza enorme relevancia en el páramo en que vive el periodismo nacional. Los universitarios celebran la decisión de sus maestros al acoger y divulgar este proyecto. ¿Celebrar, qué? Me preguntó un grupo de estudiantes de comunicación de la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC). Acostumbrado a este tipo de interrogantes, les dije: ustedes pueden hacer la diferencia. Incluso están llamados a ser ejemplares. En la historia contemporánea de Nicaragua los estudiantes son quienes han levantado banderas de lucha contra la inequidad y la injusticia. Hoy están frente a nuevos retos. Estoy convencido que sabrán encararlos.

(1). El día de hoy viernes cuatro de marzo, Famnuel Úbeda, fundador de dicha escuela, nos trajo la siguiente información: “Hola amigos tengo una buena noticia para compartir. Hoy ganamos el premio latinoamericano de Escuelas Emprendedoras, gracias a todos los que han aportado su granito de arena desde nuestra fundación como Escuela de Arte, Comunicación y Televisión para Sordos y Ciegos. 2900 escuelas de más de 100 países participaron del concurso, Nicaragua gana el Premio Latinoamericano de Escuelas Emprendedoras y esa Escuela, la tenemos en Estelí.”

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