Opinion

La dama de guantes y acero

Doña Violeta tuvo que comenzar a reconstruir un país dividido, dolido por tantas muertes, en las ruinas, y sin instituciones.

El 25 de febrero los nicaragüenses celebramos la derrota democrática de la nueva tanda de filibusteros que tuvimos en los años ochenta.

También estamos reconociendo que la derrota de los filibusteros se debió a la unión de los nicaragüenses que la simbolizó doña Violeta Barrios de Chamorro quien, con su cariño, se convirtió y continúa siendo la madre de los nicaragüenses.

Los tributos a doña Violeta han sido muchos, pero ninguno le puede hacer el mérito y agradecimiento que se merece porque estos no se pueden describir en palabras, sino más bien los llevamos en el corazón de los nicaragüenses.

Es una dama de guantes y acero. De guantes porque es materna, cariñosa, gentil, amistosa, bromista, y alegre. De acero, porque tiene convicciones fuertes que siempre las ha defendido y se enfrentó y venció a los filibusteros de la época.

La famosa dama de hierro, la inglesa Margarita Thatcher, a quien respeto mucho, se le queda corta. La señora Thatcher hizo cambios en un país democrático y con instituciones. Doña Violeta tuvo que comenzar a reconstruir un país dividido, dolido por tantas muertes, en las ruinas, y sin instituciones.

Y lo comenzó a lograr hasta que de nuevo reaparecieron los filibusteros.

La patria y la historia están muy agradecidos con doña Violeta y mi familia, y yo en lo personal, la queremos mucho.

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